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11

mar

2016

Atlético Fútbol Club, o cómo la Dimayor se salta sus propias reglas

La “Dimayorada” fue consumada: Depor jugará como Atlético FC los partidos aplazados que DEBIÓ perder en escritorio. Fue una leguleyada brava, digna de nuestro país santanderista en la que las leyes están para darles la vuelta.

Repasemos la situación: Depor, un club montado desde su nacimiento para hacer trampa, como lo demuestro en mi último post, no podía jugar este semestre pues no tiene reconocimiento deportivo de Coldeportes, toda vez que el que utilizó en los últimos años es el del Real Sincelejo, que hoy es de Tolima Real, club al que Dimayor decidió no dejar jugar para tratar de encontrar la forma de que sí jugara el Depor, equipo del viejo amigo de la dirigencia Gustavo Moreno Arango.

Van cuatro fechas de la Primera B y dos de la Copa Águila en las que el Depor no jugó y sagradamente Dimayor anunció antes de cada uno de esos partidos que “no se aplazará y tendrá los efectos reglamentarios previstos para este tipo de circunstancias, asignando al encuentro el resultado correspondiente”. Esto, para los que no conozcan el reglamento, quiere decir que cada uno de esos partidos tuvo que favorecer a los respectivos rivales del Depor por 3 a 0. Ahora, no sé usted pero yo he jugado en mucho campeonatos aficionados y si un equipo no se presenta a tres partidos es expulsado automáticamente del torneo, pero no, en la Dimayor no tienen esa regla y no importó que el Depor tuviera encima seis partidos sin jugar, no importó que no tuviera reconociemino deportivo, no importó que muchos estemos escandalizados con la payasada de campeonato que es la B en Colombia, a nuestros magnánimos dirigentes lo que les importa es actuar como “cofradía”y encontraron la leguleyada para que el Depor juegue bajo otro nombre: denle la bienvenida al Atlético Fútbol Club.

En el parágrafo 1 del artículo 11 de la ley 1145 se estableció que “(Coldeportes) sólo podrá mantener vigentes un número igual de reconocimientos deportivos al número de clubes profesionales afiliados a la federación respectiva”. Esto implica que para darle reconocimiento deportivo al Depor, ahora Atlético Fútbol Club, debía quitárselo a alguien más, y eso hizo: este jueves Coldeportes le suspendió el reconocimiento a Real Sincelejo (Tolima Real) y a partir de ese cupo libre el Atlético Fútbol Club tiene autorización para jugar a pesar de tener reconocimiento deportivo como club aficionado. El de club profesional está en trámite, pero este viernes la Asamblea de Dimayor decidió aceptarlo. ¿No ve que hace parte de la Cofradía?

Lo mejor (o peor, ya no sé si reirme o llorar) es que no sólo le dieron la vuelta a la ley para que el Depor pudiera tener reconocimiento deportivo, sino que ahora se saltaron su propio reglamento y le van a programar los partidos que no jugó y que oficialmente Dimayor anunció como derrotas reglamentarias 3-0, como partidos aplazados.

Esto es un circo y claro, la excusa es que se trata de una entidad privada y que como tal puede modificar su fuero interno a través de la Asamblea, pero lo que estamos viendo es un vulgar comportamiento mafioso de “yo hago lo que se me da la gana” bajo la mirada inoperante y cómplice de Coldeportes y de los entes de control judicial… ¿o ustedes creen que la presencia de todos esos magistrados de altas cortes en comités y tribunales del fútbol colombiano son sólo para darle estatus a los mismos? Ajá..

En Colombia sobran abogados y falta justicia, lo sabemos en todos los niveles; ahora ya lo tenemos claro también en el fútbol.

En Twitter: @PinoCalad

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08

mar

2016

Inventarse un equipo: la forma más fácil de hacer trampa en la Dimayor

Lo que está pasando con el Depor, que ahora pretende llamarse Atlético Fútbol Club y que lo dejen jugar en la B con reconocimientro deportivo de aficionado mientras la dirigencia del fútbol colombiano pasa de agache y promueve la trampa, me tiene abrumado.

Recapitulemos, pues a lo mejor es difícil de entender: la Dimayor (una asamblea en la que están sentados todos los presidentes o dueños de los equipos de la A y la B en Colombia) decidió que no iba a recibir a Tolima Real este año a pesar de que había comprado la ficha del Real Sincelejo y de que tiene reconocimiento deportivo de Coldeportes. A nuestros magnánimos dirigentes no les importó que el Tolima Real hiciera todo en regla, que hubiese invertido más de $5.000 millones o siquiera que el equipo sea del papá putativo de James Rodríguez, pues su cupo se lo dieron al Depor, un equipo de un viejo amigo de la dirigencia como Gustavo Moreno Arango, que había comprado ilegalmente la ficha del Sincelejo y que estaba jugando con ella a pesar de que desde el año pasado el Tribunal Superior de Sincelejo había dicho que la ficha era de los sucreños, quienes por tanto se la vendieron al Tolima Real, y que ese negocio del Depor era trucho.

Porque ojo, en este embrollo todo, absolutamente todo, es trucho. En 2005 el representante legal del Real Sincelejo vendió ilegalmente la ficha del equipo a un tal Deportivo Pereira FC. No, no se engañe, no es el Pereira de siempre, este fue un club montado por si ese año el verdadero Pereira quebraba y así aparecer con otro equipo que se hiciera pasar por el de siempre engañando a la hinchada y, de paso, a los acreedores, los trabajadores y la DIAN.

Sí, inventarse un equipo es la forma más fácil y vieja de hacer trampa en la Dimayor y este Depor es el último ejemplo de una línea que ya lleva 61 instituciones aparecidas como por arte de magia para dejar las deudas en el pasado.

¿No entiende en qué consiste la trampa? Es simple: digamos que usted firma un contrato con Pino FC, un equipo con reconocimiento deportivo de Coldeportes y aceptado por Dimayor, pero Pino FC quiebra por el pésimo manejo de sus dirigentes y cuando usted va a cobrar el club ya no existe y nadie responde por él pues lo que existe es Atlético Pino, aceptado por Dimayor. ¿Quién responde por las deudas de Pino FC, sus impuestos, su nómina? No importa, lo que importa es que hay un equipo que sigue jugando con otro nombre (Atlético Pino, Deportivo Pino, Pino 20016… póngale como quiera) y dejándole plata a sus dueños.

