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02

mar

2016

Los 11 equipos que me enamoraron del #FútbolDeLaCasa

Uno escucha hablar de fúbol colombiano a Peláez, a Hernández Bonnet, a Iván Mejía o a Vélez, a Wbeimar o a Giraldo Neira y pareciera que todo se echó a perder en los 90. Todos los jugadores de leyenda, los grandes equipos, los mitos del FPC parecieran quedar, en palabras de los popes del periodismo deportivo colombiano, lejos. Claro, ellos vieron al Millonarios de ‘El Dorado’ y al Cali de Pancho Hormazábal, ellos disfrutaron a Willington Ortiz en el azul, en Cali y en América, ellos vivieron la llegada de Zubeldía a Nacional, ellos comentaron las campañas tremendas del América de Ochoa, pero ellos también, gracias a esos equipos y figuras míticas del FPC, han logrado que los más jóvenes añoremos esos años que no vimos, que extrañemos a cracks que no pudimos disfrutar y de los que sólo hemos podido leer o con suerte ver en YouTube y, eso sí, escuchar en las anécdotas geniales de nuestros veteranos comentaristas.

Por eso hoy, en un arranque de egolatría, rebeldía y la juventud que puede que ya no tenga a mis 36 años, quiero contarle a usted cuáles han sido los once mejores equipos colombianos que he visto. Sólo me puse una condición para hacer esta lista: que fueran equipos de 1990 para acá. Claro, con eso me estoy saltando olímpicamente a cuatro equipazos que alcancé a ver en mi lejana infancia en los 80: al Nacional del 87 al 89 de los ‘Puros Criollos’, una máquina de demolición de toque y zona, el poderoso y ofensivo Millonarios de 1987, 88 y 89 (Arnoldo Iguarán es mi ídolo eterno y hay un lugar en mi corazón que se llama ‘Gambeta’ Estrada), al mágico Cali del 85 al 87 con Redín y Valderrama haciendo de cualquier cancha una mesa de billar a tres bandas (nota: ‘Gambeta’ también pasó por ahí), y al todopoderoso América de toda esa década: un equipo casi que invencible que atacando era una aplanadora (a ver, a lo largo de esos años tuvo a Cáceres, Battaglia, Willington, Cabañas, Gareca, De Avila… ¡qué nómina de por dios!) y en el fondo tenía todo el trabajo táctico de ese maestro que fue Ochoa Uribe y un arquero de leyenda (Falcioni… aunque sumen a Zape). No puedo hacer una lista de equipos que haya visto y me cautivaran sin mencionar a esos cuatro, pero es que, como dije antes, de ellos pueden hablar mejor mis mayores. Hoy quiero que usted, amigo treintón, veinteañero o culicagado, valore lo que ha visto desde que nació. Hoy quiero que hablemos de nuestra era.

Ahora, ¿qué hace a un equipo memorable? Por supuesto sus jugadores y su estilo de juego, algo que para la memoria del goloso es incluso más valioso que los títulos. Haciendo una primera lista me di cuenta de equipos que me enamoraron en estos últimos 26 años se quedaron grabados gracias a que era capaz de dar su alineación de un tirón, algo que no me pasa con muchos de los campeones de ese mismo periodo de tiempo. Espero que sonría con esta lista, espero que sienta nostalgia y espero, sobre todo, que me escriba a @PinoCalad o a @GolCaracol con el HT #FútbolDeLaCasa y me diga cuáles son los equipos de su vida.

 

11: Atlético Bucaramanga 1990-1992

No sé qué me impactaba más, si ver al ‘Kiko’ Barrios tirándole biblias a los espectadores desde la cancha de juego, o ver el buen fútbol ofensivo que comandaba el religioso (y bravucón) delantero junto a Olalla, ´Piripi’ Osma, Héctor Gerardo Méndez y Robert Villamizar. En el 92 regresó Jorge Ramoa y la cosa fue aún mejor: el argentino era un crack y tenía a Bernardo Redín. Sólido en casa y durísimo como visitante, este Bucaramanga que dirigía ‘El Tucho’ Ortiz alcanzó a ser tercero en 1990 y en 1991 y 1992 fue semifinalista con una fórmula de juego largo, transiciones muy rápidas en ataque, mucho fútbol aéreo y una dinámica que complicaba a cualquiera. Tristemente este buen equipo fue desmantelado para 1993 y en 1994 terminaría descendiendo por primera vez, un mal que por años acosó a una de las buenas plazas futboleras del país. La nómina que más recuerdo es la del 90-91: Van Stralhem (que sí era colombiano); Héctor Polo y Eugenio Uribe en las bandas; Enrique Simón Esterilla y Víctor Espinoza (¡qué par de centrales!); Robert Villamizar, Elías Correa, Héctor Gerardo Méndez y Carlos Araujo en el medio, y arriba con ‘Kiko’ Barrios y Héctor Manuel Olalla (también me la sé con el ‘Piripi’ en su lugar).

