17

mar

2016

Mi abuela, la señora que vio al ‘Chonto’ y a Pedernera

“Uno se sentaba ahí, con piquete, con los hinchas de los dos equipos compartiendo silla, todos picando fritanga o gallina. A veces alguien llevaba una botella de esas grandes de cerveza y uno compartía viendo el partido, con los narradores de radio ahí al lado, al frente de uno, y se alcanzaba a escuchar el grito de ellos: “Vuela el ‘Chontooooo’…”.

Por supuesto, mi abuela no se acordaba de haber visto a Julio ‘Chonto’ Gaviria en acción con Santa Fe en El Campín, ni tenía idea de que ese equipo fue el primer campeón, ni mucho menos sabía que ‘El Chonto’ fue el primer negro colombiano en ser portada de una revista nacional (en 1948 su rostro apareció en la carátula de  la Revista Semana), ella sólo quería marcar distancia y contarme cómo habían sido mejores esos tiempos de finales de los 40 y comienzos de los 50, cuando en sus visitas a Bogotá desde Barranca, en plena era de “El Dorado”, algún primo la llevaba a fútbol como el mejor plan que se podía hacer en la capital.

“El fútbol de hoy es miedoso”. Mi abuela me lo decía cada vez que sabía que yo iba al estadio o cada vez que me veía con una camiseta alusiva a algún equipo. “El fútbol de hoy es miedoso”, decía, y empezaba a hacer la lista de “esos marihuaneros”, “esos degenerados” y “esos hampones” que ahora iban al estadio. No importaba si yo tenía puesta la camiseta de la selección Colombia de rugby, lo que le importaba a ella era preocuparse por mi y por mi seguridad pues, insistía, “el fútbol de hoy es miedoso”.

Esa era mi abuela, la señora que se preocupaba, la que te decía que te quería con un plato maravilloso de comida casera o comprándome $2.000 de pan para que me sentara a fagocitar masas viendo la Champions en las tardes de miércoles, la que no podía evitar despedirse diciendo: “¡cuídese!” y difícilmente dejaba entrar a la familia a alguien que no le diera total confianza. Esa era mi abuela; la que comió fritanga en El Campín viendo El Dorado sin acordarse de ningún detalle futbolístico, sólo de “lo chusco que era ese señor Pedernera”, de “lo lindo que era compartir con toda esa gente” y de “¡cómo saltaba ese ‘Chonto!’”.

Mi abuela veía partidos de fútbol para preocuparse, pero no por el resultado -aunque siempre le iba a la Selección y a los equipos de sus nietos o su Santander natal- sino porque dependiendo del resultado a mi me iba a ir mejor o peor en el trabajo, mi tío y su esposa argentina podían discutir, mi primo se iba a poner de mal genio si perdía el Cúcuta o mi fallecido abuelo en alguna parte se iba a poner feliz porque había ganado Nacional. “Ahí estuviera su abuelo pegado a ese radio”, me decía cuando le contaba que me tocaba ir a cubrir tal o cual partido, para luego rematar con el eterno “mijo, ¡cuídese!”. Porque sí, mi abuela veía fútbol para preocuparse; eso era lo suyo.

Hace años tenía la costumbre de regañarla, tal vez porque ella se dejaba regañar de mí con una especie de puchero que siempre terminó en sonrisa. Por eso cuando mi mamá me dijo que le hablara a mi abuela en su lecho de enferma, totalmente sedada y con una respiración entrecortada y angustiante, lo primero que le dije fue que por qué era tan terca y luego le di un beso en esas canas tan pronunciadas desde hacía un año.

No sé si estaba consiente, pero necesito creer que sí, que me escuchó, pues le di las gracias por todos sus hijos y nietos, le dije que su vida había sido maravillosa y que la mejor señal de eso era que todos estábamos bien; que no tenía que seguir preocupándose. Le dije que la quiero, que todos la queremos muchísimo y que por eso mismo no valía la pena seguir peleando. Le pedí que se fuera, que lo más justo para ella era descansar pues lo merecía y que lo más importante es que se iba a quedar con nosotros, con cada uno, para siempre.

Le di un beso en la mejilla y me di cuenta que el jadeo de la respiración ya no estaba. La prima Luz, que había viajado una hora antes desde Bogotá conmigo y con su mamá, Lola -la hermana de mi abuela-, para acompañarla en estos últimos momentos, entró a la habitación y le dije que ya no respiraba. Luz la trató de acomodar en sus almohadas, yo le puse la mano en el pecho y salió un suspiro. El último.

Tras eso las imágenes son confusas: mi tía Gloria tratando de cuadrarle con Luz la máscara de respiración, los médicos revisando signos vitales que ya no estaban, la oficialización de la hora, la despedida de mi mamá, Gloria, Lolita y Luz entre lágrimas…

Mi abuela, Leonor Serrano de Calad, santandereana hasta el tuétano, casada con paisa, madre de seis, abuela de nueve y bisabuela de la pequeña Sara, coleccionista de sellos en pasaportes, sobreviviente del ‘Bogotazo’, secretaria de profesión y costurera por pasión, se fue en paz, se fue sin dolor; se fue escuchándome hablarle de todos los integrantes de su nido y descansó sabiéndose querida, sabiéndose amada, sabiendo que ya no tenía por qué preocuparse más.

Me quedé ahí hasta el final y con mi primo Mario la llevamos a la morgue, pero me quedo con la paz en su rostro cuando se fue. Fue un buen final para ese viaje tremendo que fue su vida.

Mi abuela vio al ‘Chonto’ y a Pedernera mientras comía fritanga en El Campín… sólo con saber eso siento que vale la pena lo que hago.

Twitter: @PinoCalad

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

11

mar

2016

Atlético Fútbol Club, o cómo la Dimayor se salta sus propias reglas

La “Dimayorada” fue consumada: Depor jugará como Atlético FC los partidos aplazados que DEBIÓ perder en escritorio. Fue una leguleyada brava, digna de nuestro país santanderista en la que las leyes están para darles la vuelta.

Repasemos la situación: Depor, un club montado desde su nacimiento para hacer trampa, como lo demuestro en mi último post, no podía jugar este semestre pues no tiene reconocimiento deportivo de Coldeportes, toda vez que el que utilizó en los últimos años es el del Real Sincelejo, que hoy es de Tolima Real, club al que Dimayor decidió no dejar jugar para tratar de encontrar la forma de que sí jugara el Depor, equipo del viejo amigo de la dirigencia Gustavo Moreno Arango.

Van cuatro fechas de la Primera B y dos de la Copa Águila en las que el Depor no jugó y sagradamente Dimayor anunció antes de cada uno de esos partidos que “no se aplazará y tendrá los efectos reglamentarios previstos para este tipo de circunstancias, asignando al encuentro el resultado correspondiente”. Esto, para los que no conozcan el reglamento, quiere decir que cada uno de esos partidos tuvo que favorecer a los respectivos rivales del Depor por 3 a 0. Ahora, no sé usted pero yo he jugado en mucho campeonatos aficionados y si un equipo no se presenta a tres partidos es expulsado automáticamente del torneo, pero no, en la Dimayor no tienen esa regla y no importó que el Depor tuviera encima seis partidos sin jugar, no importó que no tuviera reconociemino deportivo, no importó que muchos estemos escandalizados con la payasada de campeonato que es la B en Colombia, a nuestros magnánimos dirigentes lo que les importa es actuar como “cofradía”y encontraron la leguleyada para que el Depor juegue bajo otro nombre: denle la bienvenida al Atlético Fútbol Club.

En el parágrafo 1 del artículo 11 de la ley 1145 se estableció que “(Coldeportes) sólo podrá mantener vigentes un número igual de reconocimientos deportivos al número de clubes profesionales afiliados a la federación respectiva”. Esto implica que para darle reconocimiento deportivo al Depor, ahora Atlético Fútbol Club, debía quitárselo a alguien más, y eso hizo: este jueves Coldeportes le suspendió el reconocimiento a Real Sincelejo (Tolima Real) y a partir de ese cupo libre el Atlético Fútbol Club tiene autorización para jugar a pesar de tener reconocimiento deportivo como club aficionado. El de club profesional está en trámite, pero este viernes la Asamblea de Dimayor decidió aceptarlo. ¿No ve que hace parte de la Cofradía?

Lo mejor (o peor, ya no sé si reirme o llorar) es que no sólo le dieron la vuelta a la ley para que el Depor pudiera tener reconocimiento deportivo, sino que ahora se saltaron su propio reglamento y le van a programar los partidos que no jugó y que oficialmente Dimayor anunció como derrotas reglamentarias 3-0, como partidos aplazados.

