Archivo de Categoría ‘Ídolo’

05

ago

2016

¿Cómo llegamos a Rubén Israel y Enrique Camacho?

Por baratos.  porque cada uno era la opción más barata frente a las otras posibilidades que uno y otro tenía como rival en la lista de candidatos para su cargo.

Tal como Enrique Camacho era una silla suplente en la junta directiva y fue seleccionado por barato para ocupar la presidencia de Azul y Blanco S.A., Rubén Israel fue escogido por ser la opción más barata.  No necesariamente la mejor en ninguno de los dos casos.

El proyecto de Gustavo Serpa es de bajo perfil más bien. Invertir poquito en algo que sea ‘bueno’ para sacarle el mejor provecho.  Es como comprar un Renault 18 viejo, más o menos bien cuidado por fuera pero con el motor reparado, no para venderlo y comprar un carro más nuevo sino para seguirlo engallando pero manteniendo los mismos problemas mecánicos.

Como fue barato Ricardo Lunari para reemplazar a Juan Manuel Lillo, porque jugaron con él por su condición de ídolo de mucha gente y con su propio deseo de ser el DT de Millonarios, por eso era -también- barato.

Para reemplazar a Lunari no buscaron a un DT que ofreciera un estilo de juego, agresividad, títulos, nombre.  No, buscaron al más barato posible con alguna cosa para mostrar y ese hombre era Rubén Israel.  Claro, una cosa es ser campeón en ligas suramericanas de 12 equipos como Paraguay y Ecuador, otra venir al equipo históricamente más grande de Colombia.

Sin saber qué ocurra en las próximas horas con Israel, el DT que lo reemplace debería ser escogido de acuerdo con una ecuación muy bien equilibrada que empiece por determinar a qué se quiere jugar en Millonarios y, claro, a la plata que pida.  No se trata de traer a un DT que cobre en euros libres de impuestos como Juan Manuel Lillo y que desangre a un equipo con ingresos en pesos colombianos.  Se trata primero de encontrar una correspondencia con un estilo de juego, cosa que quizás sí entienda Norberto Peluffo (creo que lo entiende, de golpe no) pero que definitivamente parece no entender Gustavo Serpa; después, obvio, mirar la plata que pida un candidato a DT acudiendo a una innegable cualidad para negociar sin perder la dignidad, cosa que Enrique Camacho claramente no tiene como cualidad.

Ha quedado claro que la estrategia de Gustavo Serpa es traer más bien algo baratico, de perfil bajito, ahí, de poquita cosa.  Tal como Enrique Camacho, un presidente ‘ahí’.

Qué dolor me consume ver a Millonarios así.   Qué dolor el desvelo por el maltrato hacia esta hinchada gloriosa.

 

 

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13

jun

2016

Nuestro capitán adentro de la cancha

No hay que asistir a una charla motivacional de Pep Guardiola ni leer a Mourinho para saber llevar la cinta de capitán en Millonarios.  Ser el capitán del equipo más grande de Colombia no pasa por ser el más antiguo de una plantilla.

A Rafael Robayo, R8, lo hemos querido en mayor o menor medida en algún momento, hemos aplaudido su actitud (solo en El Campín, todo hay que aclarar) ha sido el tipo que ha vivido las épocas del arroz con huevo, cuando estábamos por debajo del América de Cali en el promedio, cuando estuvimos a punto de desaparecer en épocas de la administración funesta de Juan Carlos López y la sombra de Luis Augusto García.  El tipo se ha bancado todas las épocas duras de nuestra institución.

Si vemos las nóminas de cualquier equipo campeón en el mundo, en cualquier competencia de Liga, Copa Mundo, Champions League, Copa Libertadores, etc se va a encontrar con que el tipo que portaba la cinta de capitán era un auténtico líder.  Dunga en el Brasil del 94, Raúl en Real Madrid, Roy Keane en Manchester United, Xavi Hernández en Barcelona, Maradona y Pasarella en Argentina, Franz Beckenbauer en Alemania 74, Paolo Maldini en el glorioso AC Milan, Tony Adams en Arsenal, Leonardo Astrada y Matias Almeyda en River, Riquelme, Palermo y Bermúdez en Boca, Perfumo en Racing, Verón (padre e hijo) en Estudiantes, Platini y Pirlo en Juventus, Simeone en Atlético de Madrid, Sócrates en Corinthians…..y mil casos más.

Varios de ellos en la posición de volante de marca, donde empieza a ordenarse el juego de ataque, donde se saca al equipo, donde se revienta la pelota sin asco si así corresponde, donde se raspa.  Es decir: donde está el equilibrio de un equipo.  La misma zona desde donde hay más cercanía física con el juez central, donde se debe mandar e influir sobre los compañeros, donde se debe impedir que el rival cobre rápido, donde se debe cobrar rápido a favor, donde salen varios cambios de frente y donde un equipo frecuentemente se desdobla en ataque.

