Tags de Posts ‘fútbol colombiano’

07

oct

2016

¡Cuánta falta haces, Millonarios!

¡Cuánta falta haces, Millonarios!

Han pasado 21 días desde que te vimos jugar por última vez. Desde ese triunfo 0-1 contra Boyacá Chicó en Tunja, los fines de semana han venido siendo tristes, incompletos. ¿Cómo no lo van a ser? Si estamos acostumbrados a verte cada ocho días, a menos que seamos afortunados y haya fecha entre semana, ahí la espera es más corta.

A eso, sumémosle la mala suerte de tener el Campín -o Techo en este caso- sancionado. Porque realmente la última cita que tuvimos, donde los hinchas pudimos verte, fue ese complicado 0-1 contra Bucaramanga.

Desde ese día has tenido que jugar con el escenario deportivo más triste de todos: un estadio vacío. Sé que tú, Millonarios, extrañas ver tu casa llena como debe ser. Te puedo asegurar que a tus miles de hinchas también les hace falta acompañarte porque, sí, te sentiste local en Tunja, pero el honor de ir a verte no lo tuvieron todos los que estás acostumbrado a ver siempre en las tribunas del Nemesio.

De sanción nos queda una fecha, menos mal ya pronto nos veremos. Mientras no podamos acompañarte tú sigue cumpliéndonos sumando de a tres, que ya podremos vernos de nuevo en el partido contra Equidad. Ten por seguro que apenas nos sea permitido ahí estaremos, como siempre, apoyándote de principio a fin.

Sé que, en teoría, falta poco para vernos, pero… ¡Cuánta falta nos haces, Millonarios!

 

Por: Valentina Rincón     Twitter: @Valen_Rincon11

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28

abr

2016

9 razones por las que vale la pena ser hincha de un equipo ‘chico’

Seguir a un equipo que pierde más de lo que gana puede ser una carga difícil de llevar, pero no todo es paridera y sufrimiento, y aunque usted no lo crea, formar parte de este selecto grupo tiene algunas ventajas.

Inicialmente, debo aclarar que yo formo parte de este grupo de ‘infelices’ y más que por elección, fue una cuestión de herencia familiar; mi abuelo fue hincha del Deportes Quindío, mi papá igual, por su puesto yo también y, espero tener los argumentos suficientes para convencer a una futura generación de hacer lo mismo, de ahí la idea de escribir este texto.

Acá, les dejaré constancia de esas situaciones en las que hacer fuerza por un equipo sin fama y sin gloria, puede no ser del todo malo. Si usted es de los míos, seguramente se sentirá identificado, sino siéntese cómodo, lea cuidadosamente y déjese tentar:

1 El bullying no le afecta. Su equipo tiene tan poca trascendencia que si gana o pierde a nadie le va importar. Sin embargo, puede que en alguna ocasión alguien intente hacer uso del ‘matoneo futbolístico’ en su contra, cosa que a usted le va a dar lo mismo, su club casi nunca gana y usted está acostumbrado a verlo perder.

2 Tiene libertad para hacer bullying. Seguramente, algunos de sus amigos son hinchas de equipos que ganan títulos y juegan torneos internacionales, por eso, cuando estos queden eliminados o pierdan alguna final, usted podrá con toda libertad hacer uso del matoneo contra ellos.

3 Ir a ver a su equipo es un plan económico. Normalmente, las entradas para ver a un club que no pasa de media tabla o que juega en la ‘b’, son baratas, por lo que su bolsillo no se verá muy afectado si decide ir al estadio. Aunque si a su equipo, en un acto de locura, le da por clasificarse a unos cuadrangulares o una copa internacional, es posible que ese valor incremente, pero es una situación poco probable, usted y yo lo sabemos.

4 Ponerse la camiseta de su equipo no significa un peligro. A diferencia de lo que ocurre con los hinchas de equipos grandes, que cuando usan la camisa de su club se convierten en blancos fáciles de una puñalada; usted puede salir con ella, caminar con total libertad y sin correr ninguna clase de peligro, es más, algunos lo verán como un irreverente y hasta lo tildarán de ‘crack’ por su atrevimiento.

5 No más filas ni multitudes. Si hacer largas filas y estar en medio de mucha gente no es lo suyo, entonces ser hincha de un club pequeño lo es. Cuando quiera un plan relajado y sin mucho ajetreo, entonces vaya al estadio; la entrada es fácil, va poca gente y ya dentro del estadio se encontrará con un plan tan tranquilo y sin emociones, hasta puede quedarse dormido.

6 Jamás se creará falsas esperanzas. Aunque en algunos casos se nieguen a aceptarlo, los fanáticos de este tipo de clubes tienen muy claro para que está su equipo en cada torneo: perder, vender jugadores del mayor accionista del club, ser un equipo ascensor (ascender y descender cada 4 años, más o menos) y ser el mamarracho del campeonato.

7 Gastará muy poco dinero en indumentaria. Por más deseo que usted tenga de comprar una camiseta oficial de su equipo o algún objeto relacionado con el club, no lo va a encontrar a la venta. Entonces relájese, su bolsillo se mantendrá intacto.

