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27

jul

2016

MI MANTRA PARA ATLÉTICO NACIONAL

Antonio, Manuel, Andrés, Emiliano, cuatro nombres que al decirlos no significan mucho para ustedes. En mí, son invaluables y más frente a lo que siento por Atlético Nacional. Han generado una especie de culto, un mantra que tiene cuatro historias verdolagas atadas al legado que recibí para ser hincha del club que hoy disputa una tercera final de la Copa Libertadores.

Hoy, todos los hinchas verdes deben saber que es el partido más importante que se ha jugado el club en el Atanasio Girardot. Yo he visto en vivo las finales del 89 y el 95 pero esta tiene un tinte especial: es en la casa, con un marco impresionante, con el antecedente de una campaña casi perfecta, con el odio y la envidia de gran parte del país, con el cariño y la admiración de la otra gran parte de Colombia, con un equipo que juega muy bien, con el legado de Maturana, de Osorio, de ídolos como René, Aristi, Ángel, la lista es larga, con un técnicazo como Rueda y un cuerpo técnico trabajador, con el apoyo de la Organización Ardila Lulle, con una directiva seria y comprometida, con todo este coctel, lo de hoy es HERMOSO.

No será fácil. Es un rival que molesta más que una urticaria, es de esas “agua malas” de mar, fastidian y hay que estar muy alerta. La fiesta está servida, hay fe pero sin triunfalismos.

Yo voy armado de este mantra, lo repito en partidos muy especiales cuando la situación ha estado al borde del caos y me ha funcionado. Me salió en el gol de Valoy al Junior, en los penales contra Equidad, en los penales contra los tiburones y en muchos otros partidos. Lo repito, lo digo muchas veces mentalmente mirando al cielo: “Antonio, Manuel, Andrés, Emiliano, ayuda, verdolagas, ayuda que ustedes aman esto. Antonio, Manuel, Andrés, Emiliano. Antonio, Manuel, Andrés, Emiliano…” Y así sucesivamente…

Esta es la historia:

Antonio Rios.
Era mi abuelo paterno, murió en 1969. El papá de mi padre Juan Guillermo Ríos. Yo no había nacido, nunca lo conocí. Era pintor de brocha gorda y junto a mi abuela Cecilia luchó por sacar adelante a once hijos en la comuna de Villahermosa, al son de mucha pobreza pero con grandes valores y una férrea disciplina antioqueña.

Me cuentan mis tíos que Antonio desde niño contaba de su pasión por Nacional. A él le tocó cuando se llamaba Atlético Municipal. Ya casado iba al estadio Atanasio Girardot cuando tenía dinero, y, cuando no podía entrar, se quedaba en las afueras tomando cerveza con los amigos, oyendo el partido.

Sus dos hijos mayores, Óscar y Jairo (mis tíos), lo acompañaban al estadio. Antonio los llevaba para inyectarles el amor por Nacional y para otra misión: ingresar media botella de guaro para darle diversión al asunto. En ese tiempo no esculcaban ni a los niños, ni a las mujeres. Todo dentro del marco de un ambiente “sano”.

Luego empezaron a ir con el abuelo otros hijos que fueron creciendo: mi padre Juan Guillermo, los tíos Jaime Humberto, Mauricio y Sergio, las tías Luz Marina, Gloria y Edilma.

Murió con tan solo 50 años. Ya todos sus hijos tenían el amor y el fervor por el amado verde de la montaña.

Manuel López.
Mi tío Manuel me conoció cuando yo era un bebé. No lo recuerdo. Me cuenta mi madre que era muy pintoso, le iba muy bien con las mujeres, era culto, salsero, y de una personalidad arrolladora. Jugaba muy bien al fútbol y era hincha a morir de Atlético Nacional.

El 16 de diciembre de 1976 se despidió de mi abuela Emilia y de mi tío Chocho y se fue para el estadio a ver al verde. Iba en su moto, salió en ella después de la victoria de Nacional y decidió acompañar a un amigo que iba en otra moto. En la oscuridad del sector que hoy llamamos Tricentenario, no vio el separador y se fue contra un poste. Murió de inmediato.

La familia quedó devastada y hoy, en cada tertulia familiar, lo recordamos. Yo lo recuerdo en mi mente, en mi mantra, en mi corazón verdolaga.

Andrés Escobar
Es el gran Andrés. Uno de mis máximos ídolos y referentes en la vida. Sobran más letras al respecto…

Emiliano López
Mi abuelo materno. Con el compartí muchos diciembres. De profesión mecánico, escultor, literato por naturaleza, escritor de cuentos, poemas y empírico cantante de zarzuelas y óperas. Cejeño de raíz y abolengo. Junto a la abuela Emilia sacó adelante 11 hijos.
Emiliano era de voz potente, de gran porte, alto, de patillas gruesas e inspiraba un gran respeto. Nunca conoció el mar y nunca pisó el estadio Atanasio Girardot.

