Archivo de septiembre, 2013

24

sep

2013

La cultura del aguante

Las imágenes que llegaban a Colombia a principios de la década del 90 provenientes de Argentina, mostraban el fútbol y la forma en que se acudía al estadio de una manera diferente. Allí se notaba en todos los partidos atrás de los arcos, un grupo de hinchas que veían todo el encuentro de pie, en muchos casos saltando y alentando a su equipo durante los 90 minutos. Debido a esto, afloró en muchos hinchas de equipos colombianos una identificación tribal, lo que trajo consigo el nacimiento de las primeras barras bravas del país.

Para esa época era común encontrar en las tribunas de El Campín o de cualquier otro estadio del país hinchas de un equipo sentados al lado de otros del equipo contrario. En un clásico capitalino se podían ver hinchas de Millonarios disfrutar del partido en la tribuna sur del estadio junto a los demás hinchas de Santa Fe sin que ocurriera ningún episodio de violencia. Eran los llamados paseos de olla en donde sin importar de que equipo se era hincha, todos disfrutaban el antes, durante y post partido, en paz.

Con la consolidación de las primeras barras del país, las cuales en sus comienzos tenían la idea pura de alentar a su equipo por medio de cánticos y banderas alusivas a su institución, también empezaron a darse los primeros brotes de intolerancia. Ya asistir al estadio no representaba un plan familiar ni muchos menos amistoso. Se había creado una línea imaginaria que dividía las graderías en dos territorios contrarios, por lo que la idea de sentarse a disfrutar del partido donde quisiera y junto a hinchas de otros equipos había terminado.

Las barras con el tiempo empezaron a ser más un negocio movido por la pasión, pero de la pasión no se vive, así que había que determinar la forma de hacer más rentable el hecho de liderar una barra. Con la complicidad de algunos dirigentes, los líderes de las barras comenzaron a tener una participación política importante, pero como nada es gratis, a muchos de ellos los recompensaban con entradas que eran revendidas a su misma barra, pasajes aéreos para acompañar al equipo, además de otro tipo de negocios externos a la dirigencia pero que de igual forma les dejaba grandes ganancias.

Donde hay dinero siempre existirá la lucha por el poder, por lo que se empezaron a dar los primeros cruces entre hinchas del mismo equipo por el control de la barra. Por aquel entonces se dio la creación de Goles En Paz, que durante muchos años trabajó para frenar la violencia dentro y fuera de los estadios. Aunque la buena voluntad de muchos integrantes de las barras para querer solucionar los problemas de violencia siempre estuvo, también hubo quienes pusieron por delante el rédito económico que representa manejar una barra en Colombia para destruir todo lo que se había logrado.

La Cultura Futbolera y el Barrismo Social empezaron a intervenir en los barrios incentivando a los jóvenes a trabajar y enseñándoles distintas formas de sustento por medio de la tolerancia. Labor que dio sus primeros frutos al bajar los índices de violencia en las localidades más problemáticas de Bogotá, volviendo a hacer del estadio un escenario de entretenimiento, pero sobre todo de convivencia entre los distintos grupos.

En un grandioso libro que retrata como la violencia impregnó al fútbol argentino y las distintas causas que hicieron que se reprodujera en otros países, Pablo Alabarces  cuenta en ‘Crónicas del Aguante’ como aquella idea de la barra que alienta más a su equipo se distorsionó, generando en el inconsciente colectivo la ilusión de que la barra de más ‘aguante’ es la que logre generar mayor violencia. Hecho que en los últimos 50 años ha dejado cerca de 250 muertos en Argentina.

“Lo que une a estas muertes es su gratuidad: todas ellas pudieron ser evitadas. Porque la violencia en el fútbol no es un castigo divino ni una mera cuestión de inadaptados o barras criminales”, menciona en una parte el prólogo del libro. La violencia ha excedido los límites de un estadio de fútbol. Aplazar los partidos o jugarlos sin hinchas puede ser una solución cortoplacista. La verdadera causa de la violencia no está en el fútbol sino en la desacertada manera en que se ha venido desarrollando nuestra sociedad.