8 No tendrá que aprenderse ninguna canción. Los clubes pequeños tienen poca hinchada y por ende, los canticos para animarlos son fáciles, poco creativos, cortos y repetitivos, por lo que no tendrá que hacer un uso sobrenatural de su memoria para alentar a su equipo.

9 Jamás tendrá problemas con un barra brava. Si el número de seguidores de estos clubes es limitado, entonces imagínese el tamaño de la barra brava; habitualmente está integrada por ‘10 gatos’ que saltan todo el partido pero que no lo obligarán a tener puesta la camiseta de su club o a que sea de determinada región del país para que pueda entrar al estadio.

Por: Andrés Felipe García // @siranfega

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28

abr

2016

El inicio de la verdadera Copa Libertadores

Es la hora de la verdad para los 16 equipos que siguen en carrera para cumplir el deseo supremo de tener la Copa Libertadores en sus vitrinas. Llegó el momento de demostrar la jerarquía que llevan a cuestas la gran mayoría de ellos, o también para ratificar el excelente juego mostrado en fase de grupos, o simplemente para mantenerse con la suerte que los puso en esta ronda de octavos de final.

Desafortunadamente para nuestro país, de los 3 cupos alcanzados desde el 2015 para este torneo, sólo el club Atlético Nacional de Medellín sigue haciendo uso del suyo, con una participación en  fase de grupos casi perfecta, mostrando un juego efectivo, colectivo y agradable a la retina del espectador suramericano, donde muchos, inclusive, lo perfilan como uno de los favoritos para quedarse con el trofeo continental. Santa Fe, el equipo de la capital del país se quedó a mitad de camino con la sensación de que la historia pudo haber sido diferente y haber merecido más, perdiendo su último chance de ingresar al selecto grupo de octavos de final al caer derrotado con un equipo inferior en fútbol y nivel como lo fue Cerro Porteño de Paraguay. La historia con el Deportivo Cali definitivamente merece un análisis aparte, puesto que la Copa jamás fue la prioridad para jugadores, cuerpo técnico ni para los directivos, mostrando una imagen que no concuerda con la historia e importancia del club de la capital del Valle.

Para el onceno paisa, la presentación del día martes fue aceptable, desde el punto de vista resultadista, entendiendo que por la lógica del fútbol, aquella que a veces no existe, debería cerrar sin problemas esta llave con un triunfo ante su público en Medellín frente a un Huracán que definitivamente sigue debiéndole en espectáculo al prestigioso torneo. Atlético Nacional fue claro dominador del partido, sin embargo un tanto más de ambición y buena suerte faltaron en el Parque Patricios de Buenos Aires.

En la noche del miércoles los dos equipos que completan la llave de cuartos de final y que enfrentarían al ganador de la serie entre paisas y bonaerenses se encontraron en la ciudad de Porto Alegre. Gremio y Rosario Central de Argentina midieron fuerzas para buscar acercarse a la fase siguiente. Desconocido lució el equipo brasilero, errático en su fútbol, en su propuesta y en su definición, mientras que Rosario Central, un equipo con oficio, sacrificio y pasajes de buen fútbol (De ese tan escaso por estos días en el torneo argentino), lo paseó en su propia cancha. El resultado de un gol de diferencia no concuerda con lo visto en el terreno de juego, donde perfectamente los Canallas pudieron llevarse un botín mayor. Tanto fue así que el local salió silbado por sus torcedores, quienes curiosamente, acompañaron a medias en las tribunas a su equipo en esta jornada copera.

Así las cosas, esperamos con la poca lógica que deja el fútbol que el club colombiano siga avanzando camino al gran objetivo de traer de nuevo para Colombia el trofeo continental y que Rosario Central no tenga problemas en quitar del camino a un disminuido y deslucido Gremio, para verse las caras en cuartos de final del torneo que sin duda es uno de los más emocionantes, disputados y difíciles del planeta. Comienza la verdadera y apasionante Copa Libertadores. A disfrutar cada sorbo de ella.

Por: Iván Liévano // @ivanlievano

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Fútbol, Gol Caracol

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02

abr

2016

¿Hasta dónde hemos llegado con la rivalidad Millos-Nacional?

Tras leer un artículo del diario El Espectador, titulado “En el Campín mandan los barrasbravas”, donde recopila el testimonio de varios asistentes al partido entre Millonarios y Atlético Nacional, quienes afirmaban haber sufrido discriminación al interior del recinto deportivo, junto con lo que yo mismo pude constatar, ya que asistí al evento, he decidido escribir esta pequeña reflexión sobre hasta dónde la rivalidad entre los dos equipos más grandes de primera división, ha pasado a ser un odio, diría casi que irracional, entre simpatizantes de sendos equipos.

Antes de empezar, me gustaría precisar que no hay nada más malo que el hecho de generalizar, y que por tanto no todos los hinchas azules realizan estos penosos actos de los cuales fui testigo. Porque así como habemos quienes queremos vivir la fiesta del fútbol en paz, hay otros que dejan mucho que desear.

Desde el momento en que bajamos por el puente de Transmilenio se podía ver la prevención en algunos hinchas, ya que estaban en estado de alerta, si se puede llamar así, ante cualquier posible infiltrado.