 

10: Once Caldas 2003-2004

La memoria es ingrata con el Once campeón en Colombia en 2003 y de Libertadores en 2004; muchos lo acusan de ultradefensivo, otros dicen que era Henao y diez más y la mayoría se olvida de las delicias ofensivas de un equipo muy sólido atrás pero con un derroche de talento adelante comandado por Arnulfo Valentierra y Elkin Soto en el medio campo. ¿Qué equipo con ese par de jugadorazos puede ser tacaño con el espectáculo? Ese Once, además, tenía gol con Sergio Galván, quien se fue en 2004 y le dejó la batuta a un muchachito llamado Dayro Moreno y a un goleador eficiente como Agudelo. Claro, si sólo te acuerdas de Herly Alcázar (que jugó la final y terminó rompiendo la Copa Libertadores) crees que el Once era malísimo en ataque, pero no, no lo era. Lo que más me gustaba de ese Once Caldas, sin embargo, es que tenía el carácter de hierro: no sólo le ganó el título local a un durísimo Junior con mucha más experiencia, sino que en Libertadores se llevó por delante a Vélez Sarsfield, Santos, Sao Paulo y Boca Juniors. El XI que más me gustó de ese muy buen equipo que fue el Caldas de Luis Fernando Montoya es: Henao (¡eterno!); Miguel Rojas, Samuel Vanegas, Edgar Cataño, Mauricio Casierra; Jhon Viáfara (de por dios: ¡se le tiraba a un tren en movimiento! Además, prohibido olvidar que en la final en La Bombonera se cagó, y no figurativamente -eso nunca-), Rubén Darió Velásquez, Elkin Soto, Arnulfo Valentierra; Dayro Moreno y Sergio Galván

 

9: Santa Fe 2013

Sí, el equipo del 2012 es leyenda porque acabó con una sequía cruel que tenía al primer campeón -sin un título desde 1975-, pero la versión mejorada del 2013 que montó Wilson Gutiérrez para mi es de los mejores equipos que he visto en estos últimos 26 años. Omar Pérez en su mejor momento de madurez, Wilder Medina y Cuero destrozando defensas, Gerardo Bedoya mostrándole a todo el continente cuántos pares son tres moscas… era un equipo bravo, cojonudo, que además pasaba muy rápido al ataque y jugaba muy bien al piso, pero sobre todo con pelotas largas enviadas ya fuera por el 10, por Bedoya o por Anchico desde la banda derecha. Si hoy Santa Fe es un equipo respetado continentalmente se debió en buena medida a lo que hizo esta nómina semifinalista de Libertadores y que, además, ese año fue subcampeona de liga y se llevó la Superliga. Si me preguntan por un XI, el que tengo en la cabeza va con: Camilo Vargas; Yulián Anchico, Carlos Valdez, Pacho Meza (jovencito) y Marino García; Bedoya, Daniel Torres y Luis Carlos Arias en primera línea; Pérez mandando el medio campo y surtiendo a Cuero y Medina.

 

8: Deportivo Cali 1992

No fue campeón, quedó tercero, pero el equipo de Miguel Company era una delicia. Toninho, un brasileño complicadísimo que anotó el 0-1 que le quitó al Junior un invicto en casa de más de 30 fechas, comandaba el ataque junto a esa fiera que fue Níver Arboleda, y atrás tenían a ‘La Bruja’ Aredes y al paraguayo Gustavo Sotelo, aparte de contratar al ‘Pájaro’ Juárez, a Olalla (sí, el del Bucaramanga del 90) y al Willy Rodríguez; pero este Cali, más allá de atacar, le daba manejo a la pelota, era equilibrado y tuvo la mejor defensa de ese año en el que tuvo un invicto de 19 fechas sin perder. Rayo era un arquerazo y ese año vimos el debut de un joven Miguel Calero con la verdiblanca después de haber estado por el Caribe colombiano, así como la consolidación  de ídolo azucarero Andrés Estrada en la zona de recuperación. El XI que tengo en la cabeza (y acepto correcciones porque sé que me gana el romance y está muy ofensivo) era con Calero (Rayo); Polo, Sarmiento, Esterilla, Miguel Marrero; Andrés Estrada, Sotelo, Aredes, Juárez; Níver y Toninho.