Esto es un circo y claro, la excusa es que se trata de una entidad privada y que como tal puede modificar su fuero interno a través de la Asamblea, pero lo que estamos viendo es un vulgar comportamiento mafioso de “yo hago lo que se me da la gana” bajo la mirada inoperante y cómplice de Coldeportes y de los entes de control judicial… ¿o ustedes creen que la presencia de todos esos magistrados de altas cortes en comités y tribunales del fútbol colombiano son sólo para darle estatus a los mismos? Ajá..

En Colombia sobran abogados y falta justicia, lo sabemos en todos los niveles; ahora ya lo tenemos claro también en el fútbol.

En Twitter: @PinoCalad

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

08

mar

2016

Inventarse un equipo: la forma más fácil de hacer trampa en la Dimayor

Lo que está pasando con el Depor, que ahora pretende llamarse Atlético Fútbol Club y que lo dejen jugar en la B con reconocimientro deportivo de aficionado mientras la dirigencia del fútbol colombiano pasa de agache y promueve la trampa, me tiene abrumado.

Recapitulemos, pues a lo mejor es difícil de entender: la Dimayor (una asamblea en la que están sentados todos los presidentes o dueños de los equipos de la A y la B en Colombia) decidió que no iba a recibir a Tolima Real este año a pesar de que había comprado la ficha del Real Sincelejo y de que tiene reconocimiento deportivo de Coldeportes. A nuestros magnánimos dirigentes no les importó que el Tolima Real hiciera todo en regla, que hubiese invertido más de $5.000 millones o siquiera que el equipo sea del papá putativo de James Rodríguez, pues su cupo se lo dieron al Depor, un equipo de un viejo amigo de la dirigencia como Gustavo Moreno Arango, que había comprado ilegalmente la ficha del Sincelejo y que estaba jugando con ella a pesar de que desde el año pasado el Tribunal Superior de Sincelejo había dicho que la ficha era de los sucreños, quienes por tanto se la vendieron al Tolima Real, y que ese negocio del Depor era trucho.

Porque ojo, en este embrollo todo, absolutamente todo, es trucho. En 2005 el representante legal del Real Sincelejo vendió ilegalmente la ficha del equipo a un tal Deportivo Pereira FC. No, no se engañe, no es el Pereira de siempre, este fue un club montado por si ese año el verdadero Pereira quebraba y así aparecer con otro equipo que se hiciera pasar por el de siempre engañando a la hinchada y, de paso, a los acreedores, los trabajadores y la DIAN.

Sí, inventarse un equipo es la forma más fácil y vieja de hacer trampa en la Dimayor y este Depor es el último ejemplo de una línea que ya lleva 61 instituciones aparecidas como por arte de magia para dejar las deudas en el pasado.

¿No entiende en qué consiste la trampa? Es simple: digamos que usted firma un contrato con Pino FC, un equipo con reconocimiento deportivo de Coldeportes y aceptado por Dimayor, pero Pino FC quiebra por el pésimo manejo de sus dirigentes y cuando usted va a cobrar el club ya no existe y nadie responde por él pues lo que existe es Atlético Pino, aceptado por Dimayor. ¿Quién responde por las deudas de Pino FC, sus impuestos, su nómina? No importa, lo que importa es que hay un equipo que sigue jugando con otro nombre (Atlético Pino, Deportivo Pino, Pino 20016… póngale como quiera) y dejándole plata a sus dueños.

Pero sigamos con el “Deportivo Pereira FC”, hoy conocido como Depor. Habib Merheg, parapolítico y excongresista, era la cara detrás de esta trampa, pero el alias de ‘Macaco’ aparece por todas partes. Lo cierto es que la Corporación Cultural, Social y Deportiva de Pereira, a la que todos conocemos como el Deportivo Pereira, no desapareció y entonces la ficha del tal “Deportivo Pereira FC” se fue para el Valle del Cauca, en donde jugó como Depor Jamundí, Depor Aguablanca y Depor FC, hasta que el año pasado salió el fallo que sentencia la ilegalidad del asunto.

Lo patético es que con la excusa de “somos una cofradía” la Dimayor permite que advenedizos convertidos en dirigentes deportivos hagan lo que se les de la gana sin que nadie los controle. Porque sí, Coldeportes es el ente de control, pero estoy seguro de que si Tolima Real no entutela al Departamento Administraivo del Deporte, la Recreación, la Actividad Física y el Aprovechamiento del Tiempo Libre (qué nombre oficial tan largo… con razón no hace nada), Depor ya estaría jugando con la excusa del cambio de nombre e invención de un equipo, la misma que quiere volver  a hacer con el tal “Atlético Fútbol Club”.

Ahora, hablemos de legalidad. En el parágrafo 1 del artículo 11 de la ley 1145 se estableció un control para que en Dimayor dejen de inventarse equipos para evadir responsabilidades fiscales y laborales; cito: “(Coldeportes) sólo podrá mantener vigentes un número igual de reconocimientos deportivos al número de clubes profesionales afiliados a la federación respectiva. Antes de otorgar un nuevo reconocimiento deportivo el Instituto Colombiano del Deporte (Coldeportes) deberá verificar que el club profesional afiliado y cuyo derecho de afiliación va a utilizar el nuevo club profesional, haya cancelado la totalidad de las obligaciones laborales, fiscales y parafiscales”. Por ese parágrafo es ilegal que el Depor juegue y, vea usted, es también ilegal que Orsomarso lo haga pues, si bien tiene la ficha de Uniautónoma, este equipo le debe plata a jugadores y otros empleados. Pero ahí está Orsomarso jugando y, no lo duden, después del 11 de marzo, en la Asamblea citada para definir qué se hace con el Depor, muy seguramente veremos la aberración de que también lo dejen jugar. No ven que es “una cofradía”…

Es que en esta “cofradía” la lista de equipos inventados hacer trampa es larga. Como lo dije antes, desde 1991 (año en que nace la B) van 61 y el colega Oswaldo Hernández del diario La Patria, de Manizales, se tomó en 2014 el trabajo de solicitar a Coldeportes la información sobre cuáles de estos eran legales y cuáles no. Como verán en este enlace, el resultado es escandaloso (por supuesto, ahí aparece la ficha del Real Sincelejo en propiedad del Depor pues es una lista de 2014 y el 2015 fue la decisión judicial de que el Depor también era de aire… por eso el Depor es el 61).

Pero repasemos por si le da pereza ver documentos legales; ¿se acuerda del Cúcuta 2001? Ese equipo, del que no existe  ningún registro en Coldeportes, jugó un arbitrario triangular ese año en el que se determinó qué equipos ascenderían para ampliar a 18 la cuota de clubes en primera división.  Pero la cosa tiene detalles aún más ridículos: el Deportivo Rionegro no existe en los archivos de Coldeportes a pesar de ser el equipo más tradicional de la B hasta que se trasteó al Urabá para llamarse Leones, éste sí con reconocimiento deportivo vigente; Lanceros Fair Play, el equipo en el que debutó Falcao García, nunca existió legalmente, así como nunca existieron Dinastía, Atlético Guadalajara, Fiorentina y una notable cantidad de equipos que han competido en las dos últimas decadas de la segunda división.

“Cofradía” se hacen llamar en la Dimayor… en Italia hubo una muy famosa, la llamaban “Camorra”.

En Twitter: @PinoCalad

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

02

mar

2016

Los 11 equipos que me enamoraron del #FútbolDeLaCasa

Uno escucha hablar de fúbol colombiano a Peláez, a Hernández Bonnet, a Iván Mejía o a Vélez, a Wbeimar o a Giraldo Neira y pareciera que todo se echó a perder en los 90. Todos los jugadores de leyenda, los grandes equipos, los mitos del FPC parecieran quedar, en palabras de los popes del periodismo deportivo colombiano, lejos. Claro, ellos vieron al Millonarios de ‘El Dorado’ y al Cali de Pancho Hormazábal, ellos disfrutaron a Willington Ortiz en el azul, en Cali y en América, ellos vivieron la llegada de Zubeldía a Nacional, ellos comentaron las campañas tremendas del América de Ochoa, pero ellos también, gracias a esos equipos y figuras míticas del FPC, han logrado que los más jóvenes añoremos esos años que no vimos, que extrañemos a cracks que no pudimos disfrutar y de los que sólo hemos podido leer o con suerte ver en YouTube y, eso sí, escuchar en las anécdotas geniales de nuestros veteranos comentaristas.

