Tags de Posts ‘Fútbol’

14

may

2015

Relatos perdidos



Hace ya varios años, cuando no existían las transmisiones de fútbol por televisión como las conocemos ahora, la única forma de vivir un partido si no se estaba en el estadio era por medio de la radio y sus narradores polifacéticos, ya que además de brindar terrenos de juego imaginarios a sus oyentes, también eran capaces de convertir el sofá de cada hogar en la mejor tribuna para inclinarse al escuchar que tu equipo se acercaba al área rival.

Aquellas transmisiones estaban marcadas por la emotividad del relator y la claridad que aportaba el comentarista a su trabajo, dándole un respiro en su acelerado relato y con apuntes certeros dilucidaba el partido que cada oyente había creado en su cabeza.

Los relatores de fútbol y comentaristas de esa época erigieron su labor como un oficio más que una profesión, ya que muy pocos realmente asistieron a la universidad para perfeccionar su arte, sino que pasaban de locutores o reporteros radiales a ser los hacedores de memorables transmisiones de manera empírica.

En la actualidad es muy difícil volver a sentir la magia con la que se vivían las transmisiones de antaño, ahora los narradores tienen que compensar el poco espacio que queda a la imaginación de los oyentes con frases y expresiones exageradas que pretenden darle una identidad a cada relator, pero que en realidad lo que hacen es que cada vez se pierda más el talento de anticipar una jugada y  se caiga con mayor frecuencia en los vicios que atentan contra el buen uso del lenguaje y la construcción realista de la fantasía futbolera.

Siempre he creído que una de las labores más complejas pero a la vez más gratificante es la de comentarista, ya que hay que tener una comprensión desarrollada del juego y sus causalidades. El mejor comentarista no es aquel que todo lo ve malo y le queda fácil desde un cabina con aire acondicionado y corbata criticar a los jugadores, el mejor es aquel que logra combinar la capacidad de masticar el juego y sus complejidades tácticas y técnicas para dejarlas servidas en la mesa del oyente y con datos oportunos logra darle un contexto, aportando en cada juego algo más que sus básicas opiniones.

Como oyente y espectador de fútbol, además de periodista, creo que es necesario si queremos que el nivel de nuestra liga aumente y podamos tener estadios con iluminación adecuada y terrenos de juego acordes al espectáculo, que de la misma forma las transmisiones de los partidos también se destaquen por su calidad y responsabilidad con los televidentes.

A usted: ¿Qué le aportan los comentaristas y relatores del fútbol colombiano en cada transmisión?

Daniel Santamaría Jaramillo.

@Danielsaja03

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05

nov

2014

Partidos Prohibidos



“Tuve miedo de morir”, afirmó Albania Altin Lala, segundo entrenador del seleccionado albanés cuándo al promediar el minuto 41 del primer tiempo del partido entre el equipo de su país y Serbia, todo se convirtiera en caos al sobrevolar un dron con una bandera que decía “Gran Albania”, haciendo alusión a un proyecto nacionalista que aspira reunir en un mismo estado a las comunidades de origen albanés de Kosovo, Montenegro, Macedonia y sur de Serbia, además de la propia Albania.

El encuentro por la clasificación a la Eurocopa que organizará Francia en 2016, se llevó a cabo en el estadio del Partizán de Belgrado, algo inédito, ya que el conjunto albanés, con siete kosovares en su plantel, visitaba Serbia por primera vez desde su último partido en 1967, por lo que ya había sido considerado un encuentro con un alto contenido político. La UEFA había prohibido la asistencia de hinchas albanos al estadio. Es que Kosovo, dónde se habla mayoritariamente albano, proclamó su independencia de Serbia en 2008 y los serbios no la aceptaron.

Tomislav Nokolic, presidente de Serbia disfrutaba el partido desde su palco antes de que Stefan Mitrovic, jugador serbio, al percatarse del mensaje en la bandera decidiera bajar el dron, lo que provocó la reacción de los jugadores albanos terminando todo en una verdadera batalla campal, dónde hubo golpes entre los jugadores y con la policía serbia, así como un estallido de protesta entre los seguidores serbios, que comenzaron a lanzar bengalas y objetos al terreno de juego, obligando al el árbitro inglés Martin Atkinson, a dar por suspendido el partido.

