Tags de Posts ‘Cúcuta Deportivo’

28

oct

2015

El fútbol de Colombia, ese enfermo…

No es una revelación que el fútbol es un negocio, siempre lo ha sido y eso no va a cambiar; pero… ¿por qué no disimular un poco por el bien del espectáculo? Como diría mi vieja: para la muestra un botón, y ese botón se llama Torneo Águila: un equipo grande y otros no tan grandes, pero de tradición, hace varios años son inquilinos de un campeonato que puede dejarles dinero a sus dirigentes, pero que llena de vergüenza y dolor a sus hinchas. Si no que lo digan los fanáticos de un club con tanta historia como el América de Cali, que vienen pidiendo respeto y como mínimo volver a ver a su equipo en primera, pero se han encontrado con una realidad muy distinta en los últimos años.

El Torneo Águila o torneo de ascenso se encuentra en su recta final, el próximo fin de semana conoceremos los ocho clasificados y después sabremos cuáles serán los dos equipos que asomarán sus cabezas en la “élite” del fútbol de Colombia -el resto se quedará de nuevo un año más viviendo ese suplicio- que para colmo hace ya varios años no logra un título a nivel internacional, cosa que no habla muy bien de nuestro fútbol profesional y pone en evidencia lo enfermo que está. Y sí, la Selección fue quinta en la última Copa del Mundo, pero aceptémoslo, en torneos continentales no pasa nada con nuestros equipos hace un buen rato.

Pero bueno, regresando al meollo del asunto, ¿cuál es el propósito primario del fútbol? ¿No es acaso entretener? ¿No es acaso ganar fieles? ¿No es acaso conquistar a la gente con un buen espectáculo para que vaya a alentar once jugadores en un terreno de juego? ¿No es acaso lograr que el padre herede a sus descendientes el amor por una camiseta? ¿No es acaso luchar por levantar un título? Pareciera que no, los dirigentes y toda su maquinaria se han convertido en mercaderes de la “fe”, y lo triste es que los fieles cada vez son menos. El fútbol pierde creyentes y eso es lo que más preocupa.

Lo digo especialmente por esos pereiranos, bumangueses, americanos, cartageneros, samarios, quindianos y ahora también cucuteños, que por años han visto como su patrimonio y sus colores han sido pisoteados por unos mequetrefes que lo único en lo que están interesados es en el llenar sus arcas; sí, esos Ángel, Cadena… que como plaga han llegado para quedarse y hasta no sacar el mayor provecho de su víctima no van a soltarla.

Por el bien del fútbol colombiano queremos tener una primera división de prestigio, dónde estén esos clubes que han hecho historia pero que tristemente han caído en las manos equivocadas, donde esos personajes indeseados no manchen más con sus métodos la pelota; queremos que la gente vuelva a los estadios con la ilusión y esperanza de ver a su equipo campeón y no con el temor de escuchar que su equipo se va a otra ciudad; queremos que los hinchas de esos equipos, no piensen dos veces en compartirle a sus herederos el cariño por una divisa; queremos volver a ver esas verdaderas fechas de clásicos; queremos que el espectáculo sea un derecho obligatorio en todo terreno de juego… queremos que la fe no se pierda y que el balompié nacional se levante de sus cenizas.

Por: Felipe García / Twitter: @siranfega

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Fútbol, Gol Caracol

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21

oct

2015

Cúcuta Deportivo, una “cadena” de fracasos

Al término de la fecha 16 de la liga Águila los hinchas del Cúcuta deportivo dejaron caer sobre sus rostros lágrimas que brotaban desde la decepción y el desconcierto más profundo. El motivo apenas justo para que el dolor embargue nuevamente esta ciudad, después de lo sucedido en el 2013. El equipo de sus amores por cuarta vez en sus 91 años de historia descendió a la segunda división del fútbol profesional colombiano y ni siquiera se han cumplido con todas las fechas del calendario futbolero actual.

¿Cómo es que un equipo de tanta historia, con una hinchada noble y leal, campeón de liga, semifinalista en libertadores, puede sucederle lo indeseable para cualquier equipo en menos de un año? ¿Por qué el General Santander, ese escenario majestuoso que vibraba con cada gol, cada pase, cada jugada mágica que salía de los pies de algún protagonista que vestía de rojo y negro se encuentra sólo y abandonado?

Digamos que todo empezó a finales del 2013 cuando luchando por no descender el equipo cambia de dueño y este inicia con su legado de arbitrariedades e injusticias.