Ahora el problema se encuentra en los barrios y en la educación de las próximas generaciones. Está en los periodistas, políticos, hinchas y cualquier otro ciudadano común pensar que podemos hacer desde nuestra posición para no tener que lamentar ni una sola muerte más a causa de aquella errónea idea de la ‘cultura del aguante’ que tanto daño ha causado.

Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

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05

sep

2013

La revista El Gráfico y el 5-0 para los argentinos

¡Vergüenza! Decía la tapa de la revista El Gráfico de Argentina luego del 5-0 ante Colombia. La historia de aquella publicación se gestó en la reunión que efectuaron Aldo Proietto y Daniel Arcucci en la redacción de la revista luego de haber llegado del Monumental. Aquella controvertida publicación con fondo negro generó malestar en algunos jugadores de la Selección Argentina, así como en su entrenador, Alfio Basile, quien afirmó que: “El Gráfico me traicionó”.

La frustración de los hinchas argentinos era evidente, aquel sorpresivo resultado había dejado a la Selección Argentina con futuro incierto de cara a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994.  “Recuerdo que estaba viendo el partido acá en la redacción, pero a la vez estaba prendido a la radio escuchando Perú – Paraguay porque si anotaba el visitante iba a ser un desastre”, recordó Diego Borinsky, periodista de la revista El Gráfico. Finalmente Argentina tuvo que jugar el repechaje frente a Australia que posteriormente le dio la clasificación al Mundial.

Para Colombia todo fue alegría y satisfacción por lo ocurrido en aquel histórico partido. Se daba la conjunción de dos generaciones que iban a marcar un hito en la historia del balompié nacional. Aunque doloroso para los argentinos, en algunas de las páginas de aquella controvertida publicación posterior a la goleada, resaltaron el estilo de juego de la Selección Colombia con un titular que decía: “Así se juega al fútbol”, desarrollada con un destacado que afirmaba: “Así, como lo hizo Colombia ante una Selección Argentina apabullada por un adversario que llenó la cancha de toques, paredes, pisadas y amagues, antes de llenarnos la red de goles. Y pensar que así era la nuestra…”.

Diego Armando Maradona había anticipado con una polémica frase el favoritismo de la Selección Argentina en aquel partido contra Colombia, “no se puede cambiar la historia, no se debe cambiar la historia: Argentina arriba, Colombia abajo”, Afirmó el referente futbolístico de los argentinos, quien debió ver el partido desde la tribuna. Ya consumada la goleada, el público empezó a corear su nombre, invocando la figura de aquel fantástico jugador que se había consagrado campeón del mundo siete años atrás y de quien por entonces dependían para poder volver a un Mundial. Maradona terminó aplaudiendo a una selección que en aquel partido le demostró que Colombia estaba arriba.

 

Algunos días después el ‘coco’ Basile viajó a Punta Del Este, Uruguay, para tomarse unos días de vacaciones, su mala relación con El Gráfico hizo que fuera imposible para los periodistas obtener algún testimonio sobre aquel partido de buena manera. Uno de los periodistas de la revista le consultó por el sorpresivo resultado. – ¿Qué pasó esa noche Basile?  - “Nada, ¿qué va a pasar? Nos ganó un equipo que fue muy superior ese día y que hoy luce mejor que nosotros. Nada más, no hay que hacer tanto drama. Además ya lo dije, no te voy a dar ninguna nota”, respondió cortante el entrenador.

“Les devuelvo el 5-0”, dijo alguna vez el Patrón Bermúdez, refiriéndose en una entrevista con un medio argentino de lo contraproducente que fue para la Selección Colombia aquel resultado previo al Mundial de Estados Unidos 1994. “El 5-0 Maldito”, Tituló El Gráfico en su especial de los 10 años en el 2003, acompañado de una bajada cruda pero verdadera “Pasará el tiempo, pero siempre se recordará el 5 de septiembre de 1993 como la paliza de Colombia a Argentina. Claro que a la euforia desmedida en tierras caribeñas le siguió la gran caída en los tres mundiales siguientes. ¿Fue una victoria fatídica para el fútbol Colombiano?, Está en cada uno mirar hacia atrás y saber cuál es la respuesta a esa pregunta.

 Por: Daniel Santamaría Jaramillo. Twitter: @danielsaja03

 

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