Ya una vez dentro del estadio, la cosa fue a mayor. Yo me encontraba en la localidad occidental lateral sur alta, asistí con mi mamá y un amigo. De un momento a otro, se empezó a escuchar un montón de improperios hacia los paisas, el cual provenía de la tribuna oriental, sector norte.  Se podía ver un tumulto de gente; habían encontrado un Paisa en la tribuna, y le estaban pegando entre varios hinchas, la policía aledaña al sector corrió rápidamente al sector para rescatar así al hincha infiltrado, quien salió escoltado por la policía bajo una lluvia de insultos. Más adelante vendrían escenas más vergonzosas. El papelón no había hecho más que empezar.

Un rato más tarde, ocurrió un caso similar, también en la tribuna de oriental, sólo que en el sector central de la misma. La diferencia respecto al caso anterior, es que fuese por la proximidad policial al sector, tratarse de una mujer, o lo que sea (no lo sé con exactitud) la persona infiltrada fue retirada del recinto deportivo solamente tras recibir insultos.

Cuando salió Atlético Nacional a hacer su calentamiento, fue como si la gente descargara toneladas de odio acumulado hacia unos jugadores  que lo único que hacen es jugar en uno de los máximos rivales. Se repitió la escena que recoge el diario El Espectador en su artículo previamente mencionado en el testimonio al ex jugador de Independiente Santa Fe quien dice “el insulto más bajito fue HP…”, pues bien,  yo alcancé a escuchar gente que le deseaba la muerte a los jugadores. Sinceramente, sentí vergüenza ajena.

Una vez comenzado el encuentro, las barrasbravas entonaban un cántico bastante reconocido, en el cual se burlan de la muerte del ex defensor colombiano Andrés Escobar Zaldarriaga, quien desafortunadamente fue asesinado por sicarios tras su autogol en el mundial del 94. Había quienes sólo atinaban a seguirles el ritmo.

Justo en este momento, ya que estoy narrando todo lo que observé en orden cronológico, entran las dos escenas más vergonzosas, penosas y bochornosas que pude haber visto y haber tenido conocimiento del día de ayer: la primera sucedió en el estadio, en el entretiempo, en la misma tribuna donde yo me encontraba. Repentinamente  se presentó una lluvia de insultos hacia una persona a quien, en principio, no pude identificar quién era, pese a que una gran multitud les señalaba. Luego, de un momento a otro, entre un montón de personas, se levanta un hombre, quien bajo los gritos de “fuera, fuera, fuera” y uno que otro insulto, levanta un niño pequeño quien, al igual que su padre, no llevaba camiseta de Millonarios; el niño no tendría más de 6-7 años, y pese a ello, la gente no dejaba de insultarles y pedir su salida. Del segundo episodio bochornoso tuve conocimiento  al llegar en la noche a mi casa, tras entrar a redes sociales para revisar lo acontecido en el partido: por redes sociales  pude ver un video en el cual un grupo de hinchas en la tribuna oriental popular sur, hacían lo posible para que un hombre hincha de Millonarios, quien portaba su camisa, fuese retirado del estadio, por el hecho de que dicho hombre había asistido con sus dos hijos, quienes no llevaban ninguna camiseta o prenda alusiva al equipo capitalino. Dichos niños, a mi parecer, no superan los 7 años de edad.

¿Hasta dónde hemos llegado como sociedad  cuando desde antes del partido se empieza a generar violencia con el simple uso del lenguaje en redes sociales?

¿Hasta dónde hemos llegado cuando desde antes de ingresar al estadio se empieza a “hacer cacería” a posibles hinchas de Atlético Nacional?

¿Hasta dónde hemos llegado, cuando la rivalidad deportiva pasa a ser un factor de odio, xenofobia  y violencia en las tribunas?

¿Hasta dónde hemos llegado cuando se hacen cánticos ofensivos sobre un hecho desafortunado como el asesinato de una persona por haber cometido un simple error?

¿Hasta dónde hemos llegado como sociedad cuando se le desea la muerte a un jugador, que lo único que ha hecho es jugar en un equipo rival para así poder ganarse la vida y sostener a su familia?

¿Hasta dónde hemos llegado cuando ni siquiera los niños, quienes –quizás-  apenas están teniendo sus primeros contactos con el ambiente del fútbol, se salvan de los insultos, la discriminación, el odio, y la xenofobia?

Sería bueno que todos los hinchas que participaron en estos penosos hechos, recordaran que esto es un deporte, y que por tanto la rivalidad se queda en la cancha. No hay motivo para hacer esto, ya que a la larga esto sólo genera más violencia, lo cual corrompe nuestra sociedad.

Por: Santiago Acosta González // @saacgo

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01

abr

2016

La inteligencia de Millonarios. La incomodidad de Atlético Nacional

El clásico pendiente por la novena fecha de la Liga Aguila generaba miles de expectativas. No sólo por lo que representa el choque entre los dos más grandes del fútbol en nuestro país sino por el momento actual de cada uno de ellos, ubicados antes de la contienda en el tercer y cuarto puesto. El buen momento de Nacional en liga y Copa Libertadores y el repunte del “ballet azul” en las últimas fechas del rentado local invitaban a sentarse detenidamente a observar el desarrollo y desenlace del partido de partidos en Colombia.