Recuerdan algunos jugadores de ese Cúcuta Deportivo que se jugaba el descenso ante el Fortaleza FC, que el señor entró al camerino irrumpiendo la concentración que se vivía en ese momento. Sin mediar palabras con nadie, dejó salir un mensaje poco alentador para los protagonistas de esa noche, con tono amenazante advirtió a los jugadores que pasara lo que pasara no pensaba seguir pagando esa nómina tan costosa y que se venían cambios, el que estuviera en desacuerdo bien podía salir del club. Al terminar lo dicho dio media vuelta y se fue. ¿Qué se puede esperar después de tan fluida intervención? Ese año Cúcuta deportivo descendía por tercera vez en su historia a la primera B.

El afamado empresario para quien el fútbol es un negocio y sólo piensa en llenar sus bolsillos a costa de los equipos y el sentimiento futbolero del país, armó para la temporada 2014 una nómina modesta con jugadores de su empatía y circulo maquiavélico e inició las competencias con un mensaje a los hinchas del doblemente glorioso: “Es una nómina para jugar y ganar la segunda división, el otro año jugaremos en la A”. Esa excusa ridícula que tienen algunos directivos de decir que se deben armar para jugar la segunda división con jugadores con características específicas (baratos, veteranos y acomodados) omitiendo lo que otros equipos en el mundo como River Plate o la Juventus hicieron lo contrario y lograron prontamente su ascenso.

Inició la temporada y el que prometía cambiar empezó a demostrar que nadie camba solo aprende a mentir con mayor perfección. Contrató para ese primer semestre, una cantidad importante de jugadores dirigidos por el técnico Héctor Estrada. En las tribunas los hinchas gritaban con furia alentando al equipo de sus amores, mientras tanto desde una oficina lejos de Cúcuta el presidente del club manejaba a su antojo la nómina y la titularidad de cada encuentro.

Irónicamente con la excusa de malos resultados el técnico Estrada dio paso al profesor Alberto Suarez, quien sería el timonel rojo y negro hasta la mitad del 2015 en la primera categoría, logrando el ascenso polémico en los cuadrangulares de enero.

El equipo en la primera división, ríos de gente saliendo alentar en las calles a jugadores con hambre de gloria y una ciudad que volvía a disfrutar del fútbol en primera después de .un año complicado, ¿Qué faltó, qué salió mal? Como en todos los equipos productivos si todos no apuntan a un mismo objetivo nada sale bien, y mientras el objetivo de cuerpo técnico, jugadores e hinchas era revivir viejas épocas de gloria y felicidad, los objetivos de su dirigente estaban lejos de lo futbolístico y pasaban más por lo económico. Entonces se inició la liga 2015 con un partido en el General ante Junior. Nómina nueva jugadores de bastante recorrido, entre los que se destacaban Gerardo Bedoya, Edwards Jimenez, Franco Sosa y Marcos Lazaga. Ese día cuarenta y dos mil almas en un estadio y casi 700.000 mil más en la región, saltaron de emoción con el gol de Bedoya que le dio el triunfo al Cúcuta contra el poderoso Junior y que ponía a soñar con el cambio de mentalidad del dirigente.

Con el correr de los partidos algo pasaba dentro del equipo. Mientras la prensa Nacional extrañada titulaba que por problemas administrativos jugadores de peso abandonaban el club y la prensa local investigaba que pasaba realmente, dentro del camerino los jugadores debían aguantar el mal trato por parte de la dirigencia y la falta de lealtad por parte de algunos de sus mismo compañeros que para congraciarse con los de arriba, comentaban hasta el más mínimo detalle de lo que pasaba.

Mal presagio para un equipo de tan magna historia. Con el paso del tiempo Alberto Suarez cansado del maltrato y manoseo también abandonó el equipo, en su reemplazo un argentino que poco conocía el fútbol local y que nunca había dirigido en primera. Marcelo Fuentes tomaba un equipo sin forma, sin jugadores y sin alma. Después de varios compromisos sin obtener buenos resultados el gaucho también abandonó. Carlos Quintero el gerente del club, tomó entonces el mando del equipo mientras terminaba la temporada. Con 15 puntos finalizó esa pobre campaña, una de las peores en su historia. La gente se preocupaba, el equipo no tenía ni siquiera un patrocinador y su presidente, dueño y dirigente se la pasaba de coctel en coctel en la capital de país.

Para el segundo semestre nuevamente con gran elocuencia salió el presidente a presentar sus refuerzos prometiendo mantener la categoría. Todo el equipo había sido cambiado, exceptuando extrañamente unos cuantos jugadores que parecían inamovibles e intocables. Flabio Torres llegó para hacerse cargo del equipo y con él jugadores de alta trayectoria y de clase como Germán Centurión, Luis Delgado, Jhon Hurtado, Jhon Montaño, Gustavo Bolivar, Martín Morel y el ecuatoriano Marlon de Jesús Pabón. Pintaba bien el proyecto, Flabio había realizado una excelente campaña con el Pasto y la gente confiaba en su criterio, además los jugadores confiaban en su palabra y manifestaron venir al equipo sólo por Flabio Torres.

Pero nuevamente todo salió mal, presionados con la misma consigna de aquel juego ante Fortaleza el presidente, dirigente y dueño entró al camerino después del empate en casa ante Millonarios, con las mismas amenazas y el mismo tono pronunció las palabras mágicas y el equipo se vino abajo. Flabio salió sin recibir el pago por su trabajo junto con su cuerpo técnico, Germán Centurión, Luis Delgado y otros jugadores denunciaron doble contratación y falta de pago, y nuevamente Quintero tomó el equipo que descendió en la fecha 16 contra once Caldas.

Ahora bien apartándonos de lo futbolístico, administrativamente el equipo tampoco anda bien, la superintendencia de Sociedades estudia detenidamente cada paso, se espera una penalización por parte de Dimayor por el incumplimiento en el pago de parafiscales, el estadio General Santander está deteriorado y abandonado por parte de la administración municipal y el IMRD que son los encargados de su mantenimiento y adecuación, el equipo fue desalojado de las oficinas que tenían sede en dicho estadio por el no pago de arrendamiento y otros cánones administrativos y ahora parece tendrá que pagar por usar sus instalaciones para cada juego, porque no van a ser más permisivos con su uso.

La historia irónicamente terminó como inició, con un equipo en agonía que espera la ayuda salvadora de un empresario y no un mercenario del fútbol.

Por: Eduard Lizcano Tamayo // Twitter: @drlizcano

 

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Fútbol, Gol Caracol

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24

jul

2015

Cúcuta Deportivo: Un indio sin flechas

El flojo arranque del equipo motilón tiene con cara de preocupación a más de uno en la perla del oriente. El Cúcuta Deportivo ha recibido siete goles en dos partidos y aún no marca en lo que va de la liga águila. Si bien se entiende que estamos en la segunda fecha, que prácticamente toda la nómina de jugadores es nueva porque el equipo contrató para este semestre quince jugadores y que el técnico Flabio Torres a tres días del debut en liga aún no contaba con la nómina completa y a su llegada no encontró herencia futbolística de parte de los técnicos Alberto Suarez y Marcelo Fuentes, esa parca denominada descenso que ya padeció el equipo en 2013 y lo tuvo un año completo en la segunda división del fútbol profesional colombiano, empieza a asomarse en las graderías del estadio General Santander preocupando a jugadores, directivos e hinchas.

Siempre que se fracasa y se quiere mejorar se empieza por hacer una revisión y encontrar los errores para su corrección. ¿Qué pasa en el Cúcuta Deportivo? ¿Cuál ha sido el problema para que al grupo no se le hayan dado los resultados y se encuentre en el último lugar de la tabla del descenso a doce puntos de la salvación?

Muy sencillo, la improvisación. En la primera fecha el equipo jugó con un 81.8% de la nómina nueva. Los únicos jugadores que actuaron esa tarde en el Metropolitano que sobrevivieron del primer semestre en el equipo fueron: Jhon García, defensa central y Jhonnatan Palacios, delantero. El equipo arrancó con una defensa pesada y de titular Luis Delgado que llevaba cuatro días en la ciudad y Elkin Calle que sólo había realizado una práctica con el club. Para los críticos el Cúcuta es un fondo pensiones, para los optimistas un grupo experimentado que quiere consolidarse; pero la realidad es que el Cúcuta no deja de ser un asociación de jugadores que aún no logran consolidar un equipo en la cancha. Por eso los errores infantiles del primer partido. La perdida en la marca de García a Andrés Correa que le dio el primer gol a Junior o el error increíble de Delgado y Centurión en el cobro de pelota quieta que aprovechó Vladimir Hernández para el segundo gol. Improvisación, esa misma que también se vio reflejada en Bogotá. Aunque se jugó bien en los primeros minutos de juego, el equipo viajó a la capital de la República sin el protagonista más importante, Gol. El hombre que se pensó solucionaría este problema se recupera de una lesión en Ecuador y aún no se sabe ¿Cuánto tiempo más habrá que esperarlo? Mientras tanto es ocupada su posición por Palacios, Quintero o Pérez que improvisadamente intentan cumplir con una función muy complicada; ser efectivos. Del partido se puede decir que el equipo salió con impetud, jugándole de tú a tú a Independiente Santa fe, creando la primera opción clara de gol a los diez minutos de juego, pero la pelota no entró. Caso contrario en el arco propio, después de un tiro de esquina Jhon Hurtado de auto gol desbarató el sistema de juego que había planteado el técnico Torres en Bogotá y el grupo nunca pudo recuperarse de ese tras píes,  en consecuencia encajó cuatro goles más.

Un indio sin flechas, un tigre sin colmillos, que tiene la astucia del cazador y la convicción de una fiera pero que no posee herramientas para ejecutarlas. Esperamos que en casa frente a Patriotas las cosas mejoren, que el gran cacique permita que el indio motilón logre iniciar la cacería de la permanencia en la primera categoría en su estadio y frente a su público que grita hoy más que nunca, ¡Si se puede!

Por: Eduard Lizcano Tamayo / Twitter: @drlizcano

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Fútbol, Gol Caracol

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23

ene

2015

Métale mano a la lotería, se la puede ganar, sin comprarla… “Dimayor”

Mientras en Europa hay países que buscan reducir cupos en algunas de las ligas e intentar hacerlas más atractivas y competitivas, acá en Colombia le apostamos a premiar la mediocridad, lo fácil, lo injusto; regalando 2 casillas a los equipos tradicionales que por capricho de la Dimayor jugarán el cuadrangular de ascenso y estarán este año en la máxima categoría del Fútbol Profesional Colombiano.

El argumento es que equipos como Alianza Petrolera, Patriotas o Uniautónoma, atentan contra el espectáculo, pienso yo que desmeritando la gran labor administrativa que han venido realizando sus dueños. Acá critican el porqué ascendió Jaguares, pero ninguno entra a evaluar la razón por la que los equipos tradicionales siguen en la B. Siempre me ha parecido injusto y siempre he creído que un equipo “chico” asciende por el esfuerzo, dedicación e inversión en su proyecto, mientras que los “grandes” que se van a la B, son por pura y física falta de criterio en sus modelos de mercado. Además de robar, por supuesto.

¿Acaso la Dimayor quién cree que son, a quién le ganaron para entrar en la feria que rifaba 2 ascensos?

Injusto además con el resto de equipos de la B, hasta infame con aquellos que vienen realizando grandes administraciones pero que en lo deportivo no se ha logrado el objetivo. (Me recuerda cuando en el barrio los muchachos grandes no dejaban jugar a los chicos porque “estamos completos” decían)

Era evidente que este tipo de inventos iba a traer como consecuencia alguna tragedia, y este no fue la excepción. Sin embargo, quiero felicitar a los equipos que lo asumieron con mucho profesionalismo y que, ya entrando en gastos, los mínimo por hacer era dejar la vida por ganarse el cupo en la A.

La mano de Lazaga

Todo lo bueno que se diga de este Cúcuta Deportivo entorno a su fútbol, refuerzos, trabajo y táctica, es verdad, es merecido, un equipo que para mi gusto y el de muchos, fue el que mejor se reforzó para estos cuadrangulares. Pero dejémonos de pendejadas, y quiero aclarar que esto no tiene absolutamente nada que ver ni con el trabajo, ni con los hinchas del Cúcuta Deportivo, pero lo de Lazaga es algo de tramposos, de miserables, de traicioneros.

Uno como hombre debe tener el peso testicular necesario para reconocer sus errores, mientras haya gente que obre de manera correcta, el que no lo haga, se convierte en ladrón. No estoy diciendo que el Cúcuta ascendió por esa mano, porque adivino no soy y no voy a entrar en el juego de que eso le cambiaba el trámite al partido o no, además que eso no lo sabe nadie. Esto va más allá, esto es repudiable.

Hace poco leí un libro precioso de Jorge Valdano donde decía: “La mano de Dios. Símbolo de eufemismos que empleamos para disfrazar conductas difíciles de defender desde un plano ético” ¿Qué hubiera pasado si Lazaga sacaba al árbitro del error? Seguramente los hinchas del Cúcuta no se lo hubieran perdonado nunca. ¿O definitivamente una acción de tal magnitud iba a contribuir a un fútbol colombiano limpio y un país mejor? Eso lo dejo a la interpretación de cada uno.

Lazaga en sus últimas declaraciones anunció que asumiría su falta como un “profesional”, también denunció amenazas en su contra y hasta dijo que rescindiría su contrato si la situación continuaba caliente. Él, al igual que muchos tramposos que hay el fútbol es un simple resultado del sistema, del medio, del entorno que patrocina estas barbaridades. Esto va muy lejos, es muy triste y de corazón lo siento mucho por los hinchas del Deportes Quindío, a los del Cúcuta solo me resta felicitarlos e invitarlos a repudiar esta acción que lastimosamente manchó el ascenso.

Todos estamos esperando que este acto tenga sus consecuencias, ojalá esto vaya ante FIFA y se asuma con la seriedad que requiere, porque no se trata de que hoy ascendió el rojo y descendió el verde, mañana le puede pasar al equipo de sus amores.

¡Es el fútbol, estúpidos!

Twitter: @FelipeLuceroG

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