Pues allí tenemos un grave problema desde hace rato en Millonarios porque en esa zona no hay un líder y quien resulta llamado a serlo llevando la capitanía no lo hace o por lo menos no cómo una parte de la hinchada lo espera.  No es un asunto personal contra Rafael Robayo porque parto de la base de que es un gran tipo, debe ser un gran hijo, padre, esposo, hermano, cuñado, etc.  ni contra su amor por los colores del equipo ni tampoco contra su empatía con un sector de la hinchada. No dudo de su honradez ni de su entereza profesional.

Pero hombre, no se trata de ponderar a un ser humano frente a la necesidad de tener un gran capitán.  Rafael Robayo no es un buen capitán, no le sale, no le alcanza, no le da por una serie de razones que no son culpa de él y que el cuerpo técnico si debería ser capaz de tener en blanco y negro.

Un capitán no puede ser tibio y tímido. Doy dos (2) muestras de lo que Robayo hizo como capitán en dos momentos claves de partidos:  el primero, contra Junior en Barranquilla en una jugada de falta por izquierda en  la ida de cuartos de final calmando a los jugadores del rival en lugar de separar a su compañero que estaba al filo de la roja.  Y dos, en Bogotá en la vuelta cuando el partido estaba 4-1 Manga Escobar estaba en el lateral de oriental para volver a ingresar, el juez no se percató, Robayo no le decía nada teniéndolo relativamente cerca y fue Andrés Cadavid quien desde su posición de defensa central fue corriendo hasta al lado del árbitro para decirle que dejara ingresar a Manga, dejando su posición descuidada porque el capitán designado no se pellizcó sobre esa situación de manejo de partido.

Esos son ejemplos recientes pero que retratan a la perfección la falta de liderazgo adentro de la cancha, cuando el cansancio y la presión afloran sobre el equipo.

Un capitán no puede ser trotoncito en los partidos de visitante.  Algo pasa con Rafael Robayo que no sé si es por la presión de la tribuna del rival, por el clima, la humedad, una comprensión equívoca de la instrucción del DT o de condición física. Pero no le he visto un solo partido de visitante en donde demuestre carácter con los rivales y liderazgo con sus compañeros.   Sir Alex Ferguson nunca se sintió intranquilo con Roy Keane en la cancha como su capitán porque le sobraban de ambas cosas y así salían a ganar en cualquier cancha; y a fe que lo hicieron.

Para mi una de las decisiones más importantes en la conformación de un equipo pasa por la identificación de líderes en la cancha, claro, técnicamente aptos en sus posiciones porque para troncos pues denme a mi la cinta de capitán.  Pero, ¿quién es capaz de sobrellevar tanta presión como la que se vive con la camiseta de Millonarios y a quien le queda grande el asunto?.  Tampoco es asunto de ser tribunero porque la capitanía es mucho más que ser vitoreado por la hinchada, más bien creo que el asunto se traslada a un escenario de ejemplo para los demás en términos de verdadero liderazgo.   Hay que pedir el balón en el mediocampo con una hinchada hostil y generar contagio de entusiasmo para que el fútbol aparezca y eso no se logra solamente siendo el más antiguo de un plantel.   Hay que saber transmitir calma y cabeza fría en un momentos jodidos, cosa que lamentablemente, no es una cualidad del actual capitán de Millonarios.

Entiendo que tiene contrato hasta Diciembre de 2017 y seguramente lo seguiremos viendo como parte de las alternativas de mediocampo a decir por los rumores que indican un jugador nuevo en su posición a partir de Julio de 2016.  Si Robayo siente que desde este humilde blog se le ataca en lo personal no es así.  Si en el siguiente torneo le canta un gol a la tribuna con rabia porque alguien da su opinión de unos hechos ciertos y evidentes que lo haga con toda la bronca que la gana le de. O si declara públicamente sobre su respeto por las palabras de alguien que no le gusta su capitanía pero por dentro se la quiere cobrar, pues entenderé su procesión interna.  Pero, repito: no es personal, no le deseo que lo puteen desde la tribuna ni que se deje de ganar la vida honradamente.  Se trata de Millonarios y de quién debe llevar su cinta de capitán.  Todos los jugadores pasan, la hinchada también sabe de fútbol.

———————————

Pd:  He decidido no odiar a alguien por cuenta del fútbol.  Que cada quien cante lo que quiera en un estadio de fútbol pero dar eco a palabras de odio contra alguien porque es hincha de otro equipo diferente al mío, ya no me va.  Siempre desearé que los rivales deportivos más tradicionales pierdan porque eso es inherente a ser hincha de fútbol, pero me mamé de odiar y de la gente que odia.   Pero eso será tema largo de otra entrada.

 

 

 

 

 

 

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29

may

2015

Andrés Pérez y una relación que se dañó

Hago este post con el reto de no irme a la fácil de hacer el balance de la Liga Águila 2015-I para @MillosFCoficial cuando termine su participación (ojalá campeón).