Pero sigamos con el “Deportivo Pereira FC”, hoy conocido como Depor. Habib Merheg, parapolítico y excongresista, era la cara detrás de esta trampa, pero el alias de ‘Macaco’ aparece por todas partes. Lo cierto es que la Corporación Cultural, Social y Deportiva de Pereira, a la que todos conocemos como el Deportivo Pereira, no desapareció y entonces la ficha del tal “Deportivo Pereira FC” se fue para el Valle del Cauca, en donde jugó como Depor Jamundí, Depor Aguablanca y Depor FC, hasta que el año pasado salió el fallo que sentencia la ilegalidad del asunto.

Lo patético es que con la excusa de “somos una cofradía” la Dimayor permite que advenedizos convertidos en dirigentes deportivos hagan lo que se les de la gana sin que nadie los controle. Porque sí, Coldeportes es el ente de control, pero estoy seguro de que si Tolima Real no entutela al Departamento Administraivo del Deporte, la Recreación, la Actividad Física y el Aprovechamiento del Tiempo Libre (qué nombre oficial tan largo… con razón no hace nada), Depor ya estaría jugando con la excusa del cambio de nombre e invención de un equipo, la misma que quiere volver  a hacer con el tal “Atlético Fútbol Club”.

Ahora, hablemos de legalidad. En el parágrafo 1 del artículo 11 de la ley 1145 se estableció un control para que en Dimayor dejen de inventarse equipos para evadir responsabilidades fiscales y laborales; cito: “(Coldeportes) sólo podrá mantener vigentes un número igual de reconocimientos deportivos al número de clubes profesionales afiliados a la federación respectiva. Antes de otorgar un nuevo reconocimiento deportivo el Instituto Colombiano del Deporte (Coldeportes) deberá verificar que el club profesional afiliado y cuyo derecho de afiliación va a utilizar el nuevo club profesional, haya cancelado la totalidad de las obligaciones laborales, fiscales y parafiscales”. Por ese parágrafo es ilegal que el Depor juegue y, vea usted, es también ilegal que Orsomarso lo haga pues, si bien tiene la ficha de Uniautónoma, este equipo le debe plata a jugadores y otros empleados. Pero ahí está Orsomarso jugando y, no lo duden, después del 11 de marzo, en la Asamblea citada para definir qué se hace con el Depor, muy seguramente veremos la aberración de que también lo dejen jugar. No ven que es “una cofradía”…

Es que en esta “cofradía” la lista de equipos inventados hacer trampa es larga. Como lo dije antes, desde 1991 (año en que nace la B) van 61 y el colega Oswaldo Hernández del diario La Patria, de Manizales, se tomó en 2014 el trabajo de solicitar a Coldeportes la información sobre cuáles de estos eran legales y cuáles no. Como verán en este enlace, el resultado es escandaloso (por supuesto, ahí aparece la ficha del Real Sincelejo en propiedad del Depor pues es una lista de 2014 y el 2015 fue la decisión judicial de que el Depor también era de aire… por eso el Depor es el 61).

Pero repasemos por si le da pereza ver documentos legales; ¿se acuerda del Cúcuta 2001? Ese equipo, del que no existe  ningún registro en Coldeportes, jugó un arbitrario triangular ese año en el que se determinó qué equipos ascenderían para ampliar a 18 la cuota de clubes en primera división.  Pero la cosa tiene detalles aún más ridículos: el Deportivo Rionegro no existe en los archivos de Coldeportes a pesar de ser el equipo más tradicional de la B hasta que se trasteó al Urabá para llamarse Leones, éste sí con reconocimiento deportivo vigente; Lanceros Fair Play, el equipo en el que debutó Falcao García, nunca existió legalmente, así como nunca existieron Dinastía, Atlético Guadalajara, Fiorentina y una notable cantidad de equipos que han competido en las dos últimas decadas de la segunda división.

“Cofradía” se hacen llamar en la Dimayor… en Italia hubo una muy famosa, la llamaban “Camorra”.

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03

dic

2015

El lío de $23 mil millones de Dimayor con Claro y UNE por sus derechos de TV

El tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá acaba de ordenarle a la Dimayor pagarle cerca de $23.000 millones a Claro y UNE por haberle quitado los derechos de transmisión del campeonato colombiano que estas dos empresas de cable tuvieron hasta junio de 2012, lo que representa un golpe tremendo para las finanzas de la asociación de clubes del fútbol profesional colombiano y a la imagen de su hasta hace poco presidente Ramón Jesurún, hoy nuevo presidente de la Federación Colombiana de Fútbol gracias al “FIFAgate” que llevó a la renuncia de Luis Bedoya.

Hagamos memoria: antes de que existiera WIN, el famoso canal “que todos queremos” y que transmite cada jornada la totalidad de partidos de la Liga y al menos uno de la segunda división, el FPC era transmitido desde 2004 por dos cableoperadores, los dos más grandes del país en cuanto a número de suscriptores: Claro (entonces llamado Telmex) y UNE. El director general de estas transmisiones era Mauricio Correa, hoy cabeza de WIN, quien le llevó el negocio a DirecTV cambiando el modelo con el montaje de un canal exclusivo. La empresa de TV satelital anunció en junio del 2011 que desde el siguiente año transmitiría el fútbol profesional colombiano y que en su señal se podrían ver TODOS los partidos de la fecha, y a partir de ese momento comenzó una batalla llegal y un tire y afloje que tuvo hoy su final.

Eso de transmitir todos los partidos de cada fecha fue el argumento con el que la Dimayor decidió no renovar su contrato con Claro y UNE (a pesar de una cláusula de preferencia), pues el alegato de la dirigencia del fútbol, encabezada por Jesurún, era que no se estaban dando todos los partidos y que por tanto la oferta de DirecTV era mejor para los aficionados. Ahora bien, el tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá acaba de decidir que ese diferencial fue prefabricado por Dimayor, que en últimas es la que programaba partidos simultáneos para impedir que Claro y UNE pudieran dar todos los juegos de la fecha, con lo que el argumento para no renovar el contrato de los derechos de TV de Claro y UNE no es válido. Mejor dicho, en colombiano, que Dimayor debe responderle a Claro y UNE por casi $23.000 millones ya que los derechos de TV les fueron despojados irreglamentariamente.

