Archivo de noviembre, 2012

22

nov

2012

El clásico lo perdió Osorio

Cuando Nacional pierde perdemos todos, pierde desde el mensajero que trabaja en el equipo pasando por los jugadores, el cuerpo técnico y ni qué decir de nosotros los hinchas que llevamos a cuesta el peso de la amargura. Pero si nos ponemos en la moda que vivimos en el país de buscar responsables por perder cosas (remítase al caso: perder miles de kilómetros con Nicaragua), la derrota en el primer clásico de los cuadrangulares ante el DIM tiene un responsable, en mi opinión: el director técnico, Juan Carlos Osorio.

Mucho se ha hablado del tema, que son los jugadores los que corren el campo, que el técnico no tiene la culpa que dilapiden opciones de gol increíbles, que el DT no suda, que el profe trabaja en la semana y ya lo que pasa en el partido es del que se viste de cortos. Pero no, los entrenadores también pierden partidos y ayer fue un ejemplo perfecto de esa situación.

Osorio sabe, no tengo dudas. Pero a veces sabe tanto que sabe mal. Nadie duda de su decencia y honradez, como lo dije hace un buen tiempo con el caso Sachi Escobar: “muy caballero y querido pero se le paga un sueldo para que lidere una empresa llamada Atlético Nacional, que tiene como objetivo ganar”. Con el profe es igual. Acá no estoy pidiendo su cabeza, ni más faltaba, aún queda trecho por recomponer. Simplemente, reitero, es que ese clásico se perdió por su culpa.

Yo defiendo la tesis de que el fútbol es claro y me atrevo a decir que sencillo. Yo con lo poco que he visto de fútbol y con lo que logro entender, no necesito hacer un sinnúmero de cursos de dirección técnica o llenar 20 libretas de apuntes, para dilucidar que en un equipo de fútbol competitivo deben jugar los jugadores que tienen mejor nivel y, más aún, los que tienen ritmo de competencia. La cosa se debe aplicar con más rigor cuando se va a jugar un partido importante y ni que decir de un clásico.

John Pajoy venía de una para de un poco más de un mes. Ayer fue titular y se le notó esa falta de ritmo. Centros erráticos e intrascendentes, remates al arco sin potencia y/o desviados y poca efectividad para ganar en el uno contra uno. El partido ideal para que Pajoy cogiera ritmo hubiera sido un Nacional vs Cúcuta o Huila de la fecha 6 o 13 del Todos contra Todos, en la banca, e ingresando al minuto 70. Y así, de a poco, hasta ganarse la titular a punta de minutos. Pero no, en la cabeza de Osorio la lógica es otra. Entre tanto, Avilés Hurtado, que venía de anotar goles, con ritmo, con un nivel ascendente, se quedaba en la banca de suplentes e ingresaba para el segundo tiempo cuando la lógica que sí tiene el fútbol, le mostró al DT que lo que había hecho era un error.

Por ese lado va una equivocación. La otra la ubico en la conformación del banco de suplentes. A pesar de la poca producción goleadora de Fernando Uribe, creo que venía de menos a más y para un partido contra un equipo como el DIM, que se sabe que llena de gente la mitad del campo y se mete con 11 en su propio terreno, pues un hombre de área, un nueve neto, no sobraba para buscar otra alternativa para llegar al gol.

Eso fue lo que pasó. Por más fea que nos pueda parecer la propuesta del DIM, “Bolillo” Gómez le dio una lección a Osorio: el fútbol se lee fácil, no hay que sobreactuarse y hay que apuntarle al recurso más óptimo.

Nacional tuvo un primer tiempo timorato y lleno de lagunas, para el segundo tiempo fue más dominante y atacó y atacó ¿Cómo? Con un bombardeo de centros digno de Hiroshima pero que hacía el daño de una pluma…No había un 9, los balones eran un manjar para los dos centrales del equipo rojo. La solución de Osorio fue meter a Valencia para rematar (¿Rescatar?) el juego ¿Es Juan David Valencia un rematador de partidos?

Lo anterior se suma al recurso repetido de querer salir siempre arriesgando el balón con posesión. Ayer se perdieron unos diez esféricos cuando el DIM presionaba a Medina, Bonilla y Henríquez.

Son cuatro errores de planteamiento y decisión del Director Técnico. A eso súmele el flojo partido de Macnelly (sí, él también tiene malos partidos), la flojera de Mosquera, la pasividad de Córdoba, la soledad de Micolta y el error individual de Bonilla (sí, él también se equivoca).

Valoro que Juan Carlos Osorio reconoció sus errores. Gallardo es. No estamos hundidos y queda mucho por pelear y hay desquite en pocos días contra los rivales de plaza. Pero ayer sí que dolió perder así…

*Este post también aparece en www.blogverdolaga.com

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08

nov

2012

Ser campeón para ser campeón

Ya son 18 títulos. 18 vueltas olímpicas. Ser hincha de Atlético Nacional es un privilegio que va más allá de amar al equipo más ganador de país. Pensar que hay equipos, y lo digo como mucho respeto, que han luchado toda su existencia y no saben lo que es dar la ronda del campeón. El hincha de Nacional es un privilegiado y el título de la Copa Colombia es otra alegría más, una que estaba pendiente, el problema es que para el cuadro verde siempre habrá algo “pendiente”. Es el precio de la grandeza.