En Pristina, capital de Kosovo, cerca de 5.000 albanokosovares que seguían el encuentro a través de una pantalla gigante de televisión, estallaron de júbilo tras la suspensión del partido, gritando consignas como “Gran Albania” y “Victoria”.

La comunidad albanesa de Kosovo, que es mayoritaria, aprovechó la desintegración de Yugoslavia para aspirar a la independencia de Serbia, pero todo acabó con una sangrienta intervención de la OTAN en 1999. Tras el acuerdo de paz, el gobierno local declaró en febrero de 2008 la independencia, reconocida por Estados Unidos, Reino Unido y Francia, pero rechazada por Serbia. Tampoco es admitida por Naciones Unidas, de ahí que Kosovo no pueda ser miembro de la FIFA ni de la UEFA, sólo puede participar en encuentros amistosos.

Este incidente se produjo a escasos días de la visita de Edi Rama a Belgrado, la primera de un primer ministro albanés en 70 años. Olsi Rama, su hermano, fue detenido algunos días después del encuentro acusado de organizar los hechos de sabotaje, el Ministerio del Interior serbio, afirmó en un comunicado que Rama ocupaba un asiento en la tribuna presidencial desde donde controlaba el dron con un mando a distancia.

“El fútbol no debería ser usado nunca para emitir mensajes políticos”, declaró Joseph Blatter, presidente de la FIFA, sobre lo ocurrido en Belgrado.  La UEFA también está bajo la lupa porque permitió que Albania y Serbia estén en el mismo grupo por la clasificación a la Eurocopa 2016, pero este duelo no aparece en la lista de ‘Partidos Prohibidos’ por la UEFA.

España-Gibraltar, Armenia-Azerbaiyán y Rusia-Georgia son los únicos choques que el máximo organismo del fútbol europeo vigila en los sorteos para evitar incómodas coincidencias. “Gibraltar no jugará encuentros de clasificación contra España. Siempre tratamos de arreglar las cosas adecuadamente y prever con antelación estas situaciones”, había advertido Michel Platini, presidente de la UEFA.

Armenia y Azerbaiyán están enfrentadas desde su independencia de la URSS por el enclave de Nagorno Karabaj, territorio fronterizo entre ambas naciones. Aunque de población armenia en su gran mayoría, este enclave pertenecía a Azerbaiyán cuando ambas formaban parte de la Unión Soviética.

En el caso de Georgia y Rusia, el enfrentamiento de sus selecciones en un campo de juego está vetado por la UEFA debido al conflicto que mantienen por la disputa de Osetia del Sur, región del Cáucaso que se declaró independiente en 1983, y en 2008 fue reconocida oficialmente por Rusia, lo que motivó la molestia de Georgia al considerar que este territorio le pertenecía.

Después de una sentencia del TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), la UEFA se vio obligada, en 2013, a aceptar como nuevo miembro a Gibraltar, que en la fase de clasificación para la Eurocopa 2016 participará por primera vez en una competición oficial. Aunque con la limitación impuesta por el máximo organismo del fútbol europeo, que impide un enfrentamiento directo con España debido al histórico conflicto territorial sobre el Peñón. Lo que no muchos saben, es que durante el sorteo el destino puso a ambas selecciones en un mismo grupo, pero la UEFA lo tenía todo previsto y evitó el problema cambiando de grupo a Gibraltar. Sin duda para la FIFA, la peor combinación es el fútbol con la política, ya que si no se controla, puede convertirse en un coctel explosivo.

Daniel Santamaría Jaramillo.

@Danielsaja03

 

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24

sep

2013

La cultura del aguante

Las imágenes que llegaban a Colombia a principios de la década del 90 provenientes de Argentina, mostraban el fútbol y la forma en que se acudía al estadio de una manera diferente. Allí se notaba en todos los partidos atrás de los arcos, un grupo de hinchas que veían todo el encuentro de pie, en muchos casos saltando y alentando a su equipo durante los 90 minutos. Debido a esto, afloró en muchos hinchas de equipos colombianos una identificación tribal, lo que trajo consigo el nacimiento de las primeras barras bravas del país.

