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04

mar

2016

El paladar futbolístico de la hinchada

Mucho nos quejamos por estas horas sobre las formas futbolísticas que Rubén Israel le da al equipo en las fechas jugadas en este febrero que acaba de terminar.  Ese lamento se complementa con un argumento de enorme relatividad en un sector importante de la hinchada: que este Millonarios anda bien en la tabla de posiciones pero que juega tremendamente feo.

La discusión avanza hasta que se llega a algo que no podemos unificar como hinchada, sabiendo que ser hincha del glorioso Millonarios debería definir un estándar satisfactorio sobre la manera de jugar.

Algunos dicen que lo lírico debe marcar el juego de Millonarios toda vez que el camino lo abrieron Pedernera, Di’Stéfano y Cia que no eran ningunos tiesos de la cintura; años después fue marcado por “Maravilla” Gamboa, Brand, Willington, Maglioni, Amado, “Gambeta” Estrada y Mayer. Todos los que han poblado con talento puro y duro el mediocampo hacia adelante del azul y blanco.

Que el arquero fuera regular (Cousillas, Omar Franco), la defensa dura y patabrava (Prince, Conde, Román Torres), los laterales más bien modestos (“roca” Martínez”, Gutiérrez de Piñeres) o los volantes de marca unas motosierras humanas (Segrera, Pimentel, Vanemerack) nunca fue obstáculo para que Millos saliera campeón, jamás.  Si por esto pasara la definición de “paladar”, sería una cosa más bien tenebrosa.

Por eso, el mentado “paladar” siempre pasa por las formas como el equipo se mueve y se vuelve efectivo hacia adelante, no por lo que bien o mal hace atrás. Es decir, el ataque: lo que genera los triunfos  y la forma en que lo logra.

Dicho eso, es necesario decir que hay una buena parte de la hinchada por un asunto de mera matemática generacional no tiene claro eso del paladar futbolístico; y hay otras fracciones que sí ha visto varias veces campeón a Millos y que ponen sobre la mesa la necesidad- poca, media o alta- de siempre verlo jugar  bien y ganar. Yo los divido en cuatro (4) tipos de paladar:

1. PRIMER GRUPO: Los más jóvenes para quienes es posible  ganar así sea jugando horroroso, a los trompicones, aparatoso y torpe pero desde que sea ganando, la forma no importa mucho.

2. SEGUNDO GRUPO: Dice que -obvio- el objetivo es ganar y si se puede jugando bien mucho mejor. Pero que es muy relativo eso de jugar bien.

3. TERCER GRUPO:  El tercer grupo diría que se debe apostar siempre al buen juego y que por ese camino llegan los triunfos.  Si no se puede, pues ganar pero va a quedar un sabor amargo como el mate que se toman Israel y Robatto.

4. CUARTO GRUPO: Ellos se espantan indignados (y con mucha razón) con una apuesta pragmática de ganar a como dé lugar (todo lo opuesto al primer grupo de los más jóvenes). Este grupo es el de los hinchas que pudieron ver de niños al Millos de El Dorado, a los equipos campeones de 1959 a 1964, el del 72, el del 78 y los otros.  Tienen el saco de leva y el sombrero como mejor metáfora para el juego lírico, elegante y contundente. Con esa fórmula jamás habrá pierde.

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Yo pertenezco al tercer grupo. Pero esto es tan heterogéneo que cada uno opine como la gana le dé.

Lo que queda muy claro es que traerle jugadores a Rubén Israel con características de buen pie, cuidadosos de las formas con el balón, veloces y técnicos no es garantía de un juego vistoso ni es una ecuación perfecta entre otras porque creo que Peluffo e Israel son asimétricos.  Su forma de ver el fútbol no pueden entenderse como iguales, ni siquiera cercanas si uno se atiene a lo planteado por el DT en varios partidos: un equipo más bien conservador.  Recuerdo perfectamente que el Millos de Peluffo en ese Diciembre de 2003 con Mayer y Julián Téllez de centro delantero era ambicioso, buscaba los partidos y no se defendía nada mal.

Si Peluffo hubiera sido el Gerente Deportivo cuando de tuvo que buscar el reemplazo de Lunari creo que NO hubiera buscado a Rubén Israel, por lo menos no como primera opción y ni siquiera como descarte porque cobrara menos que otro. Es posible que hubiera buscado un DT más parecido al parecer de los grupos 3 y 4 porque creo que es lo que más se acerca a un patrón de juego que caracteriza a Millonarios y de lo que a él le gusta (Peluffo de jugador no era un tronco, precisamente)

Ahora, díganme: ¿El Millos de Hernán Torres jugaba muy bonito? No mucho, pero nos dio un glorioso título.  Así que, ¿si Rubén Israel lleva a Millonarios con sus maneras a un título local en Mayo de 2016 y a otro internacional más adelante, no lo celebramos? Ja !

Todo es absolutamente relativo porque los títulos es lo único que queda en la historia.

El paladar es otra cosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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