Uno de los argumentos básicos de los abogados de Claro y UNE está en la presencia de Mauricio Correa como cabeza de las transmisiones del FPC con ellos y luego como cabeza de WIN, y tiene toda la lógica del mundo, es decir: ¿cómo es que un día administras  a un lado y al otro día administras en la competencia que te perjudicó? Pero bueno, no entremos en detalles… Lo irónico es que DirecTV montó junto a RCN el canal WIN Sports en 2012 y sólo hasta este año éste llegó a la parrilla de Claro y UNE en un negocio multimillonario del que, sin embargo, sólo el 23% le llega a los equipos de fútbol pues el resto se va en gastos operativos y de producción (es decir, en mantener el canal).

Lo que se viene es un nuevo pleito legal y más plata pues esta indemnización es sólo por una cláusula que se violó… qué lindo el chicharrón que le heredó Jesurún a su sucesor Perdomo. Eso es lo que yo llamo una “Dimayorada”

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19

oct

2015

El Método Cadena: breve guía para sacar mucho dinero de una desgracia deportiva

1. La compra: Llegue con chequera fuerte a un equipo sumido en una gran crisis económica y hable pomposamente de objetivos y gloria. Es lo que los hinchas y periodistas quieren escuchar.

2. Venda drama: Invierta poco pero hágale sentir a la hinchada que el club la necesita, que está en la pelea por ellos y que todo es un sacrificio enorme. A mayor drama, más se demorará la prensa y la hinchada en reaccionar.

3. Divide y vencerás: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar; dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo es descender rápido.

4. No aceptar patrocinios: Una buena forma de asegurar este primer objetivo es evitar tener patrocinio económico externo. Ojo, el respaldo del gobierno local es clave y es importante tener buenos tratos con gobernador y alcalde en un comienzo, pero es fundamental rechazar inicialmente el apoyo de la empresa privada. Que parezca que al equipo lo han dejado a su suerte para aumentar el drama, lo que vinculará aún más a la hinchada y tendrá excelentes resultados económicos a mediano plazo.

5. Apelar al orgullo regional. Consumado el descenso es hora de mostrar la carta económica: si el amado equipo de la ciudad quiere regresar a la A, necesita patrocinio y qué mejor respaldo que el de la empresa privada local. Presione mediáticamente (si es necesario tenga periodistas en nómina- nota: hoy las redes son importantes, tener tuiteros influyentes en nómina también es valioso) y deje claro que se llevará al equipo de la ciudad si no encuentra el respaldo económico necesario. Que la permanencia del equipo en la ciudad se convierta en un motivo de orgullo regional.

6. Paciencia. Mantenga en la B al equipo por el tiempo que sea necesario. Su equipo, a pesar de estar en segunda, para la Dimayor es de primera y recibe la misma plata por derechos de TV que Nacional, Junior, Millonarios, Cali y compañía, y con eso y los eventuales respaldos locales es más que suficiente para pagar una nómina barata en la que de vez en cuando es importante contratar a algún jugador de prestigio. No malgaste. Es fundamental tener paciencia. Aplique el punto 7.

7. Adaptación del punto 3: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar: dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo no es ascender. El objetivo es vender.

8. A cobrar: una vez se sumen frustraciones y comience una campaña en su contra para que venda el equipo, deje claras sus exigencias económicas. El objetivo principal es multiplicar su inversión inicial. Recuerde su lema: “¡El fútbol es y debe ser un negocio!”, y en los negocios no hay sentimientos, así que no le deben afectar los insultos en su contra ni las lágrimas de los que visten los colores de su equipo. Si siguió al pie de la letra el ‘Método’ obtendrá ingresos multimillonarios de parte de inversionistas privados que buscarán figuración política local o seguir sus pasos comprando su porcentaje del club.

9. Tras un tiempo de disfrutar de las ganancias de esa venta, busque un equipo de primera división en crisis económica y reinicie el ‘Método’ desde el punto 1.

———–

Epílogo: el éxito del Método Cadena está más que garantizado. Siguiendo estos pasos José Augusto Cadena recibió cerca de $11.000 millones en 2012 por el Atlético Bucaramanga, equipo al que había llegado en 2006 por una inversión casi siete veces menor. Con esta cantidad el ejemplar empresario adquirió la mayoría accionaria de Patriotas ese mismo año por sólo $1.700 millones; sin embargo, en el punto 4 las cosas se complicaron pues se iniciaron investigaciones a la compra de sus acciones toda vez que el principal accionista del equipo era la Gobernación de Boyacá, por lo que debió salir de Tunja, eso sí, sin haber perdido un solo céntimo. A pesar de esto, los nobles objetivos de enriquecerse con el negocio del fútbol encontraron una nueva ciudad para desarrollar el ‘Método Cadena’ y en este momento el mismo va por el punto 5 con excelentes resultados: Cúcuta ya está en la B y los empresarios locales ya están preguntando cuánto hay que pagar para comprar las acciones del visionario.

¿Qué espera para comprar su equipo y mandarlo a la B? Ese es el negocio, socio…

 

En Twitter: @PinoCalad

#FueraCadena No más mercenarios, ¡dejen de jugar con nuestra pasión!

———–

Acá podemos ver al autor del ‘Método Cadena’ disfrutando de los beneficios de ser dirigente de Dimayor en la tribuna del Centenario de Montevideo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acá podemos ver a Gustavo Bolívar, sonriendo al fotógrafo del diario El Tiempo tras concretarse el descenso del Cúcuta Deportivo en Manizales.

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20

ago

2015

Así son las cuentas de los derechos de TV en el fútbol colombiano

Money, it’s a gas. 
grab that cash with both hands and make a stash. 
New car, caviar, four star daydream, 
think i’ll buy me a football team. 

(Money, single del álbum The dark side of the moon de Pink Floyd, 1973)

(Suena la caja registradora)

Un billón de pesos. La cifra quiere decir un millón de millones de pesos; como mil Balotos a la vez, más o menos 330 millones de dólares gracias a la devaluación actual. Eso le van a dejar al fútbol colombiano los derechos de televisión hasta el final del contrato actual en 2021. La cifra parece una chichipatada si se compara con los 7.000 millones de euros que acaba de recibir la Premier por los derechos de TV hasta 2019 (no seamos crueles y hagamos la conversión: no me caben los ceros… y sólo en tres años), pero para nuestro medio es un dineral impresionante… e impresionantemente mal repartido.