 

7: Cúcuta 2007

El Cúcuta campeón del 2006 era un buen equipo, no lo voy a discutir, pero era un equipo de Jorge Luis Pinto, es decir, sólido y eficiente, pero no te va a dar espectáculo. En cambio el que jugó la Libertadores de 2007 llegando hasta semifinales frente a Boca Juniors daba gusto. Macnelly Torres en un momento de gracia infinita, Blas Pérez haciendo una dupla de ataque memorable junto al ‘Burrito’ Martínez, la media distancia de Rubén Bustos, el medio campo de hierro y con salida de Dumar Rueda, Charles Castro y Del Castillo… fue un equipazo que trataba bien la pelota y salía a buscar el partido en todas las canchas. Tal vez por eso, y por su falta de experiencia, Boca le impidió llegar a la final de esa Copa. El XI creo que todos los colombianos nos lo supimos de memoria a pesar de que varios jugadores no eran precisamente estrellas: ‘Rufay’ Zapata; Bustos, Walter Moreno, Julián Hurtado, Elvis González; Rueda, Del Castillo, Castro (si quieren poner a David Córdoba, vale), Macnelly, Martínez y Blas. ¡Equipazo!

 

6: América de Cali 1994-1996

De todos los grandes y buenos equipos que ha tenido el América de Cali (sí, incluyendo al multicampeón de los 80) mi favorito de lejos es el que dirigió Diego Umaña entre 1994 y 1996. Fútbol ofensivo, cantera, talento, velocidad… este equipo atacaba increíblemente rápido con su combo de enanos, De Ávila-Zambrano, y con las asistencias mágicas de Alex Escobar; pero por ahí también alcanzaron a pasar ‘Polilla’ Da Silva y ‘El Diablo’ Etcheverry, así como un jovencito Giovanni Hernández. ‘Guama’ Cardona y Foad Maziri como amos de las bandas, Wilmer Cabrera reinventado como volante acompañando Frankie Oviedo y a Berti o a la ‘Pelusa’ Pérez, línea por línea el América de esos años derrochaba talento (incluso en el arco pasó de Eduardo Niño a Oscar Córdoba, los dos de Selección), por lo que no deja de ser triste que no ganara nada: fue tercero en el 94, subcampeón en el 95, semifinalista de Copa Conmebol ese año y finalista de la Libertadores en 96, cuando perdió otra vez con River Plate el título continental. Para mi el XI de recitar de ese equipo era con: Córdoba; Cardona, Jorge Bermúdez, Carlos Asprilla, Maziri; Cabrera, Berti, Oviedo, Escobar; Zambrano y ‘Pipa’.

 

5. Deportivo Cali 1999

La nómina la puedo decir como si fuera el Padre Nuestro: Rafael Dudamel; Mario Yepes y Andrés Mosquera en defensa, ‘Pelusa’ Pérez reinventado como lateral derecho y Gerardo Bedoya en la banda izquierda; Martín Zapata mandando en el medio campo junto a ‘Carepa’ Gaviria; Mayer Candelo, Arley Betancour y Víctor Bonilla moviéndose por toda la zona de ataque y acompañando a Giovanni Córdoba o Carlos Castillo. Es más, si quieren meter en el medio a Alex Viveros, también vale. Un equipazo que llegó a la final de la Libertadores y la perdió en penales con Palmeiras, pero que venía de ganar el campeonato del 98 y que aprovechó el trabajo de promoción de cantera de Reinaldo Rueda ese año para hacer historia en el 99 bajo el mando de ‘Cheché’ Hernández. Pocas veces el fútbol colombiano vio tanto talento junto como cuando Mayer, Arley y Bonilla se encontraban en el campo, pero además el Cali de ‘Cheché’ tenía a ‘Carepa’, Zapata y Bedoya para hacer el trabajo sucio. El 4-0 a Cerro Porteño en semifinales de esa Copa es de los grandes momentos futbolísticos que le he visto a un equipo colombiano en Libertadores.