Un primer tiempo parejo, con llegadas de ambos bandos, donde los arqueros debieron esforzarse en varias ocasiones para evitar la apertura del marcador. Un primer tiempo que invitó a las 2 hinchadas a soñar con llevarse el rótulo de ganadores del crucial juego.

El segundo tiempo, sin embargo fue diferente. El inteligente planteo de Ruben Israel y sus dirigidos, evitando la salida de Nacional por los costados y cortando la conexión del cerebro Macnelly Torres con la ofensiva verdolaga logró la incomodidad del conjunto paisa que no se halló en la grama del Campín, la misma que tantas alegrías le ha dado. Robayo y Estrada, los artífices de esa incomodidad. Marlos e Ibarbo fueron intrascendentes y no pesaron gracias a ellos. Millonarios presionó desde bien arriba la salida de Nacional, lo invitó al error, lo sofocó y lo arrinconó. Dos presiones, dos errores, y dos goles vitales de David Macalister Silva, un jugador que ayer en especial sudó su camiseta, y que permiten que el cuadro embajador pueda encarar lo venidero desde la tercera posición, gane confianza y se consolide su forma de jugar, a veces criticada por muchos, pero eficiente. Un párrafo aparte fue el gol del descuento nacionalista. Tan aparte que fue producto de un descuido del arquero Vikonis que no trascendió, salvo por la actitud arrogante de su autor, Berrío, quien lo cantó a rabiar sin entender que faltaba hacer otro para salvar la noche.

Ganarle a los grandes y más de la forma en que se logró ayer tiene que tener al hincha azul contento. Ellos sí que saben corresponder a los buenos resultados y al buen fútbol adornando y coloreando de azul el estadio, como lo hicieron ayer. Esta es la forma en que los hinchas de Millonarios piden que su equipo juegue y demuestre pundonor por los colores que defiende. Para el fútbol nuestro, siempre será mejor ver a los grandes arriba en la tabla y peleando el título, siempre. Atlético Nacional deberá entrar en un periodo de reflexión, puesto que ayer nada salió, ni la calma, ni la definición, ni la paciencia ni mucho menos, el fútbol. Felicidades a todos los Embajadores, dueños del último clásico. ¡A disfrutarlo!

Por: Iván Liévano // @ivanlievano

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22

dic

2015

¿Y Millonarios para cuándo?

Durante 24 años en los cuales no se ganaba nada, el equipo cargaba con el título de ser el más veces campeón, de ser uno de los equipos más grandes del país, donde a pesar de las malas campañas y dura situación económica que se vivió por allá en el 2004, se sentía como hincha ese orgullo de decir que Millonarios era el equipo con más estrellas de Colombia.

¿Recuerdan por qué se le dice el equipo ‘Embajador’? Sí, porque cuando se ganaba títulos y se hacían campañas espectaculares, Millonarios era el equipo colombiano con más representaciones internacionales. Sí, era…

Desde aquel torneo del 2012-ll en el cual se lideró de principio a fin, ese torneo que termino con una atajada de ‘Lucho’ Delgado para poner la estrella 14 en el escudo, el ‘Albiazul’ no suena, ni truena ¡Qué triste! Nuestro rival de patio, el club Independiente Santa Fe, logra coronarse campeón de la Copa Sudamericana, sí, esa misma que también tuvimos cerca en el año 2007. ¿Y Millonarios para cuándo?

Y para completar, Atlético Nacional de la mano de un gran técnico (algo que le falta a Millonarios) como lo es Reinaldo Rueda vuelve a ganar un título y se pone por encima de nosotros con 15 estrellas. ¿Y Millonarios para cuándo? Ya no somos lo más veces campeones ¡Qué dolor de camiseta!

Excelentes administraciones que derivan en buenas contrataciones, “contrataciones de técnicos y jugadores de equipos grandes” hacen que estos dos clubes estén donde están y ganen lo que ganan… ¿Y Millonarios para cuándo?

Con esa sensación de estar entusado, me voy dando cuenta de que las directivas del club lo están convirtiendo en un equipo de “media tabla”, las contrataciones no están a la altura, no exigen, no se preocupan, no saben en dónde están parados y no sienten lo que es Millonarios FC. Me duele y me preocupa mi equipo. Necesitamos administración, jugadores, técnicos y sobre todo actitud de equipo grande, de equipo campeón.

Señores de la junta directiva de Millonarios, pónganse los pantalones y devuélvanle el lugar, el respeto, la gloria a este club. ‘El Embajador’ tiene que retomar ese espacio de ser el más grande y el más veces campeón de Colombia, porque todos los demás equipos salen campeones… ¿y Millonarios para cuándo?