No hablemos sólo de que la cantidad de dinero que debería entrarle a los equipos tiene que ser mucho más alta (en total, del negocio sólo el 23% (ese billón de pesos) va para el fútbol y el resto se queda en producción y comisiones… sí, lindos apartamentos en Miami señor Correa), hablemos de la democracia del fútbol colombiano que hace que los equipos que prenden televisores reciban lo mismo que los equipos que no ve nadie.

Por estatutos de Dimayor, los clubes históricos del país y los que asciendan y se mantengan tres años consecutivos en primera división son considerados de “Categoría A” y entre ellos se reparte el 90% de ese billón de pesos. En total son 23 (Nacional, Junior, Medellín, Santa Fe, Millos, Cali, Bucaramanga, Pereira, América, Equidad, Unión Magdalena, Envigado, Aguilas Doradas, Quindío, Real Cartagena, Once Caldas, Pasto, Tuluá, Cúcuta, Chicó, Tolima, Huila y Patriotas), y desde 2016 se sumará Alianza Petrolera que completará tres temporadas en la A. Los demás son “Categoría B” y entre ellos se reparte el 10% restante.

Eso, por más que digan que no, que es mentira, que soy un embustero y blablablá, explica lo buen negocio que es estar en la B para muchos equipos que siguen recibiendo la misma plata que Nacional, Millonarios o Junior, pero pagando nóminas de segunda categoría como América o Unión.

(Suena la impresión de la factura)

Hagamos las cuentas. El 90% de un billón de pesos es $900.000 millones. Ahora dividamos la cifra entre 24 (aunque claro, pueden ser más de acá al 2021 y antes de Patriotas y Alianza eran 22, pero es para que nos hagamos una idea) y vamos a tener que cada equipo de “Categoría A” (aunque esté en la B) habrá recibido en 2021 más o menos $37.500 millones, si hacemos un promedio rebajando lo recibido hasta antes de que el FPC llegara a Claro, UNE, Movistar y ETB, podríamos hablar de $3.000 millones de pesos al año desde que se firmó el contrato.

La cifra es enorme, maravillosa, maná caído del cielo para equipos chicos como Chicó, cuya nómina al año no debe superar los mil quinientos millones de pesos, pero es insuficiente para clubes grandes como Millonarios, Nacional, Junior y Cali, que fueron precisamente los cuatro que exigieron más plata vía televisión en la Asamblea Extraordinaria de la Dimayor en la que se les informó la llegada de WIN, el canal que transmite el FPC, a los tres operadores de cable más grandes del país.

Es decir, para hacerme entender, Millonarios y Nacional, los dos equipos que más televisores prenden en Colombia según las cifras de rating de Ibope, reciben la misma plata que Envigado y Patriotas, lo que convierte al fútbol colombiano en una curiosa democracia en el mundo del fútbol. En ninguna liga seria los derechos de televisión se reparten democráticamente. No voy a hablar de España (en donde Barcelona y Real Madrid son los dueños de la gran tajada) o de la Premier (en donde se reparte según el rating y la posición en la tabla), ni siquiera de Francia (en donde hay una base para todos y luego cada equipo recibe según su figuración y rating), hablemos de Argentina.

En la renegociación del fútbol argentino con el gobierno que permitió que los partidos sean transmitidos por TV abierta, quedó estipulado que Boca y River reciben 6.7 millones de dólares al año ($20.100 millones), mientras que Racing, San Lorenzo, Independiente y Vélez reciben 5 millones de dólares ($15 mil millones), los otros 14 equipos que estaban en la A antes del invento de la liga de 30 se llevan 3.8 millones de dólares y los diez recién ascendidos 1.3 millones de dólares (3.900 millones de nuestros devaluados pesos).

Para que quede claro, el flamante campeón del fútbol colombiano, Deportivo Cali, recibe este año menos plata por derechos de televisión que el modesto Aldosivi de Mar del Plata.

Esto, por supuesto, tiene una explicación llamada rating. Según datos de señal abierta en Argentina, Boca tiene un promedio de rating de 15.8 puntos por partido, River tiene 12.8 e incluso un partido entre dos equipos chicos como Lanús y Rafaela marcó 8.1.  El contraste con Colombia ratifica nuestra falta de cultura futbolística: según datos de Ibope del domingo pasado, el Cali vs. Aguilas tuvo un rating de 1.9 y, si revisamos el histórico del 2015, la final del primer semestre entre Medellín y Cali marcó 10.6 en la ida y 10.8 en la vuelta, una cifra demencial para el promedio de rating del fútbol en televisión abierta, que no suele superar los 3 puntos y que, como ya lo mencioné, suele tener a Millonarios y Nacional rompiendo esa media. De ahí que sean los dos equipos a los que más se les transmiten partidos por TV abierta en Colombia… y que aún así reciben la misma plata de esos equipos a los que sólo les transmiten cuando juegan con ellos.

Ahora metamos el elemento llamado WIN.

(Suena una voz femenina algo mecánica que dice: “Usted tiene una tarjeta con chip…”)

La llegada de WIN a Claro, UNE, Movistar y ETB es lo mejor que le puede pasar al negocio del FPC, que estaba restringido a la señal de Directv y de otros operadores de cable y satélite menores, que no sumaban un millón de suscriptores en todo el país. Eso explica por qué, por ejemplo, WIN casi ni aparecía en las mediciones de televisión por cable o satelital desde su aparición, lo que hacía al fútbol colombiano algo lejano para la teleaudiencia. Ahora su marco de público crece a casi 6 millones de suscriptores, con lo que el FPC se verá más, facturará más y venderá más.

Porque de eso se trata el negocio: a más pantalla más clientes posibles, no sólo de hinchas que acompañarán desde sus hogares a su equipo y que por tanto pueden potenciar las compras de productos del club, sino de anunciantes que saben que entre más hinchas vean un partido de fútbol más penetración de su marca presente en vallas, comerciales o camisetas.

El fútbol es el negocio perfecto: sus clientes (los hinchas) se creen dueños de él, lo sostienen con su capital en boletas, camisetas, TV, etc., y son los únicos que no facturan. Como ya lo dije una vez, esquizofrenia pura. Tanta, que incluso un dirigente de club grande, que por rating debería estar reclamando mejores ingresos para su equipo que hace parte de los que de verdad hacen que se vendan los derechos de televisión, defendió la repartición equitativa de las ganancias por TV.