 

4. Atlético Nacional 1991-1992

El Nacional de Bolillo. Así se le conoce a este equipo que dejó para la posteridad la dupla maravillosa de Faustino Asprilla y Víctor Aristizábal, dos sub 23 que se dieron el lujo de sentar al que entonces era el goleador e insignia del club, JJ Tréllez (aunque ojo, cuando jugaron los tres el equipo era una cosa demnete), mandar al Cali a Níver Arboleda, que era otro delanterazo, y dejar como alternativa a esa maquinita del gol que era Rubén Darío Hernández. Hernán Darío Gómez heredó el equipo de Francisco Maturana, campeón de Copa en 1989, y a ese trabajo zonal y de toque/desgaste le sumó intensidad y goles, muchos goles. Fue un equipo tremendo al que sólo logró frenar el América de -irónicamente- Maturana, en el que tal vez sólo dos jugadores no se convirtieron en leyenda. De un tirón el XI era con Omar Franco; Andrés Escobar y Giovannis Cassiani en el centro de la defensa, Diego León Osorio (¡crackl!) y León Villa cubrían las bandas; Gabriel Jaime Gómez y Ricardo Pérez eran los duros del medio campo (ojo, ‘Chicho’ Serna también estaba pero jugaba más adelante), mientras Alexis García y ‘Bendito’ Fajardo daban ideas y Asprilla y Aristizábal destruían defensas. Esa base, con otros técnicos y una que otra novedad, sería campeona también de 1994 y subcampeona de Libertadores en 1995.

 

3. Millonarios 1994-1995

Nunca volví a ver un equipo colombiano que atacara tanto y tan bien. Ese Millonarios, subcampeón del 94 y eliminado de Libertadores por Nacional en los cuartos de final de 1995, era una especie de fuerza de la naturaleza que hizo 83 goles en 46 partidos de la liga en 1994, 13 más que el buen América de Umaña que hizo 70 y 18 más que el campeón verdolaga que hizo 65. En la Libertadores 95 llegó a cuartos y se fue con 16 goles anotados, uno menos que su verdugo que fue subcampeón de América y claro, cómo no si tenía adelante a Freddy León, ‘El Pony’ Maturana, ‘El Piripi’ Osma y, por encima de todos ellos y en sus últimos años de gloria, al inmarcesible Arnoldo Iguarán. Pero no se trataba sólo de delanteros; Carlos Rendón generaba juego y definía partidos con sus tiros libres con derecha, mientras Edison Domínguez hacía lo propio con izquierda, Flaminio Rivas atacaba por derecha a placer y Jhon Mario Ramírez exhibía el talento micrero capitalino en el medio quitándole la titular a Marcelo Benítez, que para rematar también tenía gol. Fue el último gran Millonarios que vi, incluso por encima del subcampeón del 96 (que tenía más fútbol pero menos pegada) y del campeón en 2012, un buen equipo, serio, sólido e histórico, pero que no enamoraba de la forma en la que lo hacía el cuadro dirigido por Vladimir Popovic, del que puedo decir su once (bueno, mi once) como si entonara el Himno: Villarraga; Flaminio Rivas, Osman López, Oscar Cortés, Domínguez; Yesid Mosquera, Bonner Mosquera; Carlos Rendón, Jhon Mario; Arnoldo Iguarán y ‘Muelas’ León.

 

2. Junior 1993-1995

Si usted, como yo, vio jugar al Junior del ‘Pibe’ Valderrama entiende a la perfección por qué el samario de rizos rubios es para muchos el mejor futbolista colombiano de la historia. Este equipo, dirigido primero por Julio Comesaña y luego por Carlos ‘Piscis’ Restrepo, con una que otra variante en nómina, giraba alrdededor del talento del ‘Pibe’, quien educó bajo su sombra a Víctor Pacheco y Oswaldo Mackenzie para generar junto al uruguayo Héctor Gerardo Méndez una sinfonía de fútbol que, como si fuera poco, tenía el poder goleador de Iván René Valenciano y Miguel ‘Niche’ Guerrero, quien luego sería reemplazado por Cristian Montesinos. Fue un equipazo campeón de la final más emotiva que haya visto, cuendo en el cuadrangular final de 1993 todos, Medellín, América, Nacional y Junior, acariciaron en algún momento la estrella en una última fecha cargada de drama. El XI memorable para mi es el del 93 con José María Pazo; Góber Briasco, Alexis Mendoza, Francisco Cassiani y Eugenio Uribe; Méndez, Mackenzie, Pacheco y Valderrama, ‘Niche’ y Valenciano. Con los años Hugo Galeano se quedaría con el lugar de Uribe y Montesinos reemplazaría a Guerrero, pero esa base no sólo dominó el fútbol local durante tres temporadas, sino que en 1994 fue semifinalista de Libertadores y sólo el poderoso Vélez Sarsfield de Chilavert le impidió llegar a una final.