Por eso hoy, en un arranque de egolatría, rebeldía y la juventud que puede que ya no tenga a mis 36 años, quiero contarle a usted cuáles han sido los once mejores equipos colombianos que he visto. Sólo me puse una condición para hacer esta lista: que fueran equipos de 1990 para acá. Claro, con eso me estoy saltando olímpicamente a cuatro equipazos que alcancé a ver en mi lejana infancia en los 80: al Nacional del 87 al 89 de los ‘Puros Criollos’, una máquina de demolición de toque y zona, el poderoso y ofensivo Millonarios de 1987, 88 y 89 (Arnoldo Iguarán es mi ídolo eterno y hay un lugar en mi corazón que se llama ‘Gambeta’ Estrada), al mágico Cali del 85 al 87 con Redín y Valderrama haciendo de cualquier cancha una mesa de billar a tres bandas (nota: ‘Gambeta’ también pasó por ahí), y al todopoderoso América de toda esa década: un equipo casi que invencible que atacando era una aplanadora (a ver, a lo largo de esos años tuvo a Cáceres, Battaglia, Willington, Cabañas, Gareca, De Avila… ¡qué nómina de por dios!) y en el fondo tenía todo el trabajo táctico de ese maestro que fue Ochoa Uribe y un arquero de leyenda (Falcioni… aunque sumen a Zape). No puedo hacer una lista de equipos que haya visto y me cautivaran sin mencionar a esos cuatro, pero es que, como dije antes, de ellos pueden hablar mejor mis mayores. Hoy quiero que usted, amigo treintón, veinteañero o culicagado, valore lo que ha visto desde que nació. Hoy quiero que hablemos de nuestra era.

Ahora, ¿qué hace a un equipo memorable? Por supuesto sus jugadores y su estilo de juego, algo que para la memoria del goloso es incluso más valioso que los títulos. Haciendo una primera lista me di cuenta de equipos que me enamoraron en estos últimos 26 años se quedaron grabados gracias a que era capaz de dar su alineación de un tirón, algo que no me pasa con muchos de los campeones de ese mismo periodo de tiempo. Espero que sonría con esta lista, espero que sienta nostalgia y espero, sobre todo, que me escriba a @PinoCalad o a @GolCaracol con el HT #FútbolDeLaCasa y me diga cuáles son los equipos de su vida.

 

11: Atlético Bucaramanga 1990-1992

No sé qué me impactaba más, si ver al ‘Kiko’ Barrios tirándole biblias a los espectadores desde la cancha de juego, o ver el buen fútbol ofensivo que comandaba el religioso (y bravucón) delantero junto a Olalla, ´Piripi’ Osma, Héctor Gerardo Méndez y Robert Villamizar. En el 92 regresó Jorge Ramoa y la cosa fue aún mejor: el argentino era un crack y tenía a Bernardo Redín. Sólido en casa y durísimo como visitante, este Bucaramanga que dirigía ‘El Tucho’ Ortiz alcanzó a ser tercero en 1990 y en 1991 y 1992 fue semifinalista con una fórmula de juego largo, transiciones muy rápidas en ataque, mucho fútbol aéreo y una dinámica que complicaba a cualquiera. Tristemente este buen equipo fue desmantelado para 1993 y en 1994 terminaría descendiendo por primera vez, un mal que por años acosó a una de las buenas plazas futboleras del país. La nómina que más recuerdo es la del 90-91: Van Stralhem (que sí era colombiano); Héctor Polo y Eugenio Uribe en las bandas; Enrique Simón Esterilla y Víctor Espinoza (¡qué par de centrales!); Robert Villamizar, Elías Correa, Héctor Gerardo Méndez y Carlos Araujo en el medio, y arriba con ‘Kiko’ Barrios y Héctor Manuel Olalla (también me la sé con el ‘Piripi’ en su lugar).

 

10: Once Caldas 2003-2004

La memoria es ingrata con el Once campeón en Colombia en 2003 y de Libertadores en 2004; muchos lo acusan de ultradefensivo, otros dicen que era Henao y diez más y la mayoría se olvida de las delicias ofensivas de un equipo muy sólido atrás pero con un derroche de talento adelante comandado por Arnulfo Valentierra y Elkin Soto en el medio campo. ¿Qué equipo con ese par de jugadorazos puede ser tacaño con el espectáculo? Ese Once, además, tenía gol con Sergio Galván, quien se fue en 2004 y le dejó la batuta a un muchachito llamado Dayro Moreno y a un goleador eficiente como Agudelo. Claro, si sólo te acuerdas de Herly Alcázar (que jugó la final y terminó rompiendo la Copa Libertadores) crees que el Once era malísimo en ataque, pero no, no lo era. Lo que más me gustaba de ese Once Caldas, sin embargo, es que tenía el carácter de hierro: no sólo le ganó el título local a un durísimo Junior con mucha más experiencia, sino que en Libertadores se llevó por delante a Vélez Sarsfield, Santos, Sao Paulo y Boca Juniors. El XI que más me gustó de ese muy buen equipo que fue el Caldas de Luis Fernando Montoya es: Henao (¡eterno!); Miguel Rojas, Samuel Vanegas, Edgar Cataño, Mauricio Casierra; Jhon Viáfara (de por dios: ¡se le tiraba a un tren en movimiento! Además, prohibido olvidar que en la final en La Bombonera se cagó, y no figurativamente -eso nunca-), Rubén Darió Velásquez, Elkin Soto, Arnulfo Valentierra; Dayro Moreno y Sergio Galván

 

9: Santa Fe 2013

Sí, el equipo del 2012 es leyenda porque acabó con una sequía cruel que tenía al primer campeón -sin un título desde 1975-, pero la versión mejorada del 2013 que montó Wilson Gutiérrez para mi es de los mejores equipos que he visto en estos últimos 26 años. Omar Pérez en su mejor momento de madurez, Wilder Medina y Cuero destrozando defensas, Gerardo Bedoya mostrándole a todo el continente cuántos pares son tres moscas… era un equipo bravo, cojonudo, que además pasaba muy rápido al ataque y jugaba muy bien al piso, pero sobre todo con pelotas largas enviadas ya fuera por el 10, por Bedoya o por Anchico desde la banda derecha. Si hoy Santa Fe es un equipo respetado continentalmente se debió en buena medida a lo que hizo esta nómina semifinalista de Libertadores y que, además, ese año fue subcampeona de liga y se llevó la Superliga. Si me preguntan por un XI, el que tengo en la cabeza va con: Camilo Vargas; Yulián Anchico, Carlos Valdez, Pacho Meza (jovencito) y Marino García; Bedoya, Daniel Torres y Luis Carlos Arias en primera línea; Pérez mandando el medio campo y surtiendo a Cuero y Medina.

 

8: Deportivo Cali 1992

No fue campeón, quedó tercero, pero el equipo de Miguel Company era una delicia. Toninho, un brasileño complicadísimo que anotó el 0-1 que le quitó al Junior un invicto en casa de más de 30 fechas, comandaba el ataque junto a esa fiera que fue Níver Arboleda, y atrás tenían a ‘La Bruja’ Aredes y al paraguayo Gustavo Sotelo, aparte de contratar al ‘Pájaro’ Juárez, a Olalla (sí, el del Bucaramanga del 90) y al Willy Rodríguez; pero este Cali, más allá de atacar, le daba manejo a la pelota, era equilibrado y tuvo la mejor defensa de ese año en el que tuvo un invicto de 19 fechas sin perder. Rayo era un arquerazo y ese año vimos el debut de un joven Miguel Calero con la verdiblanca después de haber estado por el Caribe colombiano, así como la consolidación  de ídolo azucarero Andrés Estrada en la zona de recuperación. El XI que tengo en la cabeza (y acepto correcciones porque sé que me gana el romance y está muy ofensivo) era con Calero (Rayo); Polo, Sarmiento, Esterilla, Miguel Marrero; Andrés Estrada, Sotelo, Aredes, Juárez; Níver y Toninho.

 

7: Cúcuta 2007

El Cúcuta campeón del 2006 era un buen equipo, no lo voy a discutir, pero era un equipo de Jorge Luis Pinto, es decir, sólido y eficiente, pero no te va a dar espectáculo. En cambio el que jugó la Libertadores de 2007 llegando hasta semifinales frente a Boca Juniors daba gusto. Macnelly Torres en un momento de gracia infinita, Blas Pérez haciendo una dupla de ataque memorable junto al ‘Burrito’ Martínez, la media distancia de Rubén Bustos, el medio campo de hierro y con salida de Dumar Rueda, Charles Castro y Del Castillo… fue un equipazo que trataba bien la pelota y salía a buscar el partido en todas las canchas. Tal vez por eso, y por su falta de experiencia, Boca le impidió llegar a la final de esa Copa. El XI creo que todos los colombianos nos lo supimos de memoria a pesar de que varios jugadores no eran precisamente estrellas: ‘Rufay’ Zapata; Bustos, Walter Moreno, Julián Hurtado, Elvis González; Rueda, Del Castillo, Castro (si quieren poner a David Córdoba, vale), Macnelly, Martínez y Blas. ¡Equipazo!