Pero claro, eso es política y sueños de ser el nuevo mandamás de la Dimayor y, por tanto, el más poderoso entre los verdaderos dueños de ese fútbol que muchos aún creen suyo. Mejor hablemos de eso otro día…

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26

feb

2015

El primer campeón: breve homenaje a Santa Fe

Este 28 de febrero Independiente Santa Fe cumple años; 75 para ser más exactos pues fue fundado en 1941, en un momento de confusión política y transformaciones sociales que el país nunca había visto. Por eso hoy quiero contar la otra historia de ese primer campeón, porque a Santa Fe uno puede decirle de muchas formas, pero lo único que no puede quitarle a ese equipo que hoy tiene ocho títulos, que para mi como hincha de Millos es fundamental en términos de rivalidad y de apuesta de que sí se puede vivir el fútbol en paz, a esos colores que tantas veces me han hecho celebrar a su costa y otras tantas me han humillado (sí, yo vi el 7-3), es que es el primer campeón del fútbol colombiano. Acá va la historia detrás de esa estrella:

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08

oct

2014

La presunción de inocencia de la Dimayor

Y finalmente el 2015 tendrá 20 equipos en primera división: los 18 clasificados para disputar la liga más los ganadores de dos cuadrangulares que enfrentarán a los ocho viejos conocidos de la A que hoy están en la B: América, Quindío, Cúcuta, Pereira, Tuluá, Unión Magdalena, Real Cartagena y Bucaramanga. Si alguno de ellos llega a ascender este semestre (los cuyabros, por ejemplo), el octavo pasajero será el mejor equipo de la reclasificación de este año, Leones de Bello, aunque sean de Rionegro.

Sí, es una Dimayorada; un invento más de la dirigencia de nuestro fútbol, pero quiero jugar al abogado del diablo y analizar a profundidad lo que se nos viene.

Primero que todo, no es la primera vez que la Dimayor cambia las reglas a medio camino. En 2001 descendió Bucaramanga, pero intempestivamente Dimayor decidió que en 2002 jugarán 18 equipos, así que se inventó un triangular en Cartagena en el que jugaron los tres de la A que estarían ese año en la B: Unión Magdalena, Cúcuta y Bucaramanga.

Los samarios aprovecharon el regalo, le ganaron a los dos rivales y ascendieron sin ganar la B, y Bucaramanga, sin marcar un sólo gol pues venció en los penales al Cúcuta, evitó el descenso que se ganó tras pésimas campañas.

Vamos a ver cómo sale esto de los dos cuadrangulares de clubes de la A que no se han ganado el derecho de ascender, pero a quienes se lo están regalando. Porque eso es: un premio por tener hinchas, prender televisores y dar de qué hablar en una liga que fecha a fecha pierde más interés ante la masiva presencia de clubes sin taquilla y sin ráting.

No, no es una medida justa con lo deportivo, pero es un pedido a gritos del negocio. La triste moraleja es que de nada sirve que hagas bien las cosas como Equidad o Águilas Doradas: si un grande desciende y es incapaz de subir, el sistema se va a encargar de subirlo.

Pero hablemos del nuevo sistema: 20 equipos, un campeón semestral tras una fase de ida de todos contra todos y fecha de clásicos, liguilla final, dos descensos directos por promedio… No suena mal, pero se le apuesta de nuevo a la emoción de la liguilla, del ‘mata mata’, en vez de a la justicia de darle el título al mejor del semestre.

El descenso por promedio, sin embargo, ratifica el miedo de que se repita la historia del América; es decir, un grande puede tener un mal semestre, pero es muy raro que tenga tres años malos, así que se seguirá cuidando la integridad de los que mueven la taquilla.

Ahora bien, con 20 equipos se abre la posibilidad de que vuelvan dos viejos conocidos, pero a la vez, en un futuro muy cercano, es muy probable que volvamos a sufrir descensos dolorosos para el rating y ascensos que en nada le ayudan.

Lo que quiero decir es: ¿y si junto a la liga de 20 equipos se plantearan exigencias administrativas y deportivas para tener un campeonato con equipos serios, estructurados, con sede propia, con inferiores, con solvencia económica?

Estoy seguro, porque uno tiene que presumir siempre de la inocencia de los acusados, que la Dimayor hace esto para salvar una liga que se nos está muriendo, que la intención es buena, que los dirigentes quieren ver lo que todos esperamos: espectáculo, buenos partidos, fiesta, ¡nivel! Pero no dejo de preguntarme si no sería mejor tomarnos esto del FPC en serio y tener una liga de pocos equipos, pero bien organizados, capaces de subir el nivel, de llamar la atención, a una de 20 que sólo están ahí porque tienen hinchas.

En Twitter: @PinoCalad 

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25

ago

2014

Estamos dejando morir el fútbol profesional colombiano

Fortaleza vs. Uniautónoma en Techo. No voy a decir que fue malo. No quiero decir que fue malo. Sólo voy a decir que se escuchaban más los gritos de los visitantes al vecino Mundo Aventura. Fue un partido contra el descenso pero que suena a B… y eso, pues en la B uno tiene hoy en día a históricos como América, Unión, Bucaramanga, Pereira o Quindío, mientras en la A están hoy por hoy diez equipos que nacieron en la segunda división. Claro, algunos representan fuertes identidades locales como Pasto y Huila (especialmente Pasto, siempre rechazado por todos al ser la plaza que queda lejos y por tanto siempre perjudicado en cualquier decisión), otros se han ganado un lugar gracias a su trabajo como Envigado, Chicó y Equidad, pero otros llegaron a primera división sin hinchas y sin plaza.

Claro, una hinchada no se construye en una semana, pero es muy difícil ganarla cuando un día te llamas Itagüí Ditaires y al otro eres Águilas de Pereira. Lo mismo aplica para el campeón de 2008 que es un oxímoron en su nombre: Boyacá Chicó (y sin embargo ya tiene hinchada en Tunja), con Alianza Petrolera de Barrancabermeja que juega en Floridablanca (y ascendió jugando en Guarne), con Rionegro que juega en Bello…

No sé, me disculparán si divago, pero es que este fútbol profesional colombiano lo veo tan triste, tan apático, tan alejado  de los hinchas, que me preocupé. Lo estamos dejando morir, y no financieramente, a fin de cuentas ahí sigue existiendo plata y poder. Estamos dejando morir la pasión por el FPC y eso es el camino hacia el lado oscuro.