Por: Sebastián Sarmiento @sarmientoosorio

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24

nov

2015

El día que la caldera se apagó… qué triste, América de Cali

Como buenos colombianos, vivimos aferrados a esos momentos de éxtasis y gloria, momentáneos claro está, que nos dieron un aliciente necesario para festejar, llorar pero no de tristeza y dolor, como nos acostumbró un país en el que las pasiones nos ganan y de vez en cuando, quizás más de lo habitual, sacan lo peor que hay en nuestro interior. Y efectivamente, esto es una simple opinión de un hincha americano, o mejor, un Escarlata que se cansó de esperar el regreso de ese rojo vivo y apasionado conocido como “La Mecha”, en sus mejores épocas cuando hacía vibrar más allá del Pascual, a todo un país.

La Caldera poco a poco ha perdido su miedo, ese temor que se sentía al momento de colocar un pie en ese templo del fútbol que alberga la Sucursal, lo digo como hincha, porque tuve miedo y una sensación indescriptible cuando las tribunas del Pascual reventaban al ver salir los ‘Diablos rojos’; era literal: “UNA CALDERA”. No quiero imaginarme si así lo sentíamos quienes alentábamos con coros, bengalas, gritos y la pasión de todo un estadio que a mi parecer, estuvo a punto de caerse más de una vez, los entiendo, claro que entiendo a los rivales que pisaban esa gramilla… ¡QUÉ PANTALONES! Esa caldera quemaba al que fuera, no tenía compasión con ninguno, y quien se atrevía a desafiarla, corría el riesgo de ser aplastado por una banda de jugadores que respiraba fútbol, amor y pasión por ese color que llevaban puesto, si no me cree, recuerde ese legendario 4-1 frente a River Plate en Cuartos de Copa Libertadores del 2003, Cali quemaba en sus calles más de lo habitual, todo era fiesta, una Avenida Sexta paralizada y un rojo que contagió a toda la ciudad, a decir verdad, pensé que ese día el estadio se vendría al piso.

Lo sé, han pasado muchos años y pareciera que la ‘Maldición del Garabato’ volviera a rondar por los pasillos de mi equipo, me resisto a creer, soy supersticioso a esos temas, pero si algo extraño, es la gallardía, pasión y compromiso de quien se ponía esa camiseta roja, ese diablo en el escudo que quisieron quitarlo de nuestro uniforme pero que jamás lo pudieron lograr. Me resisto a creer que la pólvora se la llevaron aquel Luis Barbat, Foad Maziri, Julián Vásquez, David Ferreira, Gerson, el ‘Tigre’ Castillo, ‘Palmira’ en fin… ¡Qué buenas épocas! Hasta el mismo De la Pava que un día se fue para nunca más volver, a tal punto que el ‘Pipa’ de Ávila después de 12 años sin marcar, una leyenda que sintió la camiseta y le enseñó a los más inocentes jugadores que en esta institución no se juega por jugar, por un sueldo o por moda, les enseñó que esto es por amor y compromiso con esa gente que desde la tribuna, vivimos y sentimos cada minuto que los diablos rojos nos ponen a ver el infierno cuando no se baila y se juega al buen fútbol en la cancha.

Dije al principio de este texto que no pretendía arraigarme al pasado de lo que fue el segundo mejor equipo del mundo, lo siento, la emotividad me gana y debo plasmar mi tristeza y dolor que hoy me agobian como hincha americano que soy, pero debo mostrar mi rechazo absoluto y contundente frente a lo que es evidente, una burla a los seguidores de un club que esperan ansiosos ver jugar a su equipo cada fecha y que sin importar a dónde vaya, lo sigue alentando. Señor Sangiovanni, como usted mismo lo dice, desde sus siete años lleva este equipo marcado en su corazón, entonces lo invito a que lo viva no desde su oficina junto a los otros 64 socios de la Sociedad América de Cali S.A., al son de unos Whisky´s y disfrutando seguramente de una buena salsa como caleño que es, y haciendo cálculos sobre cómo llenar la tribuna cada ocho días así sea colocando la boleta a dos mil pesos como en algunos casos se ha dado, ¡NO!. De esa manera no se maneja el timón de un barco en el que van a bordo tantos escarlatas.

Como hincha me cansé, me cansé de las burlas y de este panorama que parece no mejorar, me hace falta entonar a todo pulmón ese ‘Himno de Fe y Alegría’ que tanto coreaba, hace rato, mucho rato que no puedo gritar: “América y Cali a ganar, aquí no se puede empatar…” Me dirijo a usted señor Oreste, porque estoy agotado de esa ‘reorganización económica’ de la que pareciera, nunca vamos a salir, me resisto a pensar que debo agradecerle por haber salido de la oscura Lista Clinton y por ende, aguantarme hasta el 2018 para poder correr de ese hueco en el que se encuentra mi equipo, porque una buena dirección se lleva tomando las mejores decisiones pensando en todos los que hacemos parte de esta familia Escarlata, no de unos cuantos que se resisten ver a la ‘Mecha’ de nuevo en primera categoría, a propósito, de donde nunca debimos salir… Ya estuvo bueno, tres años en esta situación ya es suficiente, de verdad, que vergüenza de equipo tenemos, no se necesitan millones de dólares para armar un plantel competitivo y con jugadores que sientan la camiseta y que por lo menos, sean conscientes de lo que significa portar el uniforme del gran América de Cali.

