16

may

2016

Empieza el adiós de una generación gloriosa

Falcao, Teo, Zuñiga, Armero, Jackson & Cía dicen adiós a la selección. Seamos realistas: es mejor jugar con el hambre y las ganas de los que empiezan a brillar en Nacional y en otras ligas continentales que ahogarnos en la nostalgia de los goles que se perdieron en la China, las lesiones y los bancos de suplentes.

Por: @CanonHurtado // (FB) Héctor Cañón Hurtado

La lista de 40 pre convocados para la Copa América Centenario dejó claro que el adiós a una las generaciones más gloriosas del fútbol colombiano no tiene reversa.

Falcao, Guarín, Teo, Jackson, Aguilar, Zuñiga, Armero y Valencia no están en un grupo del que aún deberán salir 17 jugadores antes de que tengamos a Estados Unidos en frente. Si somos honestos, tarea que poco nos gusta a los futboleros colombianos, sumando a Yepes, los ausentes son más de la mitad del equipo que nos condujo de vuelta a la pompa de los mundiales.

Falcao y Teo eran la delantera titular y metieron 15 de los 27 pepinos de la sele en la ruta a la mejor Copa Mundo de su liviana historia. Zuñiga y Armero fueron claves porque lograron la tarea más difícil para una defensa de estos días de fútbol ultra táctico: fusionar la seguridad atrás con su explosión por las laterales y sus letales centros.

Y ahí, precisamente, surgen varias incógnitas de cara al cumpleaños del torneo de selecciones más viejo del mundo. ¿Cuántos errores más va a cometer Jeison Murillo antes de consolidarse en una posición en la que, por tradición, se aprende cayendo una y otra vez? ¿Al otro Murillo le alcanzará la jerarquía que mostró en la fecha eliminatoria cuando se venga la Copa América? ¿Quiénes se adueñaran de las baldías laterales de la actualidad en la sele?

Aguilar, Valencia y Guarín, en ese orden de importancia y cada uno en su medida, también aportaron lo suyo para que Colombia lleve tres años en el top 10 de la Fifa, que, independientemente de que no les guste a muchos, es un reflejo de la realidad de los equipos.

La sele fue quinta en Brasil 2014. En los 46 partidos de la era Pékerman solo fue goleada una vez (por Uruguay 3-0 en camino a Rusia 2018), solo perdió una vez por diferencia de más de un gol (otra vez los charrúas en su casa, pero en la eliminatoria pasada) y los otros seis partidos en los que cayó fue por la mínima diferencia. Ganó 28 cotejos, cuatro de ellos de manera consecutiva en un mundial, privilegio de los campeones, y varios bailando a sus rivales. En su peor momento, durante su discretísima Copa América Chile 2015, Brasil y Argentina no pudieron anotarle en 210 minutos de fútbol.

Queda claro, entonces, que sí es una de las generaciones más gloriosas. También es cierto que van de salida. Será un milagro si el Tigre vuelve a rugir en Europa como lo hizo en 2012 y 2013. Jackson y Guarín, aunque los rumores del regreso a Italia se consoliden, la tienen difícil para recuperarles el puesto a Marlos, Sebastián Pérez, Edwin Cardona y otros que hacen fila para tener el orgullo de jugar con la amarilla.

Raro eso de irse a China para ganar más plata, cuando ya se vive muy bien, pero aún no se le ha dado todo a la camiseta que los grandes jugadores de fútbol tienen como prioridad, la de la selección de su país. Armero y Zuñiga tienen aún menos chances de volver a driblar para la sele y Aguilar y Valencia son cracks que se cruzaron con la mala fortuna de las lesiones.

Todos ellos están de salida y se merecen una ovación y toda la gratitud de la hinchada. Pero, eso sí, ya fueron. El fútbol es romántico, pero la nostalgia solo conduce a las derrotas. El sueño de ver a James con Falcao cada vez se aleja más. Él mismo dijo que no quería hacer papelones, refiriéndose a la posibilidad de ir a los Olímpicos.

Mientras tanto, en la nueva selección que Pékerman montó con los jóvenes sobrevivientes del equipo pasado y los nuevos cracks que surgen cada día como si estuviéramos en Brasil o Argentina, Bacca empezó a conectarse con James en la fecha eliminatoria pasada. Toma, dame y sáquenla.

Pérez, por su parte, anunció que tiene con qué quitarnos la ilusión de volver a ver al Aguilar de los buenos días. Cardona se convirtió en el as bajo la manga. Marlos, en diez minutos, nos rescató de un empate funesto como si ya fuera un tipo curtido y el negro Murillo jugó de muralla haciéndonos olvidar que estaba debutando.

Pásensela y abrácense, maestros. Todos los demás colombianos, sin excepción, a alentar en la tribuna o la tv.

 

 

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