Por supuesto, lo primero que dirá un dirigente es que es la crisis natural que genera un Mundial, pues siempre “tras una Copa del Mundo los aficionados quedan saturados de fútbol y por eso no van a los estadios ni ven fútbol colombiano”. Por supuesto, es paja. Paja barata, además.

Tras el Mundial en Gol Caracol hemos transmitido partidos de clubes internacionales con un magnífico resultado de rating, y las cifras de tráfico que generan las actuaciones de los jugadores colombianos en el exterior no duplican, quintuplican (y a veces más) los números que deja cualquier cubrimiento sobre el fútbol profesional colombianos en Golcaracol.com.

Eso demuestra que la gente no está saturada de fútbol: al que le gusta el fútbol ama el fútbol, el buen fútbol. Y algo está pasando acá, porque la gente no solo se aleja de los estadios, sino que no ve el FPC: el rating de los partidos por RCN y el hecho de que WIN ni siquiera marque en Ibope (la empresa encargada de medir el consumo televisivo en Colombia) lo demuestran.

El ejemplo claro es el amistoso Manchester United vs. Real Madrid del sábado 2 de agosto transmitido en Caracol: marcó 4.6 en rating… ningún partido del FPC transmitido en las seis primeras fechas ha superado el 3.5.

Y ahí va el problema mayor: el bajo impacto del FPC nos está haciendo replantear los contenidos en los medios… tristemente hay que decirlo: no está vendiendo. Y esto de los medios, aunque en las universidades parece que les dijeran todo tipo de romanticismos pendejos a los estudiantes de Comunicación, es un negocio en el que debes vender.

¿Ven la dimensión del círculo vicioso? Como el FPC no vende, los medios poco lo cubren, y como poco lo cubren, vende menos… Lo peor, lo más cruel, es que hay una indiferencia generalizada, empezando por los dirigentes y continuando por nosotros los periodistas (mea culpa) que me tiene aterrado. Por eso voy a tratar de plantear ideas sueltas y puntuales sobre la situación y sus protagonistas:

- El hincha:

Tolima es el mejor equipo de esta Liga Postobón y, como ha pasado desde hace casi 30 años, cuando el maravilloso ‘Tolimita’ incluso llenaba en Bogotá, sus hinchas no lo acompañan. Es un problema endémico de Ibagué, en donde la gente se malacostumbró a no ir al Murillo Toro, un estadio decadente al que de verdad no dan ganas de ir. Pero el tema no es de estadio (aunque influye), sino de hinchada y la del Tolima no es precisamente la más fiel, así que vayamos a los ejemplos de “fidelidad”.

Nacional, Millonarios y América han sido los tres equipos más populares de Colombia en los últimos decenios. Tienen hinchadas grandes, organizadas, que acompañan en cualquier plaza… y aún así no están llenando. En el llamado “superclásico” entre verdes y azules, un partido que marcó época, una lucha que trascendió el fútbol y se planteó en lo regional con lamentables resultados, la asistencia oficial al Atanasio Girardot fue 21.428 espectadores. ¡Menos de la mitad del aforo para el partido con más estrellas de la primera división en Colombia!

La siempre fiel hinchada del verde no lo está acompañando, y eso que es el actual tricampeón. Pero lo mismo pasa con Millonarios, que en años recientes era el líder de taquillas en Colombia a pesar de tener la boletería más costosa del país: en este semestre 7.000 almas lo acompañaron frente a Envigado, Chicó y Pasto, y claro, alguien va a decir: “¡pero es que son rivales chicos!”. A ese alguien le recuerdo que por la segunda fecha del semestre pasado, frente a otro “chico” como Equidad, fueron 17.931 personas, y que luego más de 30.000 lo acompañaron frente a Nacional.

Pero no, este semestre ni los numerosos hinchas verdes ni los azules acompañan. Por el lado bogotano las excusas se encuentran fácil: un equipo sin refuerzos que dejó ir a su principal estrella (Dayro Moreno) y no la reemplazó con jugadores que vendan boletas. Y si algo enseñó don Alfonso Senior con el Millonarios grande de antaño es que el show necesita estrellas.

Lo extraño es que por el lado verde, el equipo con la mejor nómina del país, el que lleva tres estrellas al hilo, esa excusa no funciona. Claro, “los malos resultados” dirá otro, pero es que en su primer partido como local en este semestre, un clásico histórico frente al Cali, fueron 14.879 espectadores, una cifra miserable para un club que se precia de una hinchada gigante.

Ahí, justo ahí, alguien va a salir agitando los brazos como la esposa del reverendo Alegría de Los Simpsons cuando grita “¿alguien quiere pensar en los niños?”, y dirá que me estoy olvidando del factor de la violencia y las barras bravas, y sí, es cierto: los comportamientos salvajes de algunos integrantes de estas barras han alejado a mucha gente, sin duda, pero eso no explica cómo se puede caer tanto la audiencia de un semestre a otro. Es una razón del alejamiento de muchos, pero no la verdadera razón de la caída de taquillas y rating.

¿Será en serio que los hinchas colombianos no quieren más fútbol tras el Mundial? Insisto, no lo creo. La muestra está en los hinchas del América, que pacientemente han acompañado a su equipo en la B pero que esta temporada decidieron ponerle un tatequieto a lo que ellos ven como un circo.

Expliquemos esto que es bien interesante: el América se fue a la B y de inmediato recibió el respaldo de su hinchada, que lo convirtió en el club más taquillero del país a pesar de estar en segunda división. En 2012 denuncié el negocio que eso representaba y cómo se iban a aprovechar de eso (y sí, estoy cobrando), y tras perder inexplicablemente los ascensos de esa temporada y de 2013, este año los hinchas por fin se dieron cuenta de que tener al América en segunda le da visibilidad al antes invisible Torneo Postobón y que cada vez que el rojo visita a uno de sus modestos rivales es Navidad para el respectivo club, que cobra por boletas lo que se le da la gana.

Por eso Disturbio Rojo, una numerosa barra escarlata, decidió no ingresar al estadio de Techo en el partido frente a Bogotá. Fue hermoso ver una mancha de hinchas vestidos de rojo en las afueras del estadio cantando mientras en las tribunas no había casi nadie, así que vuelvo a preguntar: ¿los hinchas colombianos no quieren más fútbol tras el Mundial?