Para esa época era común encontrar en las tribunas de El Campín o de cualquier otro estadio del país hinchas de un equipo sentados al lado de otros del equipo contrario. En un clásico capitalino se podían ver hinchas de Millonarios disfrutar del partido en la tribuna sur del estadio junto a los demás hinchas de Santa Fe sin que ocurriera ningún episodio de violencia. Eran los llamados paseos de olla en donde sin importar de que equipo se era hincha, todos disfrutaban el antes, durante y post partido, en paz.

Con la consolidación de las primeras barras del país, las cuales en sus comienzos tenían la idea pura de alentar a su equipo por medio de cánticos y banderas alusivas a su institución, también empezaron a darse los primeros brotes de intolerancia. Ya asistir al estadio no representaba un plan familiar ni muchos menos amistoso. Se había creado una línea imaginaria que dividía las graderías en dos territorios contrarios, por lo que la idea de sentarse a disfrutar del partido donde quisiera y junto a hinchas de otros equipos había terminado.

Las barras con el tiempo empezaron a ser más un negocio movido por la pasión, pero de la pasión no se vive, así que había que determinar la forma de hacer más rentable el hecho de liderar una barra. Con la complicidad de algunos dirigentes, los líderes de las barras comenzaron a tener una participación política importante, pero como nada es gratis, a muchos de ellos los recompensaban con entradas que eran revendidas a su misma barra, pasajes aéreos para acompañar al equipo, además de otro tipo de negocios externos a la dirigencia pero que de igual forma les dejaba grandes ganancias.

Donde hay dinero siempre existirá la lucha por el poder, por lo que se empezaron a dar los primeros cruces entre hinchas del mismo equipo por el control de la barra. Por aquel entonces se dio la creación de Goles En Paz, que durante muchos años trabajó para frenar la violencia dentro y fuera de los estadios. Aunque la buena voluntad de muchos integrantes de las barras para querer solucionar los problemas de violencia siempre estuvo, también hubo quienes pusieron por delante el rédito económico que representa manejar una barra en Colombia para destruir todo lo que se había logrado.

La Cultura Futbolera y el Barrismo Social empezaron a intervenir en los barrios incentivando a los jóvenes a trabajar y enseñándoles distintas formas de sustento por medio de la tolerancia. Labor que dio sus primeros frutos al bajar los índices de violencia en las localidades más problemáticas de Bogotá, volviendo a hacer del estadio un escenario de entretenimiento, pero sobre todo de convivencia entre los distintos grupos.

En un grandioso libro que retrata como la violencia impregnó al fútbol argentino y las distintas causas que hicieron que se reprodujera en otros países, Pablo Alabarces  cuenta en ‘Crónicas del Aguante’ como aquella idea de la barra que alienta más a su equipo se distorsionó, generando en el inconsciente colectivo la ilusión de que la barra de más ‘aguante’ es la que logre generar mayor violencia. Hecho que en los últimos 50 años ha dejado cerca de 250 muertos en Argentina.

“Lo que une a estas muertes es su gratuidad: todas ellas pudieron ser evitadas. Porque la violencia en el fútbol no es un castigo divino ni una mera cuestión de inadaptados o barras criminales”, menciona en una parte el prólogo del libro. La violencia ha excedido los límites de un estadio de fútbol. Aplazar los partidos o jugarlos sin hinchas puede ser una solución cortoplacista. La verdadera causa de la violencia no está en el fútbol sino en la desacertada manera en que se ha venido desarrollando nuestra sociedad.

Ahora el problema se encuentra en los barrios y en la educación de las próximas generaciones. Está en los periodistas, políticos, hinchas y cualquier otro ciudadano común pensar que podemos hacer desde nuestra posición para no tener que lamentar ni una sola muerte más a causa de aquella errónea idea de la ‘cultura del aguante’ que tanto daño ha causado.

Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

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