JAMÁS dejaré de ser Escarlata, por más crítico que pinte el panorama, siempre acompañaré a mi equipo pero la hinchada se está cansando, exijo respeto por esta familia y por lo que representa el club que tantas alegrías nos ha dado.

Me despido respetuosamente.

Atentamente: Un Escarlata indignado.

Por: Sebastián Ordóñez Trochez // Twitter: @Trochez92

América-Bucaramanga

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03

nov

2015

América de Cali: se vale soñar

No de la mejor manera, pero se cumplió, se ganó,  y nuevamente con más corazón que otra cosa. América sumó 56 puntos en el todos contra todos y enfrentará en los cuadrangulares finales a Bucaramanga, Real Cartagena y Universitario de Popayán.

Me deja sorprendido, sobremanera, que América con la llegada de Alberto Suárez se volvió un equipo con “cojones”, un equipo que ante los resultados adversos, en varias ocasiones, demostró que puede remontar; sin desplegar su mejor fútbol pero que por coraje puede ganar partidos.

En la última fecha del torneo regular, la ‘mecha’ enfrentó a Real Cartagena, rival de cuadrangulares finales, quien demostró a qué va jugar en esa instancia; a defender el cero y que de la forma menos ortodoxa te vacuna. Así pasó este lunes festivo. Pero, más allá de eso, el diablo demostró carácter y le dio la vuelta al marcador, pese a que el autor del gol de la victoria haya arrojado nuestra gran camiseta, como si se tratara del momento previo a intimar con su novia. Ok, caso aparte.

De este partido rescato principalmente el buen trabajo de David Cortés Armero; no para ser titular pero sí como una interesante variante. Y también lo de Layneker Zafra, el venezolano que de a pocos ha demostrado que tiene el fútbol suficiente para marcar diferencia.

Ya, alejándonos de lo sucedido contra los ‘heroicos’, América tendrá que enfrentar un complicado grupo en las finales, para lograr el objetivo que todos queremos, ascender.

A continuación un resumen de cada uno de los equipos que quieren ser nuestros verdugos, pero no podrán, ¡que así sea!

En la primera y en la última fecha, los ‘escarlatas’ enfrentarán a Universitario de Popayán, equipo que este año nos cogió de hijos. El 14 de marzo en Buga empatamos 1-1, ese día Jeison Stiven Lucumí hizo el único tanto americano. El domingo 9 de agosto nos derrotaron 2-0 en ese delicioso horario de Popayán, 11:30. Esperando que para ese partido ya estemos ascendidos; recuerden estas palabras.

La segunda y quinta jornada será contra Real Cartagena, onceno al cual este año siempre le ganamos. El primero de junio 3-0, como local en Techo y con una noche de ensueño para ‘El Tecla’. Y lo que sucedió este 2 de noviembre; intentarán vengarse de las derrotas, ojo.

Nuestro rival a vencer será un tal Bucaramanga, el líder de líderes, el de los 71 puntos. ¡Eh! Aquí solo inflamos al rojo… Pero bueno, con esos señores empatamos 2-2 en Techo el 4 de mayo (el único aire en la camiseta para Velasco). Ya el 28 de septiembre la terrible derrota 4-1 donde en el primer tiempo les demostramos que los podemos derrotar.

Todo este recuento para afirmar mi posición de que “Se vale soñar”. ¿Por qué? Solo porque el señor Suárez tiene el 80% de rendimiento y eso hace ver que es trabajador y, que no es como el par de zánganos que lo contrataron (sí, ya saben quiénes son) que al ver, que como para 2016 se les acababa el ‘negocito’ se pusieron las pilas y trajeron a alguien que con argumentos dice que sí quiere a América en la A.

Postdata: 1. Yo era de los que NO creía en un posible ascenso para este año. Pero, hincha americano usted más que nadie sabe que la pasión por este color no tiene objetividad ni raciocinio, esto es un amor, un amor de esos que nunca vas a olvidar.

2. Señores de prensa de América, fuera de favoritear esta columna; también muéstrensela a Oreste y a Osberth. Como para saber qué dicen. Y que si quieren se comuniquen conmigo para saber si me hacen retractarme de lo que pienso de ellos.

Saludos, hermanos americanos. Pueden comentarme, seguirme, echarme la madre, etc. A través de: @Campepaez.

Camilo Perdomo Páez / Twitter: @Campepaez

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28

oct

2015

El fútbol de Colombia, ese enfermo…

No es una revelación que el fútbol es un negocio, siempre lo ha sido y eso no va a cambiar; pero… ¿por qué no disimular un poco por el bien del espectáculo? Como diría mi vieja: para la muestra un botón, y ese botón se llama Torneo Águila: un equipo grande y otros no tan grandes, pero de tradición, hace varios años son inquilinos de un campeonato que puede dejarles dinero a sus dirigentes, pero que llena de vergüenza y dolor a sus hinchas. Si no que lo digan los fanáticos de un club con tanta historia como el América de Cali, que vienen pidiendo respeto y como mínimo volver a ver a su equipo en primera, pero se han encontrado con una realidad muy distinta en los últimos años.