 

6: América de Cali 1994-1996

De todos los grandes y buenos equipos que ha tenido el América de Cali (sí, incluyendo al multicampeón de los 80) mi favorito de lejos es el que dirigió Diego Umaña entre 1994 y 1996. Fútbol ofensivo, cantera, talento, velocidad… este equipo atacaba increíblemente rápido con su combo de enanos, De Ávila-Zambrano, y con las asistencias mágicas de Alex Escobar; pero por ahí también alcanzaron a pasar ‘Polilla’ Da Silva y ‘El Diablo’ Etcheverry, así como un jovencito Giovanni Hernández. ‘Guama’ Cardona y Foad Maziri como amos de las bandas, Wilmer Cabrera reinventado como volante acompañando Frankie Oviedo y a Berti o a la ‘Pelusa’ Pérez, línea por línea el América de esos años derrochaba talento (incluso en el arco pasó de Eduardo Niño a Oscar Córdoba, los dos de Selección), por lo que no deja de ser triste que no ganara nada: fue tercero en el 94, subcampeón en el 95, semifinalista de Copa Conmebol ese año y finalista de la Libertadores en 96, cuando perdió otra vez con River Plate el título continental. Para mi el XI de recitar de ese equipo era con: Córdoba; Cardona, Jorge Bermúdez, Carlos Asprilla, Maziri; Cabrera, Berti, Oviedo, Escobar; Zambrano y ‘Pipa’.

 

5. Deportivo Cali 1999

La nómina la puedo decir como si fuera el Padre Nuestro: Rafael Dudamel; Mario Yepes y Andrés Mosquera en defensa, ‘Pelusa’ Pérez reinventado como lateral derecho y Gerardo Bedoya en la banda izquierda; Martín Zapata mandando en el medio campo junto a ‘Carepa’ Gaviria; Mayer Candelo, Arley Betancour y Víctor Bonilla moviéndose por toda la zona de ataque y acompañando a Giovanni Córdoba o Carlos Castillo. Es más, si quieren meter en el medio a Alex Viveros, también vale. Un equipazo que llegó a la final de la Libertadores y la perdió en penales con Palmeiras, pero que venía de ganar el campeonato del 98 y que aprovechó el trabajo de promoción de cantera de Reinaldo Rueda ese año para hacer historia en el 99 bajo el mando de ‘Cheché’ Hernández. Pocas veces el fútbol colombiano vio tanto talento junto como cuando Mayer, Arley y Bonilla se encontraban en el campo, pero además el Cali de ‘Cheché’ tenía a ‘Carepa’, Zapata y Bedoya para hacer el trabajo sucio. El 4-0 a Cerro Porteño en semifinales de esa Copa es de los grandes momentos futbolísticos que le he visto a un equipo colombiano en Libertadores.

 

4. Atlético Nacional 1991-1992

El Nacional de Bolillo. Así se le conoce a este equipo que dejó para la posteridad la dupla maravillosa de Faustino Asprilla y Víctor Aristizábal, dos sub 23 que se dieron el lujo de sentar al que entonces era el goleador e insignia del club, JJ Tréllez (aunque ojo, cuando jugaron los tres el equipo era una cosa demnete), mandar al Cali a Níver Arboleda, que era otro delanterazo, y dejar como alternativa a esa maquinita del gol que era Rubén Darío Hernández. Hernán Darío Gómez heredó el equipo de Francisco Maturana, campeón de Copa en 1989, y a ese trabajo zonal y de toque/desgaste le sumó intensidad y goles, muchos goles. Fue un equipo tremendo al que sólo logró frenar el América de -irónicamente- Maturana, en el que tal vez sólo dos jugadores no se convirtieron en leyenda. De un tirón el XI era con Omar Franco; Andrés Escobar y Giovannis Cassiani en el centro de la defensa, Diego León Osorio (¡crackl!) y León Villa cubrían las bandas; Gabriel Jaime Gómez y Ricardo Pérez eran los duros del medio campo (ojo, ‘Chicho’ Serna también estaba pero jugaba más adelante), mientras Alexis García y ‘Bendito’ Fajardo daban ideas y Asprilla y Aristizábal destruían defensas. Esa base, con otros técnicos y una que otra novedad, sería campeona también de 1994 y subcampeona de Libertadores en 1995.

 

3. Millonarios 1994-1995

Nunca volví a ver un equipo colombiano que atacara tanto y tan bien. Ese Millonarios, subcampeón del 94 y eliminado de Libertadores por Nacional en los cuartos de final de 1995, era una especie de fuerza de la naturaleza que hizo 83 goles en 46 partidos de la liga en 1994, 13 más que el buen América de Umaña que hizo 70 y 18 más que el campeón verdolaga que hizo 65. En la Libertadores 95 llegó a cuartos y se fue con 16 goles anotados, uno menos que su verdugo que fue subcampeón de América y claro, cómo no si tenía adelante a Freddy León, ‘El Pony’ Maturana, ‘El Piripi’ Osma y, por encima de todos ellos y en sus últimos años de gloria, al inmarcesible Arnoldo Iguarán. Pero no se trataba sólo de delanteros; Carlos Rendón generaba juego y definía partidos con sus tiros libres con derecha, mientras Edison Domínguez hacía lo propio con izquierda, Flaminio Rivas atacaba por derecha a placer y Jhon Mario Ramírez exhibía el talento micrero capitalino en el medio quitándole la titular a Marcelo Benítez, que para rematar también tenía gol. Fue el último gran Millonarios que vi, incluso por encima del subcampeón del 96 (que tenía más fútbol pero menos pegada) y del campeón en 2012, un buen equipo, serio, sólido e histórico, pero que no enamoraba de la forma en la que lo hacía el cuadro dirigido por Vladimir Popovic, del que puedo decir su once (bueno, mi once) como si entonara el Himno: Villarraga; Flaminio Rivas, Osman López, Oscar Cortés, Domínguez; Yesid Mosquera, Bonner Mosquera; Carlos Rendón, Jhon Mario; Arnoldo Iguarán y ‘Muelas’ León.

 

2. Junior 1993-1995

Si usted, como yo, vio jugar al Junior del ‘Pibe’ Valderrama entiende a la perfección por qué el samario de rizos rubios es para muchos el mejor futbolista colombiano de la historia. Este equipo, dirigido primero por Julio Comesaña y luego por Carlos ‘Piscis’ Restrepo, con una que otra variante en nómina, giraba alrdededor del talento del ‘Pibe’, quien educó bajo su sombra a Víctor Pacheco y Oswaldo Mackenzie para generar junto al uruguayo Héctor Gerardo Méndez una sinfonía de fútbol que, como si fuera poco, tenía el poder goleador de Iván René Valenciano y Miguel ‘Niche’ Guerrero, quien luego sería reemplazado por Cristian Montesinos. Fue un equipazo campeón de la final más emotiva que haya visto, cuendo en el cuadrangular final de 1993 todos, Medellín, América, Nacional y Junior, acariciaron en algún momento la estrella en una última fecha cargada de drama. El XI memorable para mi es el del 93 con José María Pazo; Góber Briasco, Alexis Mendoza, Francisco Cassiani y Eugenio Uribe; Méndez, Mackenzie, Pacheco y Valderrama, ‘Niche’ y Valenciano. Con los años Hugo Galeano se quedaría con el lugar de Uribe y Montesinos reemplazaría a Guerrero, pero esa base no sólo dominó el fútbol local durante tres temporadas, sino que en 1994 fue semifinalista de Libertadores y sólo el poderoso Vélez Sarsfield de Chilavert le impidió llegar a una final.

 

1. Deportivo Independiente Medellín 2002-2003

Seguramente tiene que ver el que durante la Libertadores 2003 cubrí al Medellín y estuve ahí, en la cancha, el día en que Santos eliminó de la final al ‘Poderoso’ en un partido de locos; es probable que en mi memoria pesen de más las lágrimas de ‘Mao’ Molina mientras se despedía de su afición (lo que hace que hoy me alegre tanto verlo de vuelta con esa camiseta roja); estoy casi seguro de que en esta elección pesen mis primeras crónicas como periodista cubriendo a ese DIM que acabó en 2002 con una racha de 45 años sin ganar un título, pero lo cierto es que para mi el mejor equipo del fútbol colombiano en estos últimos 26 años, al menos el que más disfruté ver, el que mejores sensaciones me dejó, el que más sonrisas me sacío, fue el Deportivo Independiente Medellín del segundo semestre de 2002 y primer semestre de 2003. Un equipo raro para Colombia, que se defendía con una línea de tres y no con el habitual cuatro, que jugaba con carrileros y que tenía tres volantes 10 y un único delantero, pero que jugaba deliciosamente al piso, que hacía goles de todas partes con Serna, ‘Mao’, Montoya, Tressor, Vásquez Chacón y hasta con Roberto Carlos Cortés. ¡Cómo jugaba ese ‘Poderoso’! David González apenas empezaba su carrera como ídolo rojo en el arco; Amaranto Perea, Felipe Baloy (¡qué central!) y Andrés Orozco en una línea de tres memorable; William Vásquez Chacón y ‘el Choto’ Cortés (o Ricardo Calle y Robinson Muñoz, porque jugaban los cuatro) en las bandas; Alex ‘Conejo’ Jaramillo junto a ‘Choronta’ Restrepo dando equilibrio y salida en el medio campo, y adelante ‘Mao’, David Montoya o Tressor Moreno (elija dos de tres, yo me quedo con los tres y siento a uno de marca) y Jorge Horacio Serna (o Tressor, si el partido era más para jugar al piso).

