05

ago

2016

¿Cómo llegamos a Rubén Israel y Enrique Camacho?

Por baratos.  porque cada uno era la opción más barata frente a las otras posibilidades que uno y otro tenía como rival en la lista de candidatos para su cargo.

Tal como Enrique Camacho era una silla suplente en la junta directiva y fue seleccionado por barato para ocupar la presidencia de Azul y Blanco S.A., Rubén Israel fue escogido por ser la opción más barata.  No necesariamente la mejor en ninguno de los dos casos.

El proyecto de Gustavo Serpa es de bajo perfil más bien. Invertir poquito en algo que sea ‘bueno’ para sacarle el mejor provecho.  Es como comprar un Renault 18 viejo, más o menos bien cuidado por fuera pero con el motor reparado, no para venderlo y comprar un carro más nuevo sino para seguirlo engallando pero manteniendo los mismos problemas mecánicos.

Como fue barato Ricardo Lunari para reemplazar a Juan Manuel Lillo, porque jugaron con él por su condición de ídolo de mucha gente y con su propio deseo de ser el DT de Millonarios, por eso era -también- barato.

Para reemplazar a Lunari no buscaron a un DT que ofreciera un estilo de juego, agresividad, títulos, nombre.  No, buscaron al más barato posible con alguna cosa para mostrar y ese hombre era Rubén Israel.  Claro, una cosa es ser campeón en ligas suramericanas de 12 equipos como Paraguay y Ecuador, otra venir al equipo históricamente más grande de Colombia.

Sin saber qué ocurra en las próximas horas con Israel, el DT que lo reemplace debería ser escogido de acuerdo con una ecuación muy bien equilibrada que empiece por determinar a qué se quiere jugar en Millonarios y, claro, a la plata que pida.  No se trata de traer a un DT que cobre en euros libres de impuestos como Juan Manuel Lillo y que desangre a un equipo con ingresos en pesos colombianos.  Se trata primero de encontrar una correspondencia con un estilo de juego, cosa que quizás sí entienda Norberto Peluffo (creo que lo entiende, de golpe no) pero que definitivamente parece no entender Gustavo Serpa; después, obvio, mirar la plata que pida un candidato a DT acudiendo a una innegable cualidad para negociar sin perder la dignidad, cosa que Enrique Camacho claramente no tiene como cualidad.

Ha quedado claro que la estrategia de Gustavo Serpa es traer más bien algo baratico, de perfil bajito, ahí, de poquita cosa.  Tal como Enrique Camacho, un presidente ‘ahí’.

Qué dolor me consume ver a Millonarios así.   Qué dolor el desvelo por el maltrato hacia esta hinchada gloriosa.

 

 

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22

jul

2016

Odiar en el fútbol

 

Ni estoy en terapia con el psicólogo, ni asisto a una iglesia cristiana, ni vivo pregonando la paz para el mundo, ni me convertí en un ser de luz.

Hace tiempo me cansé de llenarme de energía negativa de otros por cuenta de la afición al fútbol, sufrir por los éxitos de los rivales deportivos y sentarme a esperar lleno de ansiedad el fracaso de otros.

Un partido en 1989 por una Copa Libertadores desató una espiral irremediable de odio deportivo y regional que me alcanzó a copar las prioridades en el cruce de pensamientos cotidianos.  Ni qué decir la manera como se ibaa llenando la cabeza de sentimientos negativos en los días previos a los partidos.  Cobrar una supuesta deuda pendiente no puede convertirse en el quehacer como hincha del fútbol.

Es inherente a la naturaleza del hincha de fútbol el deseo por la desventura del clásico rival, le ocurre a todos los que aman unos colores.  Queremos que lo nuestro sea lo que obtenga el triunfo, a veces a como dé lugar.  Pero detrás de eso viene un elemento más fuerte que supera todo aquello que en la casa le enseñaron a uno en la casa sobre el respeto y es todo lo que implica manifestar un intestino rechazo a cualquier cosa o situación que represente al rival deportivo.

“<cualquier origen de nacimiento> granhijueputa”, es el saludo más frecuente en una tribuna de fútbol, por no decir las alusiones a la raza o religión.  Cámbienlo por mencionarle a un jugador o a un hincha del equipo rival el deseo frenético sexual contra la mamá, hermana, hija.