La respuesta es NO, sí quieren fútbol, aman el fútbol, pero se los estamos vendiendo mal. El mejor ejemplo es el Medellín y su excelente campaña para que lo acompañen al estadio: en un partido frente al Huila (otro “chico”) llevó 28.132 espectadores; ¡más que Nacional vs. Millonarios!

Los hinchas sí quieren ver e ir a fútbol,  pero no quieren este fútbol porque se mamaron (literalmente) de cómo lo están manejando.

- La organización

Antes de ser Itagüí Ditaires, el club se llamó Bajó Cauca y jugaba en Caucasia, una región primero asolada por la guerrilla y luego de clara influencia paramilitar bajo la égida de Carlos Mario Jiménez, alias ’Macaco’. Por esos años, los primeros de este siglo, el club de la B se dio el lujo de contratar a dos veteranos goleadores como Carlos Castro y Jhon Jairo Tréllez e incluso estuvo peleando el título de la B.

En 2008 (vea usted, justo el año que extraditaron a ‘Macaco’) el Bajo Cauca pasó a ser Itagüí Ditaires, una de las gratas revelaciones futbolísticas de las campañas recientes, y a pesar de haber hecho todo un trabajo de base para ganar hinchada y desarrollar inferiores en la ciudad del Valle del Aburrá, este semestre vuelve a cambiar de nombre y se llama Águilas de Pereira, pues jugará en esa ciudad bajo el permiso de Dimayor y el Deportivo Pereira, dueño de la plaza.

Ahora, el Pereira está en la B y en una situación financiera absolutamente insostenible. Desde que en 2006 se denunció que alias ‘Macaco’ estaba detrás del poder del club (mira tú, ¡qué casualidad!) el grande matecaña entró en una caída libre que lo llevó a la B y que mandó a sus dirigentes a la cárcel (el presidente Ramón Ríos fue vinculado con narcotráfico y paramilitarismo, ¡rarísimo!), y hoy está ad portas de desaparecer.

¿Se va a quedar Pereira, una ciudad futbolera, de gran hinchada, con uno de los mejores estadios del país, sin equipo de fútbol? No, Águilas, que ya juega con los colores matecañas en una muestra de ganas de ganarse a la afición hasta tierna, será el Pereira cuando el Pereira haya desaparecido.

Es así de simple, así de crudo, así de fácil, y con el visto bueno de la dirigencia. ¿Cómo se espera que tenga respaldo popular un fútbol profesional en el que sus dirigentes muestran tal importaculismo bajo la mirada bizca de la ley? Porque ojo, Coldeportes ha dejado hacer y deshacer en el fútbol colombiano: acá se violan las leyes laborales y no pasa nada, los castigos administrativos se cumplen en los recesos de campeonatos, los dineros oscuros entran y salen y no pasa nada… ¿Cómo va a pasar? Es decir, aunque no estén yendo los clubes tienen cientos de miles de hinchas, en algunos casos millones, y permitir que desaparezcan Millonarios (que llegó a tener deudas que en cualquier otra empresa habrían representado quiebra y desaparición) o América (que estaba bajo Ley Clinton y aún así seguía funcionando y ganando títulos) es algo que nunca se le permitiría al gobierno.

Es irónico, mientras la Federación Colombiana de Fútbol pasa por su mejor momento administrativo (y eso hay que reconocerlo, la parte gerencial que lleva años captando grandes socios y patrocinios por fin se encontró con el éxito deportivo de la mano del proyecto Pékerman), la Dimayor es un desmadre.

Y claro, cómo no va a ser un desmadre si en esa supuesta “democracia” mandan los chicos a los que sólo les importa que les paguen su porcentaje de derechos de televisión para armar equipos baratos con los cuales salir a no descender. Es una apuesta por la mediocridad respaldada en la millonada que pagaron RCN y DirecTV por los derechos exclusivos del FPC. Y si la media es la mediocridad, los grandes van a entrar en ella: ¿para qué grandes contrataciones si el jugoso cheque de los derechos de TV igual va a llegar seas primero o último?

Propuestas como las de Millonarios o América de manejar sus propios derechos de TV (como en cualquier liga importante) han sido recibidas como insultos en las asambleas de Dimayor por eso, porque perjudican a la masa de chicos, así que los grandes tienen que financiarse de otra forma para seguir siendo grandes, y eso ha llevado a que algunos hayan vuelto a caer en manos de otro tipo de delincuentes.

Ahora, muchos dirán que la gran responsable es la organización Ardila Lule que es dueña del aviso de la liga, de la transmisión y del club más poderoso de la misma. Claro, no se ve bien, no es cómodo el ‘monopolio’, pero sin el dinero del Grupo Postobón el FPC habría quebrado de verdad hace rato, así que hay que reconocerle que su inversión ha sido importante y, qué pena sonar mamón, el problema no es el patrocinador, es la organización, el sistema del fútbol colombiano.

En Alemania también hay un equipo más rico que todos los demás y que se sabe que siempre va a ganar a menos de que algo extraño pase, pero a pesar de la presencia todopoderosa y multimillonaria del Bayern Munich la Bundesliga es un campeonato en el que siempre hay estadios a reventar, en el que se potencian las divisiones inferiores (lo que se ve reflejado en la selección alemana y en el propio Bayern, el gran comprador de la liga) y en el que hay una estructura que convierte a la liga en un espectáculo capaz de cautivar audiencias a pesar de la existencia del Barcelona, el Real , la Premier, etc. Tanto así que ya tiene su propia audiencia internacional.

El problema acá es de estructura, y en eso tenemos todos que ver.

- Los medios:

Este es el punto más importante, para mi, del problema. Los clubes grandes venden periódicos, prenden televisores, dan clics… son los que mueven al fútbol como negocio y por eso la importancia estratégica de que América esté en la B o de que en las finales de la A estén Nacional, Junior, Millonarios, Santa Fe, Cali… Sin embargo, por sus propios fracasos administrativos y la permisividad de la Dimayor y Coldeportes, clubes de gran peso local en sus regiones se fueron a la B y, como ya lo dije, en la A estamos llenos de equipos sin historias y por tanto sin hinchas.