Ese DIM fue tan fiel a su historia de sufrimiento y fútbol de potrero, que para mi son inolvidables los partidos frente a Boca Juniors en fase de grupos y las dramáticas series frente a Cerro Porteño, Gremio y, por supuesto, Santos: nunca dejó de luchar a pesar de todo, nunca dejó de buscar el arco rival y nunca dejó de darle espectáculo a la tribuna. Tal vez es por eso que lo recuerdo con tal aprecio, porque eso es lo que espero siempre de un equipo de fútbol.

¿Cuáles son sus equipos memorables del #FútbolDeLaCasa? Cuéntemelos en @PinoCalad o en @GolCaracol

 

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

13

ene

2016

Faryd Mondragón y el destino trágico de los arqueros

La información dice que Faryd Mondragón intentó suicidarse. En un país godo como el nuestro estos temas son dolorosos, complejos, pesados y más cuando se trata de un personaje público grabado ya en la mente de todos los colombianos. Los más jóvenes lo recuerdan como el capitán del Cali que se dio el lujo de atajar unos minutos en Brasil 2014 y convertirse a los 43 años en el jugador más veterano en actuar en una Copa del Mundo; en Europa no olvidan sus tremendas actuaciones con Galatasaray, Metz y Colonia (y precisamente por eso el incidente que la Clínica Valle del Lilli definió como ”un cuadro de descompensación metabólica” le está dando la vuelta al mundo) y en Argentina es ampliamente conocido como ídolo de Independiente, pero para mi Faryd hace parte de un momento imborrable en mi vida como hincha: Francia 98.

Para los que lo vimos llorando inconsolablemente tras el papelón de ese Mundial, cuando una selección Colombia dividida en su camerino se despidió después de perder frente a Inglaterra en una noche en la que él fue el único que se enteró de que estaba vistiendo la bandera nacional, Faryd Mondragón es eterno. Por eso es difícil entender que alguien así de querido, con esta reputación, con esa leyenda, haya intentado suicidarse con pastillas antidepresivas, que es la información extraoficial que se maneja desde Cali. Pero Faryd es arquero, y los arqueros son diferentes.

“Lo primero que hay que decir es que no cualquiera se suicida –dijo en 2011 Marcelo Roffé, psicólogo de la Selección Colombia y la Argentina en la respectiva era Pekerman, a la famosa revista El Gráfico-. Tiene que haber causas que lo hagan sufrir de manera tal que entienda que la muerte es una salida posible. Ahora, que la estadística esté engrosada en los arqueros no es casual y tiene que ver con el rol que cumple, con la percepción de fracaso, con la soledad y la ingratitud del puesto. El perfil psicológico del arquero es particular. Se trata de un puesto individual de un deporte en equipo: es el que viste distinto, el que entrena diferenciado, el único que puede utilizar las manos, al que a veces le cuesta integrarse al grupo, y aquel al que le ponen la etiqueta de boludo o de loco. El mismo arquero a veces lo asume”.

Inevitablemente pienso en Alberto Vivalda, aquel arquero genial de Millonarios en los 80 que en 1994 se lanzó a las vías del tren tras un divorcio cumplicado, o en Robert Enke, seleccionado alemán y arquero del Hannover que repitió la cruda escena en 2009 acosado por la depresión, esa palabra a la que los machos no le hacen frente porque se supone que sólo las mujeres se deprimen y que acosa particularmente a los hombres en Colombia según datos de la Asociación Colombiana contra la Depresión y el Pánico (Asodep). Nuestro país es el tercero en la lista de suicidios en América Latina, y el número de hombres que se suicidan triplica al de mujeres, por lo que lo de Faryd no es precisamente una excepción. Y además, insisto, es arquero.

La lista de porteros que se han suicidado en el mundo triplica en número a la de los jugadores de campo e incluye no sólo a Vivalda y Enke, ahí están Osvaldo Toriani -campeón de Libertadores con Independiente-, y su suicidio con gas tóxico en 1988 tras la muerte de un hijo; la tragedia de Luis Ibarra que en 1999, siendo arquero de Tigre, asesinó a su esposa y se lanzó de un décimo piso; Lester Morgan Suazo y su disparo en la cabeza a los 25 años cuando tapaba en Herediano de Costa Rica; Dale Roberts y la soga que le quitó la vida cuando decidió colgarse a los 24 años justo antes de un partido de la Copa FA; el tiro que se pegó Martín Cabrera a los 21 años cuando acababa de ser ascendido al primer equipo de Cerro Porteño… la lista es larga, es dolorosa y ratifica que los guardametas tienen una tendencia realmente particular hacia la depresión.

“Al ser un puesto tan individual, existe mucho miedo a fracasar, a equivocarse, a no dar lo que se espera de él”, señaló en su momento Roffé: “Primero detectás los miedos que los atormentan, después los demenuzás y los trabajás con visualizaciones, por ejemplo. Visualizar es ver con los ojos de la mente, un trabajo cognitivo que permite que llegues más optimista al partido porque psiconeuromuscularmente produce el fenómeno de ‘dejá vú’, y ya queda en la memoria”.

Faryd, que se recupera en Cali de un incidente que aún no es claro y seguramente no lo será por todos los prejuicios y cargas morales que hay en Colombia, se enfrenta ahora al juicio de muchos ignorantes que no saben por lo que ha pasado. Desde acá sólo le pido que, más que recordar toda la gloria que vivió, visualice y sepa que aún tiene mucho que darnos y que somos más los que estamos con él en las buenas y en las malas.

En Twitter: @PinoCalad

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

07

dic

2015

La “masacre de las bananeras” y el fútbol: una historia olvidada

En 1924, el mismo año en que El Tiempo decretó que el fútbol estaba destinado a “desaparecer de nuestra sociedad”[1], se disputaron en París los séptimos Juegos Olímpicos. Este evento, que en 1920 había pasado como mero dato por la prensa colombiana y en 1912 sólo fue registrado gráficamente por El Gráfico, resultó atractivo ese año para los colombianos porque por primera vez en la historia participaban dos delegaciones suramericanas: Argentina y Uruguay.

Esto era importante para Colombia porque la caída de Marco Fidel Suárez en 1921, que trató de poner a Colombia en la línea de intereses de EE.UU. dándole todas las concesiones a las compañías de ese país en materia de petróleos y banano, había significado el despertar de un sentimiento antinorteamericano que se alentaba con el pago de la indemnización que Washington le daba al gobierno de Pedro Nel Ospina por la pérdida de Panamá, y el país entraba en la era del discurso de unión e identidad latinoamericana promovido por las primeras reuniones panamericanas y suramericanas de cancilleres, jefes de Estado, estudiantes, abogados y médicos.

La de los 20 fue la década del panamericanismo como solución económica y política del continente a la división y crisis mundial que había generado la guerra. Por esto, cuando Uruguay ganó el oro olímpico en fútbol, quedando su selección campeona por encima de Francia, Inglaterra, Italia, España y demás participantes europeos, la prensa colombiana, y en general la suramericana, le dio primera página al titular “Uruguay campeón mundial de foot-ball”.

La victoria uruguaya en los Olímpicos de París hizo despertar un espíritu deportivo que fue ampliamente analizado por los medios, reflejando claramente un discurso nacional en el deporte: “Coincide este despertar con la celebración de las grandes Olimpiadas en que los pueblos de la mayor parte del mundo se disputan el trofeo del vigor y la destreza (…). Colombia no ha participado aún en el torneo universal; su bandera no ha flotado con las ondulaciones del triunfo en el palenque cosmopolita como lo hicieron los pabellones del Uruguay y la Argentina. Ello se debe a que nuestro país asimila de manera tardía los sistemas implantados en los Estados de alta civilización”[2].

El problema de ser moderno se volvía a poner en el terreno de los deportes y se asumía la existencia de una delegación deportiva como motivo de orgullo y patriotismo, ya que el hecho de que un país suramericano le hubiese ganado a los inventores del juego en su especialidad y en su tierra causó estupor en Europa y un orgullo inusitado en Suramérica. Este triunfo no sólo generó que el fútbol “renaciera” en el país, pues todos los clubes volvieron a la práctica y el deporte obrero creció, sino que hizo que en 1926 se organizaran y jugaran los I Juegos Olímpicos Colombianos entre todas las instituciones de instrucción profesional y de segunda enseñanza de Bogotá.

