14

oct

2015

Pékerman no le baila a ‘Chachachá’… ¿qué pasa con Jackson Martínez?

Se jugó a tirar centros que llegaban al área de un equipo que todo lo ganaba por arriba. Sí, a un Uruguay que ha hecho historia en el juego aéreo. Un sinsentido del combinado patrio que a la mayoría dejó con sabor amargo.

Ese primer tiempo no fue sino la alegría charrúa que no sufría en defensa y gustaba, a diferencia de una última línea tricolor que se tornaba totalmente expuesta y fallaba. Parecía que algo no estaba bien con Sánchez, faltaba alguien que sacara al equipo y recuperara la pelota. ¡Carajo! ‘La Roca’ necesitaba un compañero que corriera esa cancha tanto como él; para unos era Alexander Mejía, para otros Cuéllar y para unos tantos más Abel Aguilar fue quien se hizo extrañar e, incluso, se apuntó que el partido con él hubiera sido algo muy distinto. Es que nos faltó un volante ideal, un doble ‘5’ que hiciera la diferencia, un primer pase limpio.

El partido ya estaba mal, en vez de modificar la estrategia de juego -hay un Cardona que funciona mejor de media punta-, se buscan soluciones en la banca y es ahí cuando comienza la falta de conexión entre líneas que, a la hora de la verdad, ya estaba. Entra un Macnelly que se necesita en conexión con los delanteros, que juegue cerca del área… Pero señor, ¡del área contraria, reparta balones por favor!

Luego vemos un Cuadrado que deambula como alma en pena, y que no acierta ni una. “¿Juan Guillermo estás ahí?”. Entonces, lo triste no es que la Selección Colombia hace 42 años no gane en el Centenario, lo triste es esa paupérrima forma de perder.

Ahora, ¿alguien me cuenta algo de Castillo? Sí, puede que sea un gran talento, pero el partido era contra la ‘Garra Charrúa’, era un partido de jerarquía, y hacer vitrinas a la MLS no fue lo más acertado.

Algunos jugadores sin alma, perdidos, y con un montón de egos. Una tarjeta roja que más de un colombiano no sabe si agradecer o no. Un Falcao al que queremos volver a ver con gol y recuperado de una vez por todas, pero no en un partido donde la calidad de los centrales uruguayos está fuera de órbita.

Sí señores, era un partido para que un Jackson entrara, porque nada más y nada menos entrena con Godín y Giménez en el Atlético de Madrid, puede marcarlo perfectamente en el área, puede anticipar sus movimientos y, además, es alto, fuerte y cabecea. ‘Chachachá’, tu debías bailar ésta, pero Pékerman no te quiere como pareja de baile.

Como siempre se ha dicho, “en juego largo hay desquite” y Jackson, Pékerman y la Selección tendrán el suyo… por ahora no crucifiquemos a nadie, confiemos en la ‘tricolor’ y culpemos al martes 13.

Por: Ana María Martínez Henao  // Twitter: @AnitaMarHe

Jackson Martínez

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