El Torneo Águila o torneo de ascenso se encuentra en su recta final, el próximo fin de semana conoceremos los ocho clasificados y después sabremos cuáles serán los dos equipos que asomarán sus cabezas en la “élite” del fútbol de Colombia -el resto se quedará de nuevo un año más viviendo ese suplicio- que para colmo hace ya varios años no logra un título a nivel internacional, cosa que no habla muy bien de nuestro fútbol profesional y pone en evidencia lo enfermo que está. Y sí, la Selección fue quinta en la última Copa del Mundo, pero aceptémoslo, en torneos continentales no pasa nada con nuestros equipos hace un buen rato.

Pero bueno, regresando al meollo del asunto, ¿cuál es el propósito primario del fútbol? ¿No es acaso entretener? ¿No es acaso ganar fieles? ¿No es acaso conquistar a la gente con un buen espectáculo para que vaya a alentar once jugadores en un terreno de juego? ¿No es acaso lograr que el padre herede a sus descendientes el amor por una camiseta? ¿No es acaso luchar por levantar un título? Pareciera que no, los dirigentes y toda su maquinaria se han convertido en mercaderes de la “fe”, y lo triste es que los fieles cada vez son menos. El fútbol pierde creyentes y eso es lo que más preocupa.

Lo digo especialmente por esos pereiranos, bumangueses, americanos, cartageneros, samarios, quindianos y ahora también cucuteños, que por años han visto como su patrimonio y sus colores han sido pisoteados por unos mequetrefes que lo único en lo que están interesados es en el llenar sus arcas; sí, esos Ángel, Cadena… que como plaga han llegado para quedarse y hasta no sacar el mayor provecho de su víctima no van a soltarla.

Por el bien del fútbol colombiano queremos tener una primera división de prestigio, dónde estén esos clubes que han hecho historia pero que tristemente han caído en las manos equivocadas, donde esos personajes indeseados no manchen más con sus métodos la pelota; queremos que la gente vuelva a los estadios con la ilusión y esperanza de ver a su equipo campeón y no con el temor de escuchar que su equipo se va a otra ciudad; queremos que los hinchas de esos equipos, no piensen dos veces en compartirle a sus herederos el cariño por una divisa; queremos volver a ver esas verdaderas fechas de clásicos; queremos que el espectáculo sea un derecho obligatorio en todo terreno de juego… queremos que la fe no se pierda y que el balompié nacional se levante de sus cenizas.

Por: Felipe García / Twitter: @siranfega

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Fútbol, Gol Caracol

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21

oct

2015

Cúcuta Deportivo, una “cadena” de fracasos

Al término de la fecha 16 de la liga Águila los hinchas del Cúcuta deportivo dejaron caer sobre sus rostros lágrimas que brotaban desde la decepción y el desconcierto más profundo. El motivo apenas justo para que el dolor embargue nuevamente esta ciudad, después de lo sucedido en el 2013. El equipo de sus amores por cuarta vez en sus 91 años de historia descendió a la segunda división del fútbol profesional colombiano y ni siquiera se han cumplido con todas las fechas del calendario futbolero actual.

¿Cómo es que un equipo de tanta historia, con una hinchada noble y leal, campeón de liga, semifinalista en libertadores, puede sucederle lo indeseable para cualquier equipo en menos de un año? ¿Por qué el General Santander, ese escenario majestuoso que vibraba con cada gol, cada pase, cada jugada mágica que salía de los pies de algún protagonista que vestía de rojo y negro se encuentra sólo y abandonado?

Digamos que todo empezó a finales del 2013 cuando luchando por no descender el equipo cambia de dueño y este inicia con su legado de arbitrariedades e injusticias.

Recuerdan algunos jugadores de ese Cúcuta Deportivo que se jugaba el descenso ante el Fortaleza FC, que el señor entró al camerino irrumpiendo la concentración que se vivía en ese momento. Sin mediar palabras con nadie, dejó salir un mensaje poco alentador para los protagonistas de esa noche, con tono amenazante advirtió a los jugadores que pasara lo que pasara no pensaba seguir pagando esa nómina tan costosa y que se venían cambios, el que estuviera en desacuerdo bien podía salir del club. Al terminar lo dicho dio media vuelta y se fue. ¿Qué se puede esperar después de tan fluida intervención? Ese año Cúcuta deportivo descendía por tercera vez en su historia a la primera B.

El afamado empresario para quien el fútbol es un negocio y sólo piensa en llenar sus bolsillos a costa de los equipos y el sentimiento futbolero del país, armó para la temporada 2014 una nómina modesta con jugadores de su empatía y circulo maquiavélico e inició las competencias con un mensaje a los hinchas del doblemente glorioso: “Es una nómina para jugar y ganar la segunda división, el otro año jugaremos en la A”. Esa excusa ridícula que tienen algunos directivos de decir que se deben armar para jugar la segunda división con jugadores con características específicas (baratos, veteranos y acomodados) omitiendo lo que otros equipos en el mundo como River Plate o la Juventus hicieron lo contrario y lograron prontamente su ascenso.

