Archivo de julio, 2013

19

jul

2013

Ser hincha en Colombia, o la dinámica de lo absurdo

Escenario 1:

“¡Qué vergüenza ser hinchas de Nacional si son bogotanos!”. Así, con más  insultos y groserías que no quiero reproducir, miles de mensajes en redes sociales criticaban a los hinchas verdolagas nacidos en la capital que, según los autores del insulto, tendrían que ser seguidores de Millonarios y Santa Fe sólo por haber nacido 2.600 metros más cerca de las estrellas.

No pasa sólo con Nacional. América tiene una cuota grande de hinchas en Bogotá que también son criticados por muchos conciudadanos, y a los bogotanos hijos de padres costeños, santadereanos, pastusos o de cualquier otra región (y son millones), estos radicales ultrabogotanos también los miran feíto, aunque les aguantan que le vayan a Junior, Once Caldas, Cali, Bucaramanga o el que sea, sólo porque  sus familias “no son de acá”.

Y ojo; no pasa sólo en Bogotá. Ser costeño y no ser del Junior es considerado traición, un paisa hincha de Millonarios siempre es ridiculizado por sus coterráneos verdolagas o rojos, un vallecaucano que quiera al Pereira es objeto de burla, y así, en cada ciudad, con la región que quieran. ¿No hay cada tanto actos violentos en Manizales entre caldenses que son del Once y caldenses que le van al América? Lo mismo pasa en Ibagué, en Cúcuta, en Bucaramanga…

Es curioso, mucho, porque según esa lógica es una vergüenza, una traición, un absurdo insoportable ser hincha de un equipo que no es de tu tierra pero, ¡oh sorpresa!, cuando uno mira las cuentas de la gran mayoría de los que insultan a sus coterráneos “traidores” descubre que son hinchas de River Plate, de Chelsea, del Barcelona, del Real Madrid, de Boca Juniors… Es más, no hace mucho me tocó presenciar peleas a puño entre “hinchas” del Real y el Barcelona que, curiosamente, no tenían acento castellano y hablaban catalán, sino que decían “juepucha” y usaban la muletilla “huevón” como buenos colombianos.

Entonces: ¿está bien ser hincha de un equipo del exterior pero está mal ser hincha del equipo de otra ciudad colombiana?

Ah, bueno…

Escenario 2:

Tras ganar la estrella 12 y en medio de su algarabía, el responsable de redes sociales de la barra Los del Sur de Nacional envió un mensaje absolutamente delicioso que circuló en Twitter y Facebook: “Este título es de los paisas, de los verdaderos y únicos verdes…valen culo los rolos, costeños, caleños, tolimenses, cucuteños, pastusos, huilenses, boyacos, todos putos disque (sic) hinchas de nacional (sic) esos no pertenecen a esa hinchada, amargos, faltos de identidad y amor a su tierra. El verde es paisa y nada más”.

Muchos señalaron que el mensaje era falso, pero la idea es sostenida y defendida por miles. Reforzando la escena uno, pero desde el otro lado, parece que sí, efectivamente es absurdo que alguien de otra ciudad sea hincha de tu equipo… Curioso.

Los clubes grandes del mundo se vanaglorian de tener hinchadas en todas partes y lo que hacen es promover el crecimiento del nombre de su marca más allá de sus fronteras. Todas las semanas vemos cómo Manchester United cautiva en Asia, cómo Barcelona busca crecer en seguidores en Brasil, cómo Real Madrid, Porto, Liverpool, Arsenal y un largo etcétera viajan por todo el planeta tratando de ganar hinchas que hagan crecer su nombre, su fama, su gloria, pero no, en Colombia los hinchas creen que el que personas de otras tierras sean seguidores de tu equipo es un absurdo, aunque ojo, muchos barras se vanaglorian de que sus colegas de otras fronteras le van a su equipo, argentinos particularmente, por una especie de hermandad inventada.

Mejor dicho, ¿está bien que un extranjero sea hincha de tu equipo porque eso demuestra la grandeza de tu camiseta, pero es una vergüenza que alguien de otra región de tu país sienta tus colores como propios?

Ah, bueno…

Escenario 3:

Bogotá, tantas veces vilipendiada, tantas veces insultada, tan odiada por culpa de ese proceso histórico de la Constitución del 86 que hizo que todo dependiera de la capital y dejó en el olvido a las regiones (¿cómo vas a tener una buena imagen de Bogotá si durante cien años el alcalde de tu pueblo era nombrado por un decreto firmado en la lejana ciudad en donde iban a darle el puesto a un burócrata X?), se convirtió precisamente gracia a eso en la ciudad de todos.

Millones de colombianos se vinieron a Bogotá escapando de la violencia, buscando oportunidades y aún hoy tenemos en nuestras universidades una enorme cuota de jóvenes paisas, costeños, vallecaucanos, boyacenses, tolimenses y demás que encuentran que, por culpa de ese proceso histórico centralista, es mejor educarse y buscar trabajo en la capital.

La gran mayoría de bogotanos actuales son hijos de “inmigrantes regionales”, disfrutan desayunar con el tamal de la región en que nació su mamá y comer la arepa de la región de su papá les trae recuerdos de infancia y, además, son nacidos orgullosamente en Bogotá y se asumen como bogotanos: critican al alcalde de turno, insultan a los Nule, evitan botar basura en la calle…

Sin embargo, en la final entre Santa Fe y Nacional vimos una muestra de xenofobia tan poco digna de la ciudad capital de un país que pretende ser moderno, que no puedo más que señalarla como una vergüenza. Sí, es vergonzozo el trato que nos están dando a los bogotanos en Medellín desde hace rato, en donde prohibieron la entrada de hinchas de Millonarios y Santa Fe, lo que habla terriblemente mal de la capacidad de la administración local para manejar la seguridad de un partido de fútbol; pero creo que es peor que Bogotá, la ciudad de todos, la que está llena de bogotanos hijos de alguien de otra región, nietos de alguien de otra región, esposos y esposas de alguien de otra región, le cierre las puertas a los demás.

Si algo ha caracterizado históricamente a Bogotá es ser una ciudad de puertas abiertas con los inmigrantes, y eso que pasó el miércoles en algunas tribunas del Campín, en las que por orden de Santa Fe se podía “expulsar del estadio” a alguien del que se sospechase que no era hincha del rojo, es lamentable.

Si el fútbol empieza a segregar en los escenarios más libres que tiene el país, los únicos en los que de verdad uno puede decir lo que quiera, como son los estadios, nuestra sociedad definitivamente está condenada al fracaso. Cerremos entonces puertas y fronteras y quedémonos como unos endogámicos que sólo aceptamos lo que nació a seis cuadras de nuestra casa… ¡a menos, claro, que sea el Barcelona, el Real Madrid, el Manchester United, el Chelsea y por TV!

Ah, bueno…

En Twitter: @PinoCalad

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