 

1. Deportivo Independiente Medellín 2002-2003

Seguramente tiene que ver el que durante la Libertadores 2003 cubrí al Medellín y estuve ahí, en la cancha, el día en que Santos eliminó de la final al ‘Poderoso’ en un partido de locos; es probable que en mi memoria pesen de más las lágrimas de ‘Mao’ Molina mientras se despedía de su afición (lo que hace que hoy me alegre tanto verlo de vuelta con esa camiseta roja); estoy casi seguro de que en esta elección pesen mis primeras crónicas como periodista cubriendo a ese DIM que acabó en 2002 con una racha de 45 años sin ganar un título, pero lo cierto es que para mi el mejor equipo del fútbol colombiano en estos últimos 26 años, al menos el que más disfruté ver, el que mejores sensaciones me dejó, el que más sonrisas me sacío, fue el Deportivo Independiente Medellín del segundo semestre de 2002 y primer semestre de 2003. Un equipo raro para Colombia, que se defendía con una línea de tres y no con el habitual cuatro, que jugaba con carrileros y que tenía tres volantes 10 y un único delantero, pero que jugaba deliciosamente al piso, que hacía goles de todas partes con Serna, ‘Mao’, Montoya, Tressor, Vásquez Chacón y hasta con Roberto Carlos Cortés. ¡Cómo jugaba ese ‘Poderoso’! David González apenas empezaba su carrera como ídolo rojo en el arco; Amaranto Perea, Felipe Baloy (¡qué central!) y Andrés Orozco en una línea de tres memorable; William Vásquez Chacón y ‘el Choto’ Cortés (o Ricardo Calle y Robinson Muñoz, porque jugaban los cuatro) en las bandas; Alex ‘Conejo’ Jaramillo junto a ‘Choronta’ Restrepo dando equilibrio y salida en el medio campo, y adelante ‘Mao’, David Montoya o Tressor Moreno (elija dos de tres, yo me quedo con los tres y siento a uno de marca) y Jorge Horacio Serna (o Tressor, si el partido era más para jugar al piso).

Ese DIM fue tan fiel a su historia de sufrimiento y fútbol de potrero, que para mi son inolvidables los partidos frente a Boca Juniors en fase de grupos y las dramáticas series frente a Cerro Porteño, Gremio y, por supuesto, Santos: nunca dejó de luchar a pesar de todo, nunca dejó de buscar el arco rival y nunca dejó de darle espectáculo a la tribuna. Tal vez es por eso que lo recuerdo con tal aprecio, porque eso es lo que espero siempre de un equipo de fútbol.

¿Cuáles son sus equipos memorables del #FútbolDeLaCasa? Cuéntemelos en @PinoCalad o en @GolCaracol

 

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19

oct

2015

El Método Cadena: breve guía para sacar mucho dinero de una desgracia deportiva

1. La compra: Llegue con chequera fuerte a un equipo sumido en una gran crisis económica y hable pomposamente de objetivos y gloria. Es lo que los hinchas y periodistas quieren escuchar.

2. Venda drama: Invierta poco pero hágale sentir a la hinchada que el club la necesita, que está en la pelea por ellos y que todo es un sacrificio enorme. A mayor drama, más se demorará la prensa y la hinchada en reaccionar.

3. Divide y vencerás: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar; dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo es descender rápido.

4. No aceptar patrocinios: Una buena forma de asegurar este primer objetivo es evitar tener patrocinio económico externo. Ojo, el respaldo del gobierno local es clave y es importante tener buenos tratos con gobernador y alcalde en un comienzo, pero es fundamental rechazar inicialmente el apoyo de la empresa privada. Que parezca que al equipo lo han dejado a su suerte para aumentar el drama, lo que vinculará aún más a la hinchada y tendrá excelentes resultados económicos a mediano plazo.

5. Apelar al orgullo regional. Consumado el descenso es hora de mostrar la carta económica: si el amado equipo de la ciudad quiere regresar a la A, necesita patrocinio y qué mejor respaldo que el de la empresa privada local. Presione mediáticamente (si es necesario tenga periodistas en nómina- nota: hoy las redes son importantes, tener tuiteros influyentes en nómina también es valioso) y deje claro que se llevará al equipo de la ciudad si no encuentra el respaldo económico necesario. Que la permanencia del equipo en la ciudad se convierta en un motivo de orgullo regional.