Si bien estos primeros Juegos Olímpicos no fueron colombianos sino bogotanos, pues fuera de las delegaciones  de la capital sólo participó una de Cali (precisamente en fútbol), este evento representó el primer gran evento de balompié en el país, ya que, aunque hubo competiciones en carreras, maratón, salto, tenis, golf y boxeo, el que se robó el show y los titulares de prensa fue el fútbol, cuyo primer campeón fue el Club Cid, en el que jugaban estudiantes de la Facultad de Medicina con Enio Viola, inmigrante italiano que había jugado en 1921 con Juventus de Turín, equipo profesional de ese país.

El renacer deportivo que vio Colombia con estos Juegos Olímpicos, antecedente inmediato de los actuales Juegos Nacionales, se unió al espíritu universitario y nacionalista y dio la oportunidad de renacer al fútbol de elite de los clubes, pero con una nueva condición: algunos buenos jugadores de origen humilde terminaron jugando en equipos de club simplemente por ser buenos y tener algún vínculo con un socio como ser empleados o ahijados: el fútbol empezaba a funcionar como nivelador social.

El que se establecieran unas competencias serias, promovidas por el gobierno con fondos del Ministerio de Instrucción Pública y en fechas específicas, era un primer paso para ser un “Estado de alta civilización”.

La ley 80 de 1925 dispuso que en cada departamento existiera una comisión de educación física y apareció la secretaría especializada en el tema en el Ministerio de Instrucción Pública. Pero el avance de ese nivel de “civilización” se empezó a dar en la práctica años después con el establecimiento de las federaciones deportivas departamentales por parte de los cientos de deportistas que buscaban competencia y entrenamiento, comenzando en ese mismo 1925 con la creación de la Federación de Fútbol de Antioquia y con el decreto presidencial de Pedro Nel Ospina que creaba los “I Juegos Nacionales de la República de Colombia”, los cuales debían disputarse en la ciudad de Cali en 1928.

Esta edición, que oficialmente fue la primera de los actuales Juegos Nacionales, tuvo como evento central el fútbol a pesar de que estuvieron en disputa medallas para ajedrez, atletismo, baloncesto y tenis, aparte de las exhibiciones de béisbol y gimnasia. El cubrimiento de los diarios de la época refleja esto, pues el espacio concedido a estas otras actividades fue mínimo en comparación con el que se le dio al evento de fútbol que definiría el “primera gran campeón” nacional.

Antioquia, Atlántico, Bolívar, Boyacá, Caldas, Cundinamarca, Huila, Magdalena, Norte de Santander, Santander, Tolima y Valle fueron los departamentos que participaron en estos Juegos, pero no todos enviaron equipo de fútbol. Sin embargo, en las justas de Cali estuvieron los mejores clubes de varias regiones del país o las selecciones de los mejores jugadores de esos clubes, como la de Cundinamarca conformada por integrantes de Técnico y Medicina de Bogotá, o la de Antioquia con la reunión del Independiente Medellín y el Universitario, o la de Magdalena con el Liceo Celedón, el Club Mamatoco y el Club Boyacá. También hubo selecciones de Buenaventura, Cali (dos), Ibagué, Neiva y Cúcuta. A estos equipos se sumaron clubes con gran tradición en sus respectivas ciudades como el Universitario de Manizales, Junior de Barranquilla y Santa Librada de Cali con lo que doce equipos empezaron la disputa del título el 20 de diciembre de 1928 en el recién inaugurado estadio Galilea, que con una capacidad para 8.000 espectadores fue el primer gran escenario del fútbol en el país[3].

La gran final de este primer campeonato nacional enfrentó a los favoritos: Bogotá, Junior, Magdalena y el llamado Cali A, y el gran campeón fue el equipo samario tras vencer al de Barranquilla por 2 a 0. “De inmediato el gobernador del Valle, Carlos Holguín Lloreda, los invitó [a los campeones] al Club Unión, en la Plaza Cayzedo (sic), para brindarles un agasajo que se extendió hasta la media noche. Al otro día, los jugadores fueron llevados a la Hacienda El Paraíso, escenario de la novela La María, de Jorge Isaacas, uno de los clásicos de la literatura de amor de la historia colombiana, en donde les fueron entregados los trofeos merecidos por su hazaña”[4]. Así era el fútbol en esa época.

"Regreso de la cacería": Abadía Méndez y el general Cortés Vargas comparan resultados de cacería, después de la masacre de las bananeras. Ricardo Rendón. Album Cromos, 1930.

Sin embargo, el fútbol también comenzaba a ser algo más que el entretenimiento de algunos y su valor simbólico se empezaba a hacer presente en las distintas ciudades. Tanto así que la selección de Magdalena se fue de Santa Marta rumbo a Cali pocos días después de la denominada ‘masacre de las bananeras’ -ocurrida el 6 de diciembre de 1928 en la vecina población de Ciénaga, cuando las Fuerzas Armadas presentes en la zona para impedir una huelga de los trabajadores de las bananeras abrieron fuego contra los manifestantes, causando un número aún indeterminado de muertes y dejando una mancha imborrable en la historia nacional. Era presidente Miguel Abadía Méndez-, y cuando regresó a la ciudad como primer campeón nacional y el equipo fue recibido con honores por las autoridades locales el 6 de febrero de 1929, “en presencia del general Carlos Cortes Vargas, jefe civil y militar, del capitán Luis F. Enciso y del alcalde de Ciénaga, mayor Aurelio Linero, los futbolistas samarios solicitaron como un homenaje a su brillante gesta de Cali que se concediera la libertad a un grupo de huelguistas que se encontraban detenidos en la cárcel de Ciénaga. En medio de la euforia y emoción, la petición fue atendida y así obtuvieron su libertad algunos miembros del sindicato de la Sociedad Unión”[5].

El fútbol, por pirmera vez en la historia del país, había cumplido una labor de peso político que se repetiría cada tanto, incluso con abusos descarados de los poderosos. No era 1930, no teníamos ni siquiera fútbol profesional o campeonato, y ya la pelota nos mostraba que todo lo podía…

Con ese tipo de hechos y gestas, con esas identificaciones que fue generando el fútbol en cada ciudad, el balompié se volvió la actividad física preponderante entre la afición colombiana y se convertiría en el rey de los deportes del país después de que en 1930 Uruguay y Argentina le pasaron por encima a los europeos de nuevo disputando la primera final de un Campeonato Mundial de Fútbol, justo tras haber ganado el oro y la plata olímpica, respectivamente, en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928. Uruguay, bicampeón olímpico, fue el primer campeón mundial mientras Argentina terminó segunda.

La prensa, que ya tenía secciones y publicaciones especializadas en deportes, abandonando estos definitivamente las páginas ‘sociales’, exigía la creación de la federación colombiana de fútbol y la afiliación a la FIFA para poder participar en el torneo suramericano de selecciones nacionales que desde 1916 se disputaba con el nombre de Copa América, e incluso jugar un Mundial contra los todopoderosos uruguayos y argentinos. Por supuesto, como ya sabemos, eso se demoró un poco…

Por: Alejandro Pino Calad / Twitter: @PinoCalad

Otras historias olvidadas de fútbol y política:

Cuando el Junior fue la Selección Colombia

Recuerdos de Nacional

La historia secreta de Di Stéfano en Colombia

Cuando nos pusieron fútbol para no ver arder el Palacio de Justicia

Santa Fe: el primer campeón

Fútbol, Nazis y Colombia


[1]    El Tiempo. Bogotá. Enero 1 de 1924. Pág. 17

[2]    El Gráfico No. 698. Bogotá. Agosto 2 de 1924

[3]    En el terreno en donde alguna vez estuvo el Estadio Galilea hoy se encuentra la Clínica de Occidente. Con la popularización del fútbol en los 30′s el escenario no dio abasto y el fútbol de Cali se trasladó al estadio Pascual Guerrero, mucho más grande y rentable para el espectáculo.

[4]    Galvis, Alberto. 100 años de fútbol en Colombia. Planeta. 2008. Pág. 27.

[5]    Zorro Celedón, Joaquín. El fútbol del Magdalena, momentos estelares. Barranquilla. Editorial Mejoras. 1987. Pág. 17.

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

03

dic

2015

El lío de $23 mil millones de Dimayor con Claro y UNE por sus derechos de TV

El tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá acaba de ordenarle a la Dimayor pagarle cerca de $23.000 millones a Claro y UNE por haberle quitado los derechos de transmisión del campeonato colombiano que estas dos empresas de cable tuvieron hasta junio de 2012, lo que representa un golpe tremendo para las finanzas de la asociación de clubes del fútbol profesional colombiano y a la imagen de su hasta hace poco presidente Ramón Jesurún, hoy nuevo presidente de la Federación Colombiana de Fútbol gracias al “FIFAgate” que llevó a la renuncia de Luis Bedoya.