Para mi, aquellos que en algún momento fueron referentes para la tribuna, deben mantener una relación de respeto mutuo con el equipo e hinchada que los dio a conocer y apoyó.

Me animo para tocar un asunto sobre el cual muchos me mandaran sus más intestinos deseos de mala suerte al tratarse de la actual relación de Andrés Pérez con la hinchada de Millonarios. O pueda que estén de acuerdo.  Desde el disenso se enriquece el análisis.

¿En qué momento se acabó nuestra relación con él?

¿Desde cuándo fue que todo desembocó en un odio acérrimo como si nos hubiera robado algo de nuestras vidas?

¿Por qué cada vez que viene a El Campín una parte de la tribuna, y ahora casi toda, lo putea como si hubiera cometido un crimen?  ¿Ha ofendido nuestra historia? ¿Ha ofendido nuestros colores?

No termino de entender. Algo tiene que ver las administraciones anteriores a Azul / Blanco S.A. por dejarlo ir en 2009 porque sigue siendo un muy buen jugador.

Andrés Pérez siempre fue muy querido, para muchos idolatrado por nuestra tribuna.  Fue nuestro capitán muchísimas veces, era un tipo de un carisma con la tribuna azul y blanco a toda prueba.  ”Capitaaaaan, capitaaaaan, vamos, vamos, capitaaaan”, se oía cuando al sonar los himnos, se izaban las banderas frente a lateral norte.

Claro, se pensaba que el día que enfrentara a Millonarios en el Campín saludara a la tribuna, tal como lo ocurrió con Héctor Burguez y con Carlos Ángel López. No pasó nunca.  Más bien la tribuna interpretó, y un poco Pérez con su indiferencia, contribuyó a que creciera un rechazo creciente hacia él.  A esto, se han sumado tres hechos que a los hinchas de Millonarios no nos supo nada bien:

1. Que dijera públicamente que era hincha del Deportivo Cali, luego de haberlo visto besando nuestro escudo, nuestros colores. Ahí ya vamos mal.

2. Que nos hiciera un gol definitivo en la Liga Postobón 2014-II en el Pascual Guerrero para dejar el partido 4-3 en contra de Millonarios y que lo celebrara a rabiar.

3. Que en este play-off en el partido de ida en El Campín, nos hiciera un gol (un golazo, además) y lo celebrara con sus compañeros.

Es difícil para el hincha azul entender que un jugador aparentemente identificado con Millonarios le grite un gol.  También no es menos cierto que un jugador tiene el fútbol como su fuente de trabajo y se debe a su patrón.  Pero muchos creemos en los códigos en el fútbol, aplicables para muchos aspectos de la vida; para las relaciones con la gente, para no meterse con la novia o ex-novia de un amigo, guardarle secretos a los amigos, ser agradecido con quien lo apoyó a uno en sus comienzos, en fin. Códigos.

Eso, los códigos, es lo que el hincha promedio de Millonarios identifica en esta situación: falta de códigos.  Y en el fútbol, gritarle un gol al antiguo equipo no cuadra mucho, no es bien visto.  Nunca se vio a Martín Palermo jugando para Boca gritarle un gol a Estudiantes, a Ariel Ortega  jugando para Newell’s gritarle un gol a River o al propio Pocho Insúa anotarle a Independiente.

Entiendo un poco al hincha en la frustración que esto genera aunque no hago parte activa de la puteada desde la tribuna, ni lo haré en casos de jugadores que en su momento entregó su esfuerzo sincero a los objetivos (logrados o no logrados) de Millonarios. Como en el caso de Andrés Pérez.  Sí, en su momento él se entregó totalmente por nuestros colores y hay que decirlo. Aparece en nuestro álbum en la sección de ídolos, nada menos.

Ahora, un mensaje muy respetuoso para Pérez:  Si existe algún resentimiento contra nuestra institución o un directivo porque le quedaron debiendo plata o contra un Director Técnico que no lo tuvo en cuenta y por eso se fue al Deportivo Cali y allá sí lo valoraron, hermano, dígalo claro.   Grite los goles contra el rival que sea, triunfe, gane la plata que se merece porque es su trabajo que lo hace muy bien.

Pero ver que una relación que se debía mantener en el marco del respeto mutuo se ha deteriorado así, no merece la pena.  Hay que ver la manera en que la gloriosa hinchada de Millonarios respeta, entiende y acepta que nuestro actual capitán, todo un ídolo azul, sea hincha del equipo al cual le marcó un golazo para el 3-2 de Mayo 28 de 2015.  Y aun así, que los hinchas del Deportivo Cali lo quieran como uno de los suyos.

Hay diferencias, evidentemente.  Que cada quien juzgue el asunto.

 

 

 

 

 

 

 

 

Categoria
Hincha, Ídolo, Jugadores

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