En todos los estadios del mundo se putea, claro.  Es nuestro circo romano de estos tiempos en donde al cristiano sobre la arena le cabe cualquier insulto.  Y todo empeoró cuando los asistentes al circo se dividieron en dos facciones.

Hay una gran subjetividad en la interpretación de una jugada de partido por parte de un hincha.  De cualquier equipo, de cualquier liga, de cualquier país.  Cualquier parámetro de educación y tolerancia que enseñan en la casa desaparece de inmediato para dar paso a una seguidilla de agravios contra el árbitro, contra el equipo rival, contra el hincha del equipo rival.  Todo con una enorme dosis de odio que de tenerse de frente al señalado en un sitio público, solo y sin estadio de por medio, no se le diría lo mismo o por lo menos no con esas formas.  El ‘efecto grupo’ se toma un estadio y es el burladero desde el cual se manifiesta al equipo rival-hincha-árbitro e incluso al jugador o DT propio que se equivoca lo que de frente no somos capaces.

Somos pésimos autocríticos y horribles a la hora de saber burlarnos de nosotros mismos.  Burlarse en Colombia es bacano siempre y cuando sea para hacerlo con el otro, no con uno porque quién dijo miedo, ‘qué le pasa malparido’.   Nos burlamos de la desgracia del hincha del equipo rival pero cuidadito con tocarme a mi amado <remoquete del equipo del alma> porque ‘véngase a ver triplehijueputa y nos matamos a lo que marque’.  Prima ‘enrostrar’ al otro su fracaso con tono pendenciero y de ver sangre, a veces literalmente.

Una cosa es cargar al rival con burlas y que éste las entienda en el juego tácito de los hinchas, es normal y divertido.  Pero en el hincha promedio falta picardía, lectura, mente rápida y amplia para responder con genialidad como catarsis para procesar esas cosas del folclor del fútbol.

Hay unos códigos que nadie que se llamara hincha de fútbol debería violar, por ejemplo, estadio para la hinchada local.  Razonable o no, los que vamos a fútbol con regularidad sabemos que existe, la aceptamos y por ello no osamos a entrar a un estadio rival si no hay tribuna para el visitante.  Uno no va y ya.  Pero hay tercos que ‘bien camuflados’ persisten en su propósito y los resultan sacando a puños y patadas, casi siempre con la mirada pasiva de la autoridad.    Es decir, todo mal: vías de hecho.

No estoy de acuerdo en provocar a una hinchada rival entrando camuflado a un estadio visitante habiendo advertido que solo hinchada local.  Pero menos lo estoy con quienes acuden a las vías de hecho generalmente con violencia para sacar a alguien de una tribuna de un estadio.  Y no lo estoy porque creo que esa no es la forma de solucionar las cosas.  Uno no puede señalar a un político feroz en sus formas cuando avala o alienta esas acciones.

Tampoco es alentar la falta de respeto con los colores del equipo propio, ni de ausencia de solidaridad con los pares futbolísticos.  Menos de esperar que un estadio sea un campamento de verano en donde los hinchas no celebren los goles de sus equipos ni nadie se pare a reprochar la actitud floja de un jugador.  Son cosas diferentes.

Renuncié a ver un partido de fútbol con sentimientos de odio en el estadio donde juega mi equipo, en un estadio visitante, en un bar, en la sala de mi casa o en la casa de un hincha de otro equipo que no sea el mío.  El fútbol trae una cantidad de odio consigo que uno como hincha NO debería heredar, menos si hay hijos de por medio que comparten con uno la misma pasión.  Porque, ¿está bien transmitirle a un hijo el mensaje de odio directo o cifrado hacia otro equipo?  ¿hacia una persona que nació en otra ciudad?

Por cuenta del odio en el fútbol se ha muerto mucha gente, especialmente jóvenes que entendieron que la vida arrancaba y terminaba más que con al amor al equipo propio, con el odio al equipo rival.  Por cuenta del odio en el fútbol, la nacionalidad resulta un grave pecado: un boliviano resulta ‘menos cosa’ para un argentino, por ejemplo y resuelve rebajarlo al mote de ‘bolita’.