6. Paciencia. Mantenga en la B al equipo por el tiempo que sea necesario. Su equipo, a pesar de estar en segunda, para la Dimayor es de primera y recibe la misma plata por derechos de TV que Nacional, Junior, Millonarios, Cali y compañía, y con eso y los eventuales respaldos locales es más que suficiente para pagar una nómina barata en la que de vez en cuando es importante contratar a algún jugador de prestigio. No malgaste. Es fundamental tener paciencia. Aplique el punto 7.

7. Adaptación del punto 3: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar: dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo no es ascender. El objetivo es vender.

8. A cobrar: una vez se sumen frustraciones y comience una campaña en su contra para que venda el equipo, deje claras sus exigencias económicas. El objetivo principal es multiplicar su inversión inicial. Recuerde su lema: “¡El fútbol es y debe ser un negocio!”, y en los negocios no hay sentimientos, así que no le deben afectar los insultos en su contra ni las lágrimas de los que visten los colores de su equipo. Si siguió al pie de la letra el ‘Método’ obtendrá ingresos multimillonarios de parte de inversionistas privados que buscarán figuración política local o seguir sus pasos comprando su porcentaje del club.

9. Tras un tiempo de disfrutar de las ganancias de esa venta, busque un equipo de primera división en crisis económica y reinicie el ‘Método’ desde el punto 1.

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Epílogo: el éxito del Método Cadena está más que garantizado. Siguiendo estos pasos José Augusto Cadena recibió cerca de $11.000 millones en 2012 por el Atlético Bucaramanga, equipo al que había llegado en 2006 por una inversión casi siete veces menor. Con esta cantidad el ejemplar empresario adquirió la mayoría accionaria de Patriotas ese mismo año por sólo $1.700 millones; sin embargo, en el punto 4 las cosas se complicaron pues se iniciaron investigaciones a la compra de sus acciones toda vez que el principal accionista del equipo era la Gobernación de Boyacá, por lo que debió salir de Tunja, eso sí, sin haber perdido un solo céntimo. A pesar de esto, los nobles objetivos de enriquecerse con el negocio del fútbol encontraron una nueva ciudad para desarrollar el ‘Método Cadena’ y en este momento el mismo va por el punto 5 con excelentes resultados: Cúcuta ya está en la B y los empresarios locales ya están preguntando cuánto hay que pagar para comprar las acciones del visionario.

¿Qué espera para comprar su equipo y mandarlo a la B? Ese es el negocio, socio…

 

En Twitter: @PinoCalad

#FueraCadena No más mercenarios, ¡dejen de jugar con nuestra pasión!

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Acá podemos ver al autor del ‘Método Cadena’ disfrutando de los beneficios de ser dirigente de Dimayor en la tribuna del Centenario de Montevideo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acá podemos ver a Gustavo Bolívar, sonriendo al fotógrafo del diario El Tiempo tras concretarse el descenso del Cúcuta Deportivo en Manizales.

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03

ene

2013

El #NoNosCallarán también debería tocar al fútbol

(Este post es la actualización de uno titulado ‘Los sospechosos de siempre del fútbol colombiano’ publicado el pasado 3 de enero… lo siento, necesito parafrasearme).

“Prométeme que te vas a ir por otro lado a la casa”, me pide mi novia cada vez que escribo algo sobre los dirigentes del fútbol colombiano. Curioso, ella, que no es futbolera, sabe perfectamente la calaña de un amplio sector de la clase dirigencial de nuestro balompié. Porque claro, no todos son tipos oscuros que sobrevivieron a los narcotraficantes que mandaron en el fútbol colombiano de los 80 (y que ahí siguen, aunque usted no lo crea y aunque Coldeportes no lo quiera ver), pero sí la mayoría.

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12

sep

2011

Teorías de la conspiración

Que las Torres Gemelas fueron derribadas por extraterrestres, que no eran aviones sino misiles, que la ultraderecha estadounidense planeó todo para cambiar el orden mundial e imponer el miedo como regla… diez años después del histórico 11 de septiembre de 2001 las siempre polémicas teorías de la conspiración vuelven a estar de moda y yo, que tal vez por vivir solo en un apartamento con dos gatas, no tener novias, leer mucho y ver demasiada televisión me he vuelto un malpensado, tengo la mía; pero no sobre lo que pasó en Nueva York, sino sobre lo que está pasando en el fútbol colombiano.

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