Hagamos memoria: antes de que existiera WIN, el famoso canal “que todos queremos” y que transmite cada jornada la totalidad de partidos de la Liga y al menos uno de la segunda división, el FPC era transmitido desde 2004 por dos cableoperadores, los dos más grandes del país en cuanto a número de suscriptores: Claro (entonces llamado Telmex) y UNE. El director general de estas transmisiones era Mauricio Correa, hoy cabeza de WIN, quien le llevó el negocio a DirecTV cambiando el modelo con el montaje de un canal exclusivo. La empresa de TV satelital anunció en junio del 2011 que desde el siguiente año transmitiría el fútbol profesional colombiano y que en su señal se podrían ver TODOS los partidos de la fecha, y a partir de ese momento comenzó una batalla llegal y un tire y afloje que tuvo hoy su final.

Eso de transmitir todos los partidos de cada fecha fue el argumento con el que la Dimayor decidió no renovar su contrato con Claro y UNE (a pesar de una cláusula de preferencia), pues el alegato de la dirigencia del fútbol, encabezada por Jesurún, era que no se estaban dando todos los partidos y que por tanto la oferta de DirecTV era mejor para los aficionados. Ahora bien, el tribunal de arbitramento de la Cámara de Comercio de Bogotá acaba de decidir que ese diferencial fue prefabricado por Dimayor, que en últimas es la que programaba partidos simultáneos para impedir que Claro y UNE pudieran dar todos los juegos de la fecha, con lo que el argumento para no renovar el contrato de los derechos de TV de Claro y UNE no es válido. Mejor dicho, en colombiano, que Dimayor debe responderle a Claro y UNE por casi $23.000 millones ya que los derechos de TV les fueron despojados irreglamentariamente.

Uno de los argumentos básicos de los abogados de Claro y UNE está en la presencia de Mauricio Correa como cabeza de las transmisiones del FPC con ellos y luego como cabeza de WIN, y tiene toda la lógica del mundo, es decir: ¿cómo es que un día administras  a un lado y al otro día administras en la competencia que te perjudicó? Pero bueno, no entremos en detalles… Lo irónico es que DirecTV montó junto a RCN el canal WIN Sports en 2012 y sólo hasta este año éste llegó a la parrilla de Claro y UNE en un negocio multimillonario del que, sin embargo, sólo el 23% le llega a los equipos de fútbol pues el resto se va en gastos operativos y de producción (es decir, en mantener el canal).

Lo que se viene es un nuevo pleito legal y más plata pues esta indemnización es sólo por una cláusula que se violó… qué lindo el chicharrón que le heredó Jesurún a su sucesor Perdomo. Eso es lo que yo llamo una “Dimayorada”

En Twitter: @pinocalad

 

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

05

nov

2015

Cuando nos pusieron fútbol para no ver el Palacio de Justicia

El 1 de noviembre de 1985 se selló la eliminación de Colombia del Mundial del que debía haber sido anfitriona a manos de Paraguay. La selección de Ochoa tenía que ganar por 3-0 y sólo le alcanzó para el 2-1. Fue el inicio de los peores quince días de la historia reciente del país, que incluyen la Tragedia de Armero y el Holocausto del Palacio de Justicia, y que tuvieron uno de los mayores ejemplos del uso y abuso del fútbol por parte del poder en Colombia. Esta es la historia.

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
33

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

19

oct

2015

El Método Cadena: breve guía para sacar mucho dinero de una desgracia deportiva

1. La compra: Llegue con chequera fuerte a un equipo sumido en una gran crisis económica y hable pomposamente de objetivos y gloria. Es lo que los hinchas y periodistas quieren escuchar.

2. Venda drama: Invierta poco pero hágale sentir a la hinchada que el club la necesita, que está en la pelea por ellos y que todo es un sacrificio enorme. A mayor drama, más se demorará la prensa y la hinchada en reaccionar.

3. Divide y vencerás: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar; dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo es descender rápido.

4. No aceptar patrocinios: Una buena forma de asegurar este primer objetivo es evitar tener patrocinio económico externo. Ojo, el respaldo del gobierno local es clave y es importante tener buenos tratos con gobernador y alcalde en un comienzo, pero es fundamental rechazar inicialmente el apoyo de la empresa privada. Que parezca que al equipo lo han dejado a su suerte para aumentar el drama, lo que vinculará aún más a la hinchada y tendrá excelentes resultados económicos a mediano plazo.

5. Apelar al orgullo regional. Consumado el descenso es hora de mostrar la carta económica: si el amado equipo de la ciudad quiere regresar a la A, necesita patrocinio y qué mejor respaldo que el de la empresa privada local. Presione mediáticamente (si es necesario tenga periodistas en nómina- nota: hoy las redes son importantes, tener tuiteros influyentes en nómina también es valioso) y deje claro que se llevará al equipo de la ciudad si no encuentra el respaldo económico necesario. Que la permanencia del equipo en la ciudad se convierta en un motivo de orgullo regional.

6. Paciencia. Mantenga en la B al equipo por el tiempo que sea necesario. Su equipo, a pesar de estar en segunda, para la Dimayor es de primera y recibe la misma plata por derechos de TV que Nacional, Junior, Millonarios, Cali y compañía, y con eso y los eventuales respaldos locales es más que suficiente para pagar una nómina barata en la que de vez en cuando es importante contratar a algún jugador de prestigio. No malgaste. Es fundamental tener paciencia. Aplique el punto 7.

7. Adaptación del punto 3: Asegúrese de que los integrantes del equipo no piensen en ganar: dilate pagos, tenga informantes en el camerino que generen división, excluya a los jugadores que reclamen sus derechos, mantenga en constante zozobra al técnico y asegúrese de que nada de esto sea público con amenazas de vetos tanto a los futbolistas como a los entrenadores. El primer objetivo no es ascender. El objetivo es vender.

8. A cobrar: una vez se sumen frustraciones y comience una campaña en su contra para que venda el equipo, deje claras sus exigencias económicas. El objetivo principal es multiplicar su inversión inicial. Recuerde su lema: “¡El fútbol es y debe ser un negocio!”, y en los negocios no hay sentimientos, así que no le deben afectar los insultos en su contra ni las lágrimas de los que visten los colores de su equipo. Si siguió al pie de la letra el ‘Método’ obtendrá ingresos multimillonarios de parte de inversionistas privados que buscarán figuración política local o seguir sus pasos comprando su porcentaje del club.

9. Tras un tiempo de disfrutar de las ganancias de esa venta, busque un equipo de primera división en crisis económica y reinicie el ‘Método’ desde el punto 1.

———–

Epílogo: el éxito del Método Cadena está más que garantizado. Siguiendo estos pasos José Augusto Cadena recibió cerca de $11.000 millones en 2012 por el Atlético Bucaramanga, equipo al que había llegado en 2006 por una inversión casi siete veces menor. Con esta cantidad el ejemplar empresario adquirió la mayoría accionaria de Patriotas ese mismo año por sólo $1.700 millones; sin embargo, en el punto 4 las cosas se complicaron pues se iniciaron investigaciones a la compra de sus acciones toda vez que el principal accionista del equipo era la Gobernación de Boyacá, por lo que debió salir de Tunja, eso sí, sin haber perdido un solo céntimo. A pesar de esto, los nobles objetivos de enriquecerse con el negocio del fútbol encontraron una nueva ciudad para desarrollar el ‘Método Cadena’ y en este momento el mismo va por el punto 5 con excelentes resultados: Cúcuta ya está en la B y los empresarios locales ya están preguntando cuánto hay que pagar para comprar las acciones del visionario.

¿Qué espera para comprar su equipo y mandarlo a la B? Ese es el negocio, socio…

 

En Twitter: @PinoCalad

#FueraCadena No más mercenarios, ¡dejen de jugar con nuestra pasión!

———–

Acá podemos ver al autor del ‘Método Cadena’ disfrutando de los beneficios de ser dirigente de Dimayor en la tribuna del Centenario de Montevideo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Acá podemos ver a Gustavo Bolívar, sonriendo al fotógrafo del diario El Tiempo tras concretarse el descenso del Cúcuta Deportivo en Manizales.