Si odiar en el fútbol fuera una opción o un deber, yo como hincha de Millonarios no debería reconocer a Alejandro Brand como ídolo institucional por el mero hecho de haber nacido en Medellín.  Lo debería andar puteando y maldiciendo porque ‘su origen riñe con el mío’.

‘Odiadores’ premium en la historia de la humanidad son los que sobran: odió Hitler, odió la supremacía blanca en Suráfrica, odió Augusto Pinochet y botó a un poco de gente viva al mar amarrada de pies y manos, odió Stalin mandando un jurgo de opositores a Siberia a chupar frío de -40°C, odia Donald Trump a los latinos, odia Álvaro Uribe al que José Obdulio le dice, odió el hooligan alemán que agredió como un desquiciado y le causó daños cerebrales irreversibles a un policía francés en el mundial de fútbol de 1998.   Odian los paisas a los rolos. Odia la Guardia Albirroja a Los Comandos Azules.  Odian El Barón Rojo a La Avalancha Verde.  Y en sentido contrario como diría la reina de belleza. Odian las catervas de hinchas organizados que no dejan entrar público visitante. Odian los que los sacan a los hinchas rivales a las patadas.  Odia el hincha que escupe al jugador del equipo rival.

Yo me salgo de esa colada de odio en el fútbol. Me aburrió el odio.  Que cada quien celebre lo que su equipo gane y se retire a curarse las heridas del alma futbolera con su parche de hinchas sabiendo comer tristeza y sin agredir a otro porque la rabonada no lo deja.

Nunca celebraré el éxito deportivo de otro equipo diferente al mío (salvo la Selección Colombia) porque sencillamente no me nace hacerlo, es algo hipócrita, cada equipo (salvo la selección del país) representa a sus hinchas y a nadie más.   Pero de ninguna manera me trenzaré en una ola de resentimiento y odio porque a otro le vaya bien y a mí no.   Los triunfos de mi equipo los celebro como me dicte la emoción sin necesidad de ir a buscarle la cara de desgracia al otro.

Son más complejos los problemas serios de la vida como para que por cuenta del odio por otro el fútbol, tan bacano que es, resulte manchado. Habrá quienes me dirán ‘tibio’, qué le hacemos.

 

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13

jun

2016

Nuestro capitán adentro de la cancha

No hay que asistir a una charla motivacional de Pep Guardiola ni leer a Mourinho para saber llevar la cinta de capitán en Millonarios.  Ser el capitán del equipo más grande de Colombia no pasa por ser el más antiguo de una plantilla.

A Rafael Robayo, R8, lo hemos querido en mayor o menor medida en algún momento, hemos aplaudido su actitud (solo en El Campín, todo hay que aclarar) ha sido el tipo que ha vivido las épocas del arroz con huevo, cuando estábamos por debajo del América de Cali en el promedio, cuando estuvimos a punto de desaparecer en épocas de la administración funesta de Juan Carlos López y la sombra de Luis Augusto García.  El tipo se ha bancado todas las épocas duras de nuestra institución.

Si vemos las nóminas de cualquier equipo campeón en el mundo, en cualquier competencia de Liga, Copa Mundo, Champions League, Copa Libertadores, etc se va a encontrar con que el tipo que portaba la cinta de capitán era un auténtico líder.  Dunga en el Brasil del 94, Raúl en Real Madrid, Roy Keane en Manchester United, Xavi Hernández en Barcelona, Maradona y Pasarella en Argentina, Franz Beckenbauer en Alemania 74, Paolo Maldini en el glorioso AC Milan, Tony Adams en Arsenal, Leonardo Astrada y Matias Almeyda en River, Riquelme, Palermo y Bermúdez en Boca, Perfumo en Racing, Verón (padre e hijo) en Estudiantes, Platini y Pirlo en Juventus, Simeone en Atlético de Madrid, Sócrates en Corinthians…..y mil casos más.