Por ejemplo, ¿cómo volver atractivo comercialmente un Boyacá Chicó vs. Equidad? No sé, es labor del departamento de mercadeo de Dimayor y del club local, pero lo que sí sé es que poner ese partido a la 1:45 pm no es la mejor forma de venderlo. Claro, lo dieron por TV en WIN (y no sé cuántos lo vieron porque repito: no marca en Ibope), pero al estadio de Tunja fueron 600 personas.

¿Cómo esperas que vaya gente al estadio si pones partidos a la hora del almuerzo familiar de los domingos, los viernes por la noche o los domingos a las 8 p.m cuando los colombianos culturalmente estamos acostumbrados a ya estar en familia?

Alguien debe salir a decir: “pero todos los partidos van por TV”, y sí, es cierto, en ese multimillonario negocio de los derechos se creó un buen canal cerrado llamado WIN, que tiene a grandes periodistas que admiro y respeto en su mayoría (varios amigos, además), pero que tiene el problema enorme de no tener penetración.

Esta es la parte en la que de DirecTv y WIN llaman a mi jefe para que me regañe o me eche (si lo han hecho de clubes, ¿por qué no de los que ponen plata?), pero es que es inevitable decirlo: el sistema de difusión de WIN no tiene la suficiente clientela como para que el FPC sea un producto televisivo popular.

Además, no se trata sólo de eso. Antes no teníamos transmisiones de TV de todos los partidos y el FPC era muchísimo más popular que ahora. Una razón que quiero plantear es que la exclusividad ha afectado la difusión. ¿Recuerdan cómo eran las secciones de deportes de los noticieros de los domingos en la noche? Estaban llenas de crónicas, de notas de color, de historias que acompañaban a los goles. Ahora sólo se pueden dar los goles, por derechos, y no todos (ejemplo: los goles del partido de los domingos a las 8 pm sólo se vienen a ver en los medios que no son dueños de derechos hasta el lunes al medio día). Como no se pueden meter cámaras a los estadios que no sean las de los dueños de los derechos, el color desapareció, y toca agarrarse a lo que pasa afuera del estadio, donde sí se puede grabar.

No nos digamos mentiras, mientras cada vez es más fácil ver y saber todo sobre el fútbol internacional (y acá el crecimiento de la penetración de canales internacionales por cable y el mayor acceso a los dispositivos móviles han sido definitivos), al mismo tiempo es más difícil y anacrónico enterarse de cualquier cosa del fútbol local. ¿Cómo no va a tener más hinchas colombianos el Barcelona que el Huila si es más fácil ver un partido de los catalanes que uno de los opitas, si en internet hay un bombardeo de información permanente al que accede sin problemas un joven de Neiva que seguramente no escucha radio ni lee el periódico local, que son en las únicas partes en donde le hablan del Atlético?

Porque eso es lo otro: la cultura futbolera necesita medios de difusión. En México no sólo hay dinero y clubes con grandes figuras (muchísimas de ellas colombianas), hay una estructura de medios sólidos que te hacen vivir el fútbol mexicano: múltiples emisoras especializadas (acá hay una), decenas de diarios deportivos (acá hay uno, es español y el 70% de la información es sobre liga española), programas de análisis y debate en todos los canales nacionales (acá tenemos La Telepolémica en Canal Uno y Cancheros en RCN) y medios digitales poderosos y de gran alcance (el portal de fútbol más grande de Colombia es Golcaracol.com y sigo en la lucha para que pueda compararse en tráfico y desarrollo de producto con un gigante como mediotiempo.com, por ejemplo).

Y claro, sumemos el nivel. Si usted es un joven colombiano que ve un partido del Bayern Munich frente al Borussia Dortmund en ESPN y luego compara todo, el fútbol, la producción y demás, con un Fortaleza vs. Uniautónoma, seguramente se va a quedar viendo la Bundesliga.

Y métale la falta de estrellas al paquete. Esto -ya lo dije- es un show, y en ese show se necesita brillo como el que viene con nombres como los de Messi, Cristiano, Balotelli, Pirlo, Bale… ¿dónde encuentra un colombiano un referente similar? Afortunadamente en las estrellas de la Selección. Por eso la tendencia marcada en este semestre es que la información de fútbol le da prelación a los colombianos en el exterior por encima al tema del FPC que incluso ya puede estar en un tercer nivel.

¿Qué estrella tiene el Junior para mostrar este semestre, por ejemplo? Ninguna que llame tanto la atención de las audiencias de la Costa como lo que pase con Teófilo Gutiérrez en River Plate o Carlos Bacca en Sevilla.

Perdón si me extendí, sé que lo hice, pero necesitaba sacar este miedo que tengo entre pecho y espalda con el FPC. Se nos está muriendo la pasión por él, estamos dejando entre todos que se muera y, sin pasión, el fútbol es sólo otro programa de TV.

Y en este caso uno que no da rating…

Discutámoslo en Twitter: @PinoCalad

 

 

 

 

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24

jun

2013

La venganza es un plato que en la Dimayor se sirve caliente

“Traidor”. Así, con más o menos odio, con miradas de reproche, con señalamientos directos sobre cómo ”está perjudicando a todos” fue como recibió la Asamblea de Dimayor de este lunes 24 de junio a Felipe Gaitán, presidente de Millonarios. La semana pasada se los dije, al club y al jugador les iban a cobrar el que Yhonny Ramírez le ganara a la Federación Colombiana de Fútbol una tutela que va a cambiar la historia de las contrataciones en nuestro campeonato, y todo comenzó hoy, muy temprano, en la reunión de los “afectados”: los dirigentes, a los que se les va acabando la hora de tratar a los equipos de fútbol como si fueran fincas y a sus futbolistas como si fueran marranos.

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10

abr

2013

Violenta agresión de un policía a un hincha de Millonarios

Yo quería escribir sobre el absurdo de que por segunda fecha consecutiva Patriotas tuviera problemas con la numeración de sus camisetas. En la anterior, en una Dimayorada de marca mayor, ‘Ringo’ Amaya jugó el primer tiempo con la 6 y el segundo con la 9 y nadie se dio cuenta; en esta afortunadamente el juez sí se dio cuenta de que Alejandro González y Luis Murillo iban a arrancar el partido con el número 20, y al utilero de Patriotas le tocó hacer la del barrio y buscar cinta aislante para armar un 26 en la camiseta de González.

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