Categoria
General, Gol Caracol

comentarios
0

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google

16

oct

2015

Cuando el periodista se “vende”

Creo firmemente en que la principal responsabilidad social del periodismo es la denuncia. Por supuesto, un periodista también debe exaltar lo positivo, debe destacar lo que es ejemplar, lo que le sirve al grupo social al que pertenece, pero como herramienta del poder (y los medios lo son, más al pertenecer en todo el mundo a grandes corporaciones) el periodista tiene un deber casi que sagrado de tratar de enfrentarlo. Por eso en este blog y en mis diferentes columnas siempre encontrarán denuncias contra los malos manejos del poder en el fútbol, contra los dirigentes abusivos con sus empleados, contra los gobernantes que quieren aprovecharse del fútbol para captar votos, contra la presencia de los dineros ilegales en el fútbol, contra los abusos de esa industria cultural llamada fútbol al hincha que no se da cuenta de que es cliente, contra esos vándalos vestidos de hincha que se convierten en el brazo armado e ignorante de esos poderosos… Sin embargo, el post de hoy es un mea culpa: este es un blog de fútbol en el que esporádicamente se habla de otros deportes, pero tristemente debo admitir que con otros deportes no he tenido el rigor y la crítica que tengo con el balompié.

Podría alegar que soy un periodista que trabaja en fútbol, pero ese es precisamente mi pecado y el pecado general de la prensa en Colombia. En este país lo que vende es el deporte de patear balones y el periodismo que cubre deportes termina siendo en verdad un periodismo que cubre fútbol, de los otros deportes se habla en coyunturas específicas: triunfos o grandes eventos, y el día a día se le deja a unos cuantos quijotes que tienen los espacios radiales, digitales o de papel (en TV la verdad es muy difícil que se vea eso) para hablar de la cotidianidad de esas otras actividades que mueven a millones de colombianos aunque no vendan tanto como la pelota que alguna vez tuvo pecas.

El mejor ejemplo es el ciclismo. La gran prensa está ahí cuando los pedalistas colombianos brillan, cuando tienen posibilidades de figurar en grandes carreras, y los nombres que se busca son los exitosos, los que llamen la atención en un titular. Por eso, por no pararle bolas al día a día del ciclismo, a aquellos que no son las grandes estrellas, fue que dejamos que se nos pasara la vergüenza que pasó con el Team Colombia.

El equipo patrocinado por Coldeportes (sí, con nuestros impuestos, lo que hace que el tema sea aún más importante) se acaba después de cuatro años de competición en el que fue cuna de muchos corredores, y lo hace en medio de una polémica que demuestra el abandono de fiscalización de la prensa en general. Lo más triste es que todo lo que ha pasado deja a las claras que de esos ‘quijotes’ que cubren ciclismo no había nadie detrás del tema, no había nadie capaz de decir algo e, incluso, todo parece indicar que algunos estaban en la nómina del patrón de la escuadra, el italiano Claudio Corti.

Vamos por partes. El pasado 10 de septiembre Gustavo Duncan, un prestigioso académico de la Universidad de Los Andes con un muy interesante blog en la web de ‘El Tiempo’, publicó un post en el que denunciaba los malos manejos en el Team Colombia, los maltratos a los ciclistas por parte de Corti y el hecho de que Héctor Urrego, sin duda el periodista más veterano y prestigioso en el mundo del ciclismo, fuera fiel escudero del italiano, exdirector de un equipo muy famoso como el Barloworld del que salió una figura como Froome (actual campeón del Tour de Francia) pero que terminó acabándose por escándalo de dopaje en los años negros de Armstrong. La columna de Duncan es contundente y puede leerla en este enlace

Ahora, lo triste es que ‘el profe’ Urrego respondió a esta acusación a lo uribista: en vez de articular y argumentar su posición de defensa permanente al proyecto del Team Colombia, desacreditó a Duncan tratándolo de ser un don nadie en el mundo del ciclismo. En este audio puede escuchar la respuesta de Héctor Urrego a la columna de Duncan.

Sin embargo, lo que plantea Duncan terminó tomando peso con los días: el presupuesto de Coldeportes para el Team Colombia fue de casi tres millones de euros al año desde 2012 (sí, tres millones de euros de nuestros impuestos, como 9.000 millones de devaluados pesos al año) y no sólo los resultados en particular de los dos últimos años fueron pésimos para un equipo de esa categoría, sino que el objetivo planteado por el director de Coldeportes, Andrés Botero, no se cumplió. Acá hay que ser puntuales, el propio Botero señaló recientemente en una entrevista a la Revista Mundo Clicístico (de Urrego)  que el objetivo del Team Colombia era llevar la imagen del país al extranjero, lo que muestra que el plan no era de resultados (un sinsentido cuando le estás metiendo tanta plata al año a algo y más sabiendo que sólo los éxitos deportivos le garantizan a un equipo de ciclismo figurar y el ser invitado a las grandes carreras donde de verdad vale llevar la imagen del país).

El punto más complicado de lo que plantea Duncan es el manejo de los ciclistas. Urrego no responde al tema pues Duncan “es un ignorante del ciclismo”, pero una autoridad internacional como Georgina Ruiz Sandoval, la famosa ‘Goga’ que nos abruma con sus conocimientos técnicos y comentarios acertados en las transmisiones de ESPN, relata en su columna de esta semana las indiginantes historias de vida de los ciclistas del Team Colombia: “De nosotros no se entendían sino hasta un día antes de correr alguna prueba. Si comíamos bien o estábamos enfermos a nadie le importaba. Una vez a un compañero lo dejaron tirado en la casa 3 días con temperatura y los demás en carrera. Nadie se preocupaba por la salud de nosotros, el tesoro más grande que tiene un ciclista profesional. Algunos ante la situación delicada de la salud tuvieron que pagar sus gastos médicos y ni qué decir de que se lo rembolsaran. El médico no servía de médico sino de entrenador y cuidar de nuestra nutrición era la última de sus preocupaciones. Como estábamos solos pues había que hacer de todo y cuando regresábamos de entrenar tan cansados la verdad es que no comíamos bien. Además con los pagos retrasados nunca teníamos suficiente dinero para lo básico. Muchas veces nos tocó comer solo arroz y lentejas porque no nos alcanzaba para otra cosa”, cita la ‘Goga’. Lea acá la columna de Georgina Ruiz Sandoval.

Una vergüenza.

Ahora hablemos de plata; Coldeportes no puede pagar para el 2016 los casi tres millones de euros por recorte presupuestal (lo que es una delicia, porque si vamos a hablar de plata de Coldeportes hay que hablar de las obras incumplidas de los fallidos Juegos Nacionales de Ibagué y de las obras de los Juegos Bolivarianos de 2017 que obviamente están en pañales y, dada la experiencia, así se pueden quedar), así que para el próximo año ofreció 1.5 millones de euros y Corti dijo no. No, cuando un equipo como Caja Rural tiene un presupuesto de dos millones (y lleva ya 15 victorias esta temporada, como bien señala Duncan) o el Lampre (uno de los siempre presentes en las grandes del ciclismo) tiene un presupuesto de tres millones. Corti dijo no, pues no apareció otro socio que le cumpliera la cuota, lo que es lamentable en términos de gestión, pero sobre todo deportivamente pues se pierde un semillero de talentos.

Todo en esta historia es indignante, todo huele mal, todo sabe amargo, pero debo decir que lo que más me duele es que no hubo un solo periodista antes de Duncan (que por cierto, no es periodista) que denunciara lo que estaba pasando en el Team Colombia. ¿Qué pasa con el periodismo que cubre ciclismo? Es lamentable acceder a las cuentas del equipo y encontrarse con un rubro mensual de 20 millones de pesos para “Agencia de Prensa” (ver foto al final); ¿cuál agencia de prensa? ¿a quién va esa plata? ¿Hay periodistas en nómina?

Por supuesto, la práctica de llevar periodistas a un evento para que lo cubran y así éste llegue a los medios y así a las grandes audiencias es demasiado vieja y no es exclusiva del ciclismo. Lo hacen todos los gobiernos, los han hecho los equipos de fútbol, lo hacen los patrocinadores de grandes eventos… pero la pregunta es qué tanto puedes ser crítico como periodista cuando tu hotel, tu comida y tu vuelo está siendo pagado por el dueño del evento. Es un dilema ético sensacional al que todos nos tenemos que enfrentar y que todos asumimos de una forma diferente, unos más tristemente que otros.

Cuando el periodista se vende por privilegios, por prebendas o simplemente por entrar en la nómina de un patrocinador, la información siempre va a estar cubierta por una niebla que deja ver sólo lo bueno y nunca muestra los defectos, los problemas, lo que puede dañar todo. Se deja de ser periodista para ser oficina de prensa; “agencia de prensa”, como dice el documento de abajo. Siento, tristemente, que eso pasó en este caso del Team Colombia: por un lado unos -la mayoría- no prestamos atención por estar en nuestro mundillo particular del fútbol, y por otro los que que cubren ciclismo o no se dieron cuenta de lo que estaba pasando, o simple y vulgarmente no quisieron ver. Espero de verdad que sea lo primero.

Anexo:

Gastos del Team Colombia; nótese los 20.7 millones para “Agencia de Prensa”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Categoria
Gol Caracol

comentarios
1

ranking

1 Voto2 Votos3 Votos4 Votos5 Votos
Loading ... Loading ...
Recommend on Google