Varios de ellos en la posición de volante de marca, donde empieza a ordenarse el juego de ataque, donde se saca al equipo, donde se revienta la pelota sin asco si así corresponde, donde se raspa.  Es decir: donde está el equilibrio de un equipo.  La misma zona desde donde hay más cercanía física con el juez central, donde se debe mandar e influir sobre los compañeros, donde se debe impedir que el rival cobre rápido, donde se debe cobrar rápido a favor, donde salen varios cambios de frente y donde un equipo frecuentemente se desdobla en ataque.

Pues allí tenemos un grave problema desde hace rato en Millonarios porque en esa zona no hay un líder y quien resulta llamado a serlo llevando la capitanía no lo hace o por lo menos no cómo una parte de la hinchada lo espera.  No es un asunto personal contra Rafael Robayo porque parto de la base de que es un gran tipo, debe ser un gran hijo, padre, esposo, hermano, cuñado, etc.  ni contra su amor por los colores del equipo ni tampoco contra su empatía con un sector de la hinchada. No dudo de su honradez ni de su entereza profesional.

Pero hombre, no se trata de ponderar a un ser humano frente a la necesidad de tener un gran capitán.  Rafael Robayo no es un buen capitán, no le sale, no le alcanza, no le da por una serie de razones que no son culpa de él y que el cuerpo técnico si debería ser capaz de tener en blanco y negro.

Un capitán no puede ser tibio y tímido. Doy dos (2) muestras de lo que Robayo hizo como capitán en dos momentos claves de partidos:  el primero, contra Junior en Barranquilla en una jugada de falta por izquierda en  la ida de cuartos de final calmando a los jugadores del rival en lugar de separar a su compañero que estaba al filo de la roja.  Y dos, en Bogotá en la vuelta cuando el partido estaba 4-1 Manga Escobar estaba en el lateral de oriental para volver a ingresar, el juez no se percató, Robayo no le decía nada teniéndolo relativamente cerca y fue Andrés Cadavid quien desde su posición de defensa central fue corriendo hasta al lado del árbitro para decirle que dejara ingresar a Manga, dejando su posición descuidada porque el capitán designado no se pellizcó sobre esa situación de manejo de partido.

Esos son ejemplos recientes pero que retratan a la perfección la falta de liderazgo adentro de la cancha, cuando el cansancio y la presión afloran sobre el equipo.

Un capitán no puede ser trotoncito en los partidos de visitante.  Algo pasa con Rafael Robayo que no sé si es por la presión de la tribuna del rival, por el clima, la humedad, una comprensión equívoca de la instrucción del DT o de condición física. Pero no le he visto un solo partido de visitante en donde demuestre carácter con los rivales y liderazgo con sus compañeros.   Sir Alex Ferguson nunca se sintió intranquilo con Roy Keane en la cancha como su capitán porque le sobraban de ambas cosas y así salían a ganar en cualquier cancha; y a fe que lo hicieron.

Para mi una de las decisiones más importantes en la conformación de un equipo pasa por la identificación de líderes en la cancha, claro, técnicamente aptos en sus posiciones porque para troncos pues denme a mi la cinta de capitán.  Pero, ¿quién es capaz de sobrellevar tanta presión como la que se vive con la camiseta de Millonarios y a quien le queda grande el asunto?.  Tampoco es asunto de ser tribunero porque la capitanía es mucho más que ser vitoreado por la hinchada, más bien creo que el asunto se traslada a un escenario de ejemplo para los demás en términos de verdadero liderazgo.   Hay que pedir el balón en el mediocampo con una hinchada hostil y generar contagio de entusiasmo para que el fútbol aparezca y eso no se logra solamente siendo el más antiguo de un plantel.   Hay que saber transmitir calma y cabeza fría en un momentos jodidos, cosa que lamentablemente, no es una cualidad del actual capitán de Millonarios.

Entiendo que tiene contrato hasta Diciembre de 2017 y seguramente lo seguiremos viendo como parte de las alternativas de mediocampo a decir por los rumores que indican un jugador nuevo en su posición a partir de Julio de 2016.  Si Robayo siente que desde este humilde blog se le ataca en lo personal no es así.  Si en el siguiente torneo le canta un gol a la tribuna con rabia porque alguien da su opinión de unos hechos ciertos y evidentes que lo haga con toda la bronca que la gana le de. O si declara públicamente sobre su respeto por las palabras de alguien que no le gusta su capitanía pero por dentro se la quiere cobrar, pues entenderé su procesión interna.  Pero, repito: no es personal, no le deseo que lo puteen desde la tribuna ni que se deje de ganar la vida honradamente.  Se trata de Millonarios y de quién debe llevar su cinta de capitán.  Todos los jugadores pasan, la hinchada también sabe de fútbol.

———————————

Pd:  He decidido no odiar a alguien por cuenta del fútbol.  Que cada quien cante lo que quiera en un estadio de fútbol pero dar eco a palabras de odio contra alguien porque es hincha de otro equipo diferente al mío, ya no me va.  Siempre desearé que los rivales deportivos más tradicionales pierdan porque eso es inherente a ser hincha de fútbol, pero me mamé de odiar y de la gente que odia.   Pero eso será tema largo de otra entrada.

 

 

 

 

 

 

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08

abr

2016

Hinchas indeseables

Mala idea esa de cambiar de ubicación mis tres (3) abonos que juiciosamente pago cada semestre.

Llegué el primer partido en El Campín frente a Patriotas y encuentro que la nueva ubicación coincidía con la ubicación de una barra en oriental alta que lleva sus banderas, sus trapos, sus instrumentos y su buena onda para alentar a Millonarios durante los partidos.  Mala puntería la mía al escoger unas sillas donde se ubica esta barra, no digo su nombre pero la respuesta fue del siguiente calibre cuando interpelé cordialmente al ocupante de las sillas de mis tres (3) abonos:

“Yo de aquí no me muevo, yo vengo con esta banda y haga lo que quiera, llame al que quiera que de acá no me muevo…..¿O qué va a hacer…?”

Era un tipo con la misma camiseta que la mía, compartimos el mismo amor por un equipo de fútbol pero con una mirada de buscarme y provocar una pelea, claramente con modales de taxista de Uldarico.  Este personaje no estaba dispuesto a ceder debidamente el asiento a quien honestamente lo había adquirido.  Para no hacer largo el cuento decidí irme como gitano a buscar ubicación en otro lado  y así he deambulado con mi esposa e hijo de aquí para allá en Oriental Alta de El Campín en estas fechas de local. Porque la logística sirve de muy poco apoyo y la policía pareciera estar más para demorar la salida de los hinchas al final del partido que para proteger a un ciudadano como dice (Ja!) la constitución de este país.

“Ah! mucho ingenuo, es que en Oriental nunca se respeta eso, hay que madrugar”, dirá la mayoría.  Hay sectores de Oriental Alta en donde sí se respeta ese derecho a una silla escogida, valga la pena decir.

Las barras populares en Norte y Sur (y algunas en Oriental) están repletas de gente predominantemente joven y buena.  No digo que santos y monjas, porque esa no es la realidad.  Gente que en su mayoría va a ver a su Millonarios del alma, cantar, saltar y hacer parte de la buena fiesta en las tribunas.  Pero al lado de esos muchos buenos conviven unas lacras que desde hace más de 20 años echan a rodar el nombre de Millonarios en los medios de comunicación y en los últimos años también en redes sociales por su delincuencia rampante.  Lacras como la que me logró intimidar, a mi esposa y a mi hijo de diez (10) años al pedirle amablemente que me cediera las sillas en virtud de la adquisición de unos abonos.

Esos delincuentes mimetizados entre los grupos de barras numerosas, particularmente la Blue Rain y Los Comandos Azules, logran un indeseable efecto de grupo que es la adopción de un comportamiento individual agresivo y multiplicarlo hasta llevarlo a niveles exponenciales y masivos.  Tal como ocurrió en el partido de local Vs Deportes Tolima cuando un grupo de -qué se yo-, 100, 200 muchachos de la Blue Rain (el número no importa finalmente) se bajaron a la lateral sur baja a buscar bonche con la barra visitante ubicada en Oriental Sur.

Son esos indeseables los que se van en bus a cualquier estadio a ‘hacer el aguante’ pero también a otras cosas.  Camuflados entre el grueso de una barra desatan comportamientos estúpidos masivos.  Son provocadores, se salen de un libreto establecido de ir a apoyar a un equipo y generan desórdenes, piedra va, piedra viene, vidrios rotos, corridas, carros afectados, vecinos inocentes con sus fachadas destrozadas, en Bogotá y en cualquier ciudad, en cualquier peaje, en cualquier carretera.

Logran el mismo efecto lamentable y generalizador de decir que todos los colombianos son traficantes, que todos los argentinos son soberbios o que todos los que viven en un litoral son perezosos, solo por unos pocos.  Logran consecuencias dolorosas para Millonarios como el cierre tribunas, cierre de ciudades (cosa absurda en estas épocas), cierre de estadios para hinchas que de verdad sí quieren ir a ver jugar al glorioso azul y blanco.  Logran que se generalice con estigmas a una grandísima hinchada.  Logran que se el odio se arraigue por años y años contra nosotros por los comportamientos de unos imbéciles con poca materia gris.  Hay hinchas que viven en otras ciudades y que van con su familia a ver jugar a Millonarios una (1) sola vez al año y se ven directamente afectados por esos mamarrachos.

Dicen de las barras Blue Rain y Comandos Azules que van -ahora sí- a carnetizar a sus miembros.  Está bien, no sobra, claro.  Pero el asunto así puesto como una identificación no soluciona de fondo el asunto.   Para eso ya está hecha la trampa: esos pocos indeseables van a filtrarse de nuevo suplantando a otro y/o duplicando esos carnets.  No muchachos, el asunto va muchísimo más allá.

Por supuesto que en un clásico contra Nacional todo El Campín sea local, azul y con hinchas azules, de camiseta y alma azules.  Pero no es sacando a patadas a gente que no lleva un código de vestuario que nadie está obligado a usar.  No será lo que ocurre regularmente en el Atanasio Girardot lo debe marcar la manera como debemos responder al maltrato de allá para nuestros hinchas, creo yo.  No podemos olvidar que la gran prensa está es en Bogotá, la que hace visible y con mayor volumen las cosas malas que ocurren en El Campín.

La Ley 1445 de 2011 http://wsp.presidencia.gov.co/Normativa/Leyes/Documents/ley144512052011.pdf firmada por JMSantos establece en sus artículos 14  y 15 sanciones económicas y castigos de prohibición de ingreso a escenarios deportivos hasta por tres (3) años. Para ser crueles parece que nada de eso se aplica pero el asunto pasa más, creo, por un profundo y exigente escenario de control desde lo institucional (Azul y Blanco S.A.) y de las propias barras a su interior.

Le corresponde al grupo directivo de Azul y Blanco S.A. una estrategia de empadronamiento o censo de los hinchas, con huellas dactilares y reconocimiento biométrico para vender la boletería a quien sí corresponde: a la hinchada con la logística necesaria y operativamente eficiente que así lo permita. ¿Que eso cuesta y demora mucho, Señores Serpa y Camacho?, Sí, pero es necesario.  Que la policía sepa quien entra y quien ocasiona líos para individualizarlo (que hoy no ocurre porque vaya uno a saber quien protege el hampón).    Pero eso de mandar a la calle boletas disponibles, diciendo vagamente que “solo se permite el ingreso de hinchas de Millonarios” es para que se produzcan cosas desafortunadas dentro del estadio.  Nadie controla nada y sí hay mucha desgracia junta.

Que cada quien grite lo que quiera en un estadio de fútbol porque este deporte está repleto de hinchas que desahogan su pasión por unos colores. Pero que las barras tengan el suficiente rigor y autocrítica permanente, liderazgos visibles y decisiones valientes para que erradiquen PARA SIEMPRE a los delincuentes que hacen parte de ellas.  Sean los que sean, amigos de quien sean, vivan donde vivan y tengan el negocio que tengan a favor de la barra.

Más que una pérdida futbolística me duele que el nombre de mi amado Millonarios esté de micrófono en micrófono por culpa de agresores de personas, infraestructuras de estadios.  El que se atreva obrar como delincuente llamándose hincha de Millonarios es indigno de portar sus colores y escudo.  En cualquier tribuna, en cualquier estadio, en cualquier partido.

———————————————–

Minuto 91:  Lanzar camