Archivo de febrero, 2015

12

feb

2015

Ver al Deportivo Cali en Palmaseca: casi una tragedia

Deportivo Cali inició bien su campaña de local en esta Liga Águila 2015 derrotando el pasado domingo 8 de febrero a Equidad 2 a 0. Si bien al equipo le hace falta más juego y algunos jugadores no presentaron un rendimiento aceptable, es importante que empiece ganando mientras los circuitos de juego se construyen. Sin embargo, en este momento me preocupa más un tema extrafutbolístico: el estadio de Palmaseca y su capacidad para alejar al hincha verdiblanco.

Mi experiencia del domingo pasado asistiendo al partido fue deplorable y lo resumiré en siete situaciones, algunas remediables en el corto plazo y otras de difícil solución:

Primero, la ubicación. El estadio está ubicado 10 kilómetros al norte de Cali. Desde el centro en automóvil toma casi 35 minutos llegar a la vía de acceso y entre más al sur de la ciudad se esté mayor es el tiempo de desplazamiento.

Segundo, el peaje. Para llegar al estadio se transita por una autopista espectacular llamada Recta Cali-Palmira, pero un poco antes de llegar hay que pagar un peaje de $5.200 pesos, del que están eximidas las motocicletas. Aquí la solución es complicada.

Tercero, llegar al estadio. Desde la Recta Cali – Palmira hay que transitar por una vía de acceso de más de 1 kilómetro para llegar al estadio. El domingo, la congestión vehicular para tomar la oreja que lleva a esa vía de acceso fue tal que en mi caso tuve que conducir por casi cinco kilómetros más para tomar otra oreja. Me devolví ese trayecto y encontré una fila de automóviles que se extendía por más de dos kilómetros desde la entrada. Acabándoseme la paciencia, estacioné a un kilómetro de la vía de acceso y caminé hasta ella.

Cuarto, el ingreso. Ir de la Recta hasta el estadio me tomó otros 15 minutos caminando, pero caminando de afán porque a esa altura el partido ya había comenzado. Cansado y sudoroso entré a las graderías poco antes del primer gol, originado en un buen pase de Yerson Candelo y en el garrafal error del guardameta Novoa para que el juvenil Preciado anotara en soledad.

Quinto, los accesos. Terminó el partido con buen sabor, a caña, pero en poco el dulce se hizo amargo. La tribuna oriental, que esa tarde contó a ojo con más de 8.000 personas, tiene unos accesos demasiado estrechos, con poco más de tres metros de ancho. ¡Los hinchas no podíamos salir de la tribuna! Tuvimos que someternos a un remolino de gente, soportar empujones y desordenes. La situación se tornó límite frente a la impaciencia de algunos.

Sexto, la salida. El remolino de gente en la tribuna no fue suficiente, pues el verdadero caos estaba afuera. Miles de automóviles y motocicletas se afanaban en un berenjenal sin precedentes abocado a la única vía de salida. Los peatones no teníamos zonas de seguridad y tuvimos que arrojarnos en medio del tránsito. Los de logística tiraron a la vía peatonal las vallas metálicas que ordenaron el ingreso un par de horas atrás, obligando a miles de hinchas a caminar por una franja menor a dos metros, entre las vallas y motocicletas que pasaban a centímetros de nuestra humanidad.

Séptimo, el transporte. Mientras caminaba el kilómetro restante hasta mi auto estuve atento al servicio de transporte que se estaba prestando para regresar a Cali. No había nada. Ni un bus, ni un taxi. Nada. Un conocido y cientos de hinchas más tuvieron que caminar por casi dos horas, en medio de la oscuridad y los peligros de una autopista sin andenes, para llega a la primera parada de transporte público municipal.

Compré al Deportivo Cali un abono para entrar a 9 partidos de liga en oriental alta por $33.000 pesos en total. Pensé que era un regalo, pero no. Es que la asistencia al estadio de Palmaseca es tan extenuante, de unas dificultades e incomodidades tales, que incluso si la entrada fuera gratis lo pensaría dos veces antes de ir.

La Junta Directiva, encabezada por Álvaro Martínez, tiene que asumir la responsabilidad de haber optado por jugar en un estadio que no presenta las condiciones mínimas de seguridad y transporte para recibir espectáculos masivos. La exposición de los peatones al caos vehicular que se presenta ahí dentro puede resultar en una tragedia. Se hace imperativo que en los próximos partidos se mejore enormemente el tema de la organización, la agilidad en el acceso, la protección al peatón y se piense en la comodidad del asistente. Porque así, con todo y boletas de oriental a $3.700 pesos, muchos abandonaremos la idea de mirar el partido en persona y nos quedaremos cómodos viéndolo desde el sofá de nuestras casas.

Por: Ricardo [email protected]

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Fútbol, Gol Caracol

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04

feb

2015

Si somos hinchas del Junior, ¿por qué no lo demostramos?

Todo hincha de Junior se siente orgulloso de su equipo. ¿Y cómo no? Son 90 años con una historia inmensa, maravillosa y llena de mucha magia.

Junior viajó en representación de Colombia a la primera edición del Campeonato Sudamericano (lo que conocemos hoy en día como copa América). Era el mejor equipo del país y por tal motivo la Adefútbol le asigno la responsabilidad de representar a la nación. Junior solo tenía jugadores colombianos, entre ellos a los dos mejores de la época: Roberto Meléndez y Romelio Martinez.

Cómo olvidar que en Junior jugaron dos de los más grandes jugadores de la historia del fútbol de Brasil. El gran y polémico Heleno y el majestuoso Dida.

Cómo olvidar nuestro primer título de la mano de Verón, que no solo jugaba sino que también dirigía.

Cómo olvidar que dimos vueltas olímpicas en Cali, Bogotá y Medellín. Sí, los amargamos.

Cómo olvidar los títulos de 1993 y de 2004, denominados por los expertos como los más sufridos y disputados de la historia del fútbol colombiano.

Cómo olvidar que cuando el DIM celebraba con collares de arepas, un muchacho de apenas 20 años eludía a Oscar Córdoba y hacía que centenares de hinchas invadieran la grama del templo del fútbol.

Cómo olvidar el gol de Ribonetto… Ese gol que hizo que el alma volviera a nuestro cuerpo.

Cómo olvidar la magia de Didí, de Carlos Valderrama, de Uribe, de Ferreira, de Pacheco, de Omar Pérez, de Marquinho, de Giovanni Hernández.

Cómo olvidar los goles de Iván Rene, de Montesinos, de “Triofilo” o del gran Carlitos Bacca.

Cómo olvidar que en la historia reciente fuimos finalistas en 2009, campeones en 2010 y 2011 y finalistas nuevamente en 2014.

Cómo olvidar los grandes momentos que uno pasa en el estadio. Junior, amigos, emoción, nervios, desahogo. Cómo describir esos segundos después de ver un gol de Junior. Segundos en los que te abrazas con el primero que se atraviese así sea un desconocido.

Y si Junior nos ha brindado tantas alegrías, ¿por qué no retribuirle todos comparando el abono?

Como decía el finado Díaz, se las dejo ahí.

PD. 1 Yo ya pagué mi abono y vivo en Barrancabermeja. Lo pagué porque amo al tiburón, porque amo esos colores y porque siempre voy a querer lo mejor para el rojiblanco.

PD. 2 No me importa si llega o no llega otra contratación, somos hinchas de Junior.

Por: @insolado

Categoria
Fútbol, Gol Caracol

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