Inició la temporada y el que prometía cambiar empezó a demostrar que nadie camba solo aprende a mentir con mayor perfección. Contrató para ese primer semestre, una cantidad importante de jugadores dirigidos por el técnico Héctor Estrada. En las tribunas los hinchas gritaban con furia alentando al equipo de sus amores, mientras tanto desde una oficina lejos de Cúcuta el presidente del club manejaba a su antojo la nómina y la titularidad de cada encuentro.

Irónicamente con la excusa de malos resultados el técnico Estrada dio paso al profesor Alberto Suarez, quien sería el timonel rojo y negro hasta la mitad del 2015 en la primera categoría, logrando el ascenso polémico en los cuadrangulares de enero.

El equipo en la primera división, ríos de gente saliendo alentar en las calles a jugadores con hambre de gloria y una ciudad que volvía a disfrutar del fútbol en primera después de .un año complicado, ¿Qué faltó, qué salió mal? Como en todos los equipos productivos si todos no apuntan a un mismo objetivo nada sale bien, y mientras el objetivo de cuerpo técnico, jugadores e hinchas era revivir viejas épocas de gloria y felicidad, los objetivos de su dirigente estaban lejos de lo futbolístico y pasaban más por lo económico. Entonces se inició la liga 2015 con un partido en el General ante Junior. Nómina nueva jugadores de bastante recorrido, entre los que se destacaban Gerardo Bedoya, Edwards Jimenez, Franco Sosa y Marcos Lazaga. Ese día cuarenta y dos mil almas en un estadio y casi 700.000 mil más en la región, saltaron de emoción con el gol de Bedoya que le dio el triunfo al Cúcuta contra el poderoso Junior y que ponía a soñar con el cambio de mentalidad del dirigente.

Con el correr de los partidos algo pasaba dentro del equipo. Mientras la prensa Nacional extrañada titulaba que por problemas administrativos jugadores de peso abandonaban el club y la prensa local investigaba que pasaba realmente, dentro del camerino los jugadores debían aguantar el mal trato por parte de la dirigencia y la falta de lealtad por parte de algunos de sus mismo compañeros que para congraciarse con los de arriba, comentaban hasta el más mínimo detalle de lo que pasaba.

Mal presagio para un equipo de tan magna historia. Con el paso del tiempo Alberto Suarez cansado del maltrato y manoseo también abandonó el equipo, en su reemplazo un argentino que poco conocía el fútbol local y que nunca había dirigido en primera. Marcelo Fuentes tomaba un equipo sin forma, sin jugadores y sin alma. Después de varios compromisos sin obtener buenos resultados el gaucho también abandonó. Carlos Quintero el gerente del club, tomó entonces el mando del equipo mientras terminaba la temporada. Con 15 puntos finalizó esa pobre campaña, una de las peores en su historia. La gente se preocupaba, el equipo no tenía ni siquiera un patrocinador y su presidente, dueño y dirigente se la pasaba de coctel en coctel en la capital de país.

Para el segundo semestre nuevamente con gran elocuencia salió el presidente a presentar sus refuerzos prometiendo mantener la categoría. Todo el equipo había sido cambiado, exceptuando extrañamente unos cuantos jugadores que parecían inamovibles e intocables. Flabio Torres llegó para hacerse cargo del equipo y con él jugadores de alta trayectoria y de clase como Germán Centurión, Luis Delgado, Jhon Hurtado, Jhon Montaño, Gustavo Bolivar, Martín Morel y el ecuatoriano Marlon de Jesús Pabón. Pintaba bien el proyecto, Flabio había realizado una excelente campaña con el Pasto y la gente confiaba en su criterio, además los jugadores confiaban en su palabra y manifestaron venir al equipo sólo por Flabio Torres.

Pero nuevamente todo salió mal, presionados con la misma consigna de aquel juego ante Fortaleza el presidente, dirigente y dueño entró al camerino después del empate en casa ante Millonarios, con las mismas amenazas y el mismo tono pronunció las palabras mágicas y el equipo se vino abajo. Flabio salió sin recibir el pago por su trabajo junto con su cuerpo técnico, Germán Centurión, Luis Delgado y otros jugadores denunciaron doble contratación y falta de pago, y nuevamente Quintero tomó el equipo que descendió en la fecha 16 contra once Caldas.

Ahora bien apartándonos de lo futbolístico, administrativamente el equipo tampoco anda bien, la superintendencia de Sociedades estudia detenidamente cada paso, se espera una penalización por parte de Dimayor por el incumplimiento en el pago de parafiscales, el estadio General Santander está deteriorado y abandonado por parte de la administración municipal y el IMRD que son los encargados de su mantenimiento y adecuación, el equipo fue desalojado de las oficinas que tenían sede en dicho estadio por el no pago de arrendamiento y otros cánones administrativos y ahora parece tendrá que pagar por usar sus instalaciones para cada juego, porque no van a ser más permisivos con su uso.

La historia irónicamente terminó como inició, con un equipo en agonía que espera la ayuda salvadora de un empresario y no un mercenario del fútbol.

Por: Eduard Lizcano Tamayo // Twitter: @drlizcano

 

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Fútbol, Gol Caracol

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