Cuando estaba en su casa en La Ceja y se transmitía un partido de Nacional por televisión o radio, Emiliano se sentaba y llamaba a algunos de sus hijos con una frase: “Mijooo, venga que va a empezar una sinfonía porque el glorioso Nacional va a jugar”. Así adoctrinó al tío Chocho, a la tía Tere y a mi madre, que divide su corazón entre el Nacional de Pote y el Millos de Juanchito, mi hermano.

Emiliano se nos fue un 21 de marzo de 1999. Partió dos meses después de la muerte de la abuela Emilia. El amor hace que uno siga a ese amor a donde  vaya…

Un gran verdolaga Emiliano. Nunca vio al equipo en vivo, yo lo hago por él.

“¡Antonio, Manuel, Andrés, Emiliano!”, es mi mantra que hoy rugirá como nunca. Ustedes deben tener el suyo. Hoy es el día, hoy es nuestro 27, hay que darlo todo. Todos juntos, la hinchada y los jugadores, sin parar.

¡Te amo Atlético Nacional de mis ancestros y legado de que le doy a mi hija Mariana!

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20

may

2016

JUNTOS: LOS JUGADORES Y LA HINCHADA

El partido del 19 de mayo de 2016 quedará en la historia del club Atlético Nacional. Para los que tuvimos la fortuna de vivirlo en las graderías del estadio Atanasio Girardot, lo que se vio y se sintió fue algo orgásmico. Un sube y baja emocional que solo este equipo amado ofrece a través de un bello deporte como es el fútbol. Me devané las neuronas durante esta mañana tratando de encontrar un partido que supere lo que se dio ante Rosario y, a pesar de tener mil gestas épicas en la historia, no recuerdo haber visto algo como lo que sacudió a la hinchada verdolaga en el juego ante los rosarinos.

No busquemos un análisis táctico, acá la única táctica fue la de siempre buscar el arco del timorato Sosa y tener un equilibrio defensivo. No es necesario irnos a análisis rebuscados, nada, la cosa fue simple: Nacional siempre tuvo la iniciativa, siempre buscó demoler al rival, lo hizo por el centro, por las bandas, por arriba y por abajo. Y, las pocas veces que la visita inquietó (tengo en mi cabeza solo dos remates al arco en todo el partido, el penal no lo cuento, fue una jugada aislada), la defensa controló, y hablar de defensa incluye al gran Franco Armani. El resto un monólogo verde sobre campo canalla.

Lo que hace este partido algo único y orgásmico fue la comunión que se dio entre hinchada y jugadores. Era un ambiente siamés, unidos y pegados a través del corazón y el alma. El adn verdolaga, ese que habla de la berraquera, del honor, del hacer respetar la casa y el colectivo, afloró como nunca.

A pesar del penal tempranero la vocación no decayó ni en la tribuna ni en el gramado. Atlético Nacional fue un solo cuerpo, un puño cerrado que sabía que era más que el rival. Nada fue fácil. El gol de Macnelly fue en la agonía del primer tiempo y desde el punto de vista mental-emocional irse al camerino con un peso responsable de 3 goles era muy distinto a lidiar con uno de 2 anotaciones. Ahí empezó el cimiento para hacer crecer la grandeza y minimizar los ímpetus del rival. Ímpetus que se limitaron a la pérdida de tiempo, a jugadores rosarinos que se caían porque el césped les decía: ¡Hola! Pero de propuesta futbolística, poco. Eso sí, no chillo, lo que hicieron es parte de este deporte, es sacar ventaja del tiempo, eso lo hemos hecho todos lo que alguna vez pateamos un balón.

Y la hinchada gritaba, saltaba y el equipo seguía adelante siempre mirando a Sosa bajo esos tres palos, siempre con el radar ahí, siempre con la posesión del balón como arma de sometimiento absoluto. Y así llegó el segundo, y así el equipo siguió, siguió, siguió pero el tiempo corría más rápido.

Y llegó una aproximación de Rosario y apareció Armani con su grandeza. Fue una sacada de campeonato, de equipo grande con arquero inmenso. No sé si eso ayudó o si eso marcó una alteración fuerte en el electrocardiograma de los jugadores, en la tribuna sí lo hizo. La cosa no estaba de infarto, qué va, la situación estaba de muerte…

Y si usted habla de suerte en el tercer gol de Nacional, usted no ha jugado o entendido este deporte. La diagonal descontando rivales de Ibargüen no es suerte, la gambeta a su último marcador para enviar el centro no es suerte, el cabezazo para bajar el balón de Alexis Henríquez no es suerte, y la intuición y definición de Orlando Berrío no es suerte. No amigos, es vocación ofensiva, es talento puro, es amor propio. Repito: ni es suerte, ni eso lo compró Postobón o los que quieran al son de llanto…

Para definir lo que se sintió en la hinchada necesitaría 44 mil adjetivos en el Atanasio y más de 10 millones de los mismos para el país. Me remitiré a lo que viví: llanto. Llanto puro, llanto de agradecimiento, de felicidad, de éxtasis, de desahogo, furia, alegría, orgasmo total. Levanté mi cara en medio de abrazos y vi muchos llantos verdolagas. El gol se sintió en el alma y se expresó con la médula.

Ya vino la pelea, la provocación y el show maluco. Jamás será un buen espectáculo pero no hay que ser más papistas que el Papa. La moral se prostituye tan fácil que cada uno la vuelve maleable a su antojo. “Hay que saber perder y hay que saber ganar”, sí, muy lindo y todo, y el agua moja y si no te limpias te ensucias. Esto es fútbol, no Barbies y, como lo puse en un trino: “¡Negro de mierda! Te lo dicen 90 minutos, al final, el negro te la hace ver negra, pierdes y te lo cantan en la cara. A llorar a Arroyito…” Te provocan, provocas, sí, hay que controlarse pero a veces no siempre está la Urbanidad de Carreño para solucionar tus líos en un campo de fútbol. Repito: más papistas que el mismo Papa.

Por último, otro aspecto histórico fue lo de Alexánder Mejía. Jamás había visto una hinchada respaldar y cobijar así a un jugador cuando lo tratan de agredir. Fue otro momento mágico, fue la representación literal y gráfica del: “Juntos, los jugadores y la hinchada”.

En dos meses es la semifinal, por ahora disfrutemos lo vivido, el partido épico. Luego nos preocupamos por saber si van a desmantelar el equipo y cómo vamos a enfrentar a Sao Paulo.

Jamás olvidaremos lo del 19 de mayo de 2016, juntos: hinchada y jugadores, fuimos Atlético Nacional. Fuimos la templanza y la grandeza de este suelo. Hoy, con toda el alma lo tenemos que gritar: “¡Somos del Verde, somos orgullosamente felices!”

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02

mar

2016

Tic-tac, tic-tac,tic-tac, juega Nacional

Tic-tac,tic-tac,tic-tac… Te la doy a ti, me la das a mi, se la devuelvo a él, él se la da al otro, vamos adelante, no, también vamos atrás, la ponemos a un lado, la cambiamos de frente, la movemos, la movemos, la acariciamos, la manejamos con velocidad, metemos cuarta a 160 kilómetros por hora, no, decidimos bajar los cambios y pasar a 60 kilómetros por hora, no hay espacio, hay que encontrarlo. Tic-tac,tic-tac,tic-tac… No se la damos al rival, nos defendemos con ella, hacemos daño con ella, tic-tac, de Armani, a Henríquez, a Sánchez, vamos por izquierda, ok, también está la derecha, salen con Faryd, no hay lío si es con Bocanegra, recibe Álex Mejía, tic-tac, retrocede para Henríquez, entrega a Sebastián Pérez, tic-tac, sigue el toque, recibe el que quiera recibir, abren espacios, tic-tac, el juego va de un lado a otro, es largo, es corto, el ingrediente es tenerla, el menú puede ser con cualquiera, tic-tac, el rival va de un lado a otro, trata de marcar, no encuentra el útil, se abren espacios, recibe Marlos: todo es magia y desequilibrio, recibe Ibarbo: todo es potencia con genialidad, recibe Copete: calla bocas con goles, reciben y recibe y juegan fútbol, es diversión pura, es puro fútbol, tic-tac,tic-tac,tic-tac..

Es Nacional respetando la base absoluta del fútbol: el balón. Jugar con él, para él y demoler un rival a punta de presión, dominación, orden, repliegues, paciencia, cambios de ritmos. Busque cómo se aplica lo correcto en defensa, en fase ofensiva y anda el equipo de Reinaldo Rueda por el camino correcto.

Es la Copa Libertadores, esto es paso a paso, el de ayer fue un lindo paso. Pies sobre la tierra, disfrute cada partido de este equipo, tenga paciencia cuando las cosas no salgan bien, deje de exigir por exigir…Vamos bien, falta camino. Tic-tac,tic-tac,tic-tac, goza el buen fútbol.

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