Analizar el partido de la final sobra. La superioridad del campeón fue notoria y la justificación de este título no merece ni un margen de duda. Hay que mirar más allá, hay que escudriñar lo que costó obtenerlo y el plus que genera. No en vano, no hay que olvidar, aún con el tufo de la victoria encima, que el equipo de Juan Carlos Osorio está ad portas de enfrentar la fase semifinal del torneo que da estrella. Del más importante.

Soy de la siguiente tesis: Nacional por historia y grandeza debe ganar todo lo que se le ponga enfrente. Pero hay que tener sensatez en las evaluaciones. Yo, por ejemplo, gano la Superliga y aplaudo, gano la Copa Colombia y celebro, gano la Liga, una estrella más, y me enloquezco, gano la Suramericana o la Libertadores y no sé en cuántos días regrese a la casa. Ni hablar de ganar un Mundial de Clubes…

Pero con la Copa Colombia la cosa es curiosa. Salvo Equidad, todos los hinchas de los equipos que la han ganado han renegado de ella antes de tener en sus manos el trofeo. La ganó Cali, Santa Fe y Millonarios y todos la menospreciaron cuando no la tenían. Nosotros, los verdolagas, fuimos iguales.

Pero llámela Copa Colombia o Trofeo de San Bonifacio, lo que sea, para Nacional este “oasis” de victoria cae como anillo al dedo. Este equipo no llenaba la retina, el técnico era incomprendido, los hinchas no entendíamos la tal rotación, las lesiones eran pan de cada día, en casa se jugaba pésimo, en fin, razones en contra sobraron. Pero poco a poco, confiando en la fortaleza de su trabajo, el conocimiento del grupo y con mucha paciencia, el técnico Juan Carlos Osorio se mantuvo firme y hoy celebra dos títulos desde que llegó a Nacional.

Ahora se vienen los cuadrangulares y el candidato es el cuadro verde. Viene de ser campeón, su nómina está intacta (salvo la lesión de Duque y Armani), la hinchada está en comunión con el equipo y el nivel de juego es muy bueno. Todo a favor, poco o nada en contra. Ojo, repito, Nacional es firme candidato para ser campeón de la Liga Postobón y colgar la estrella 12 en el escudo. Somos unos privilegiados, somos del verde, somos felices.

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07

nov

2012

Nacional goza de buena salud

No es un chiste ni una ironía el título de este post. Pero hoy, a pocas horas de disputar la final de la Copa Colombia ante Pasto, Atlético Nacional goza de buena salud física y mental. Algo de lo que no ha gozado en los últimos meses. Todo está dado para que el cuadro verde sume otra copa en su amplia galería de trofeos.

No me monto en el bus de la victoria con antelación, ni me nubla la pasión y el hinchismo, es una cuestión de simplismo.  La cosa no es una ecuación compleja, es sencilla, tal cual: Nacional es más que Pasto. Lo que no justifica que en el partido de vuelta en el Atanasio el cuadro verdolaga no tenga que corroborarlo en la cancha.

Más allá del poder económico del club, de su historia, de la capacidad de cada jugador, sus pergaminos y de su técnico, Nacional llega en un mejor momento. El verde solo ha perdido dos partidos, sus números avalan una campaña buena que no ha dejado de ser dura. Mal que bien a la actual nómina y especialmente al profe Osorio, les ha costado “sudar sangre” para ganarse el corazón de la hinchada. Solo hay que ver cómo ha jugado el equipo en condición de local.

De ahí se desprende el único miedo que me asalta para esta final: la presión que siente Nacional jugando en casa y sus flojas presentaciones. Pasto no es cualquier perla pero complica, y mucho. Si el verdolaga cae en esas presentaciones de local llenas de letargo y mediocridad, la situación se podría poner difícil.

Pero llenémonos de positivismo. Nacional llega sin jugadores lesionados, algo que curiosamente hay que celebrar en la nómina a la que se le llegó a bautizar con el nombre de: “EPS, Verdolaga”. Todos los jugadores están disponibles, menos Nájera, que se pierde el juego por acumulación de amarillas. Fuera de eso, ya en lo futbolístico, Nacional viene jugando bien. Clasificó por anticipado a los cuadrangulares de la Liga y logró lo más importante: se reconcilió con el gol.

Pero el factor importante es la hinchada. El apoyo de 40 mil personas en el Atanasio es fundamental. A Nacional su historia lo obliga a ganar todo lo que se le atraviese, por eso el empuje del hincha es vital. Allá estaremos, con lluvia o sin ella, alentando, apoyando y siendo positivos. Este título sería fundamental para el impulso que ya tiene el equipo para ser favorito al título que da una nueva estrella en diciembre ¡Vamos los verdes! ¡Nacional dále campeón!

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