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Información provista por datafactoryParece ser que mi post anterior molestó de sobremanera a los dirigentes del América. En él, advirtiendo todo el tiempo que no lo puedo demostrar y que se trata sólo de una sospecha y de las ideas que le pasan a mi malpensada cabeza, planteo que hay una serie de casualidades muy curiosas en torno al descenso del Diablo que lo han llevado a estar muchísimo mejor en la B, económicamente hablando, que en la A. Ante esto, Edgar Javier Navia, presidente del S.A. escarlata, me escribió un mensaje público en el que me exigía rectificación y me decía que no fuera malintencionado.
Felicito a los hinchas del América por la pasión que han demostrado acompañando a su equipo en la B. El diablo no sólo es hoy en día uno de los equipos más taquilleros de Colombia (e incluso puede ser el más) sino que logró un milagro: que la Primera B o Torneo Postobón tomara vuelo mediático, y por tanto en términos económicos, algo que no estaba pasando. Sin embargo, con su perdón, hincha escarlata, hoy quiero ser malpensado y señalar que no me huele nada bien esta presencia del América en la B porque creo que jugaron con usted.
Hasta el próximo domingo Bogotá será sede de la Feria Internacional del Libro, un evento fundamental en el calendario de la industria editorial gracias a los gomosos que no desaprovechamos la oportunidad para exprimir la tarjeta de crédito por tener algo nuevo para leer. Por eso hoy que además es el Día del Idioma, quiero hacer algunas recomendaciones de lecturas de fútbol. Porque sí, nuestro tema no sólo se ve, se juega y se discute, también se lee.
Suelo decirles a mis estudiantes que antes de ponerse a criticar algo hay que conocerlo a la perfección, y que por eso soy una biblia en la discografía de Ricardo Arjona: porque para poder decir que es un cuasipoeta barato debes conocer su “obra”. Y si así es con algo tan banal, mucho más tiene que ser con algo tan importante como el Proyecto de Ley 201 de 2012, conocido por muchos como “Ley TLC” y señalada por todos como “Ley Lleras 2.0″.
Porque ojo querido hincha de fútbol, si usted cree que esto no lo afecta, está absolutamente equivocado: usted, que es tan fan del fútbol y que ve partidos por internet, que comparte fotos de su equipo en sus redes sociales, que hace videos conmemorativos para YouTube, será el primer perjudicado por un mandato que, si bien castiga a los internautas de a pie, es también una invitación para que los grandes medios le apuesten a la masificación de sus contenidos. ¿Confundido? Acá le explico en qué consiste esa “Ley Lleras 2.0″ y qué tiene que ver con usted, que sólo quiere disfrutar del buen fútbol.
Yo estaba en la tribuna occidental del Campín viendo un sufrido Santa Fe vs. Bucaramanga con uno de mis mejores amigos, hincha leopardo, quien sufría de más con la lamentable actuación en punta del jovencito Mauricio Chalar. De pronto, un personaje de camiseta amarilla sentado a nuestro lado se paró y le gritó con el alma al técnico visitante: “¡Sacá al negro Reyes! ¿O es que lo viste mear?”. Yo reí, y no me las voy a venir a dar de nada negándolo: fue un insulto, me pareció increíblemente burdo, y solté una carcajada enorme.
El primer recuerdo que tengo de un partido de fútbol colombiano por TV es del 6 de noviembre de 1985. Estaba sentado con mi abuelo esperando que transmitieran cómo ardía el Palacio de Justicia, cuando de pronto, de la nada, sin que avisaran, empezó Millonarios vs. Unión Magdalena y así, a punta de fútbol para todos, el gobierno trató de evitar que el país viera la catástrofe democrática que ocurría en la Plaza de Bolívar.
Hoy, 7 de marzo, Atlético Nacional cumple años. En esta fecha de 1947 fue fundado en la capital de Antioquia bajo el nombre de Club Atlético Municipal de Medellín, y poco más de un mes después, el 30 de abril, se firmó la escritura pública de la naciente sociedad que, bajo una política de “puros criollos”, totalmente revolucionaria para una época en que parecía obligatorio tener jugadores del Río de la Plata, cambió su nombre al de Atlético Nacional en 1950.
Este post es un homenaje a uno de los clubes más importantes en la historia del país, a uno de los indudablemente grandes de nuestro fútbol, al equipo que más amarguras me ha causado como seguidor de Millos y, en últimas, al club del que era hincha mi abuelo, un paisa que lo vio en todos sus momentos, que siempre consideró a Zubeldía el técnico más grande que pasó por Colombia y que, afortunadamente, lo pudo ver campeón de la Libertadores.
La noticia, por supuesto, es que el Director Técnico y de Desarrollo de la Federación Colombiana de Fútbol renuncia para asumir la dirección técnica del Deportivo Cali. La pregunta es: ¿alguien de verdad sabe cuál es el trabajo del personaje que ostenta ese cargo? Porque Julio Comesaña reemplazó a Francisco Maturana en un puesto que muchos llaman equivocádamente ‘Manager’ y, hasta la fecha, nadie explica en qué consiste. Es más, creo que ni en Colfútbol saben de qué se trata…
Lo he dicho una y mil veces: la Selección tiene en mi el efecto de ese primer amor que uno siempre lleva en el corazón, que uno siempre quiere y con el que se va a caer siempre una vez más, a pesar de las penas. Por eso, más allá de este alarde de poesía barata, también me entusiasmé con el debut de Pékerman al frente del equipo, aunque admito algunas preocupaciones. Esta es mi mirada sobre lo que pasó esta semana, que culminó con el 2-0 de Colombia sobre México, pero que tiene que seguir hasta junio cuando se juega lo que cuenta: Perú y Ecuador.
Por fin tenemos una convocatoria de Pékerman y, más allá de que algunos nombres no le suenen a muchos, quedó claro que el nuevo técnico va a trabajar sobre la base de lo que tenían los dos anteriores. No sólo por cuestiones prácticas (no hay mucho tiempo para ponerse a inventar), sino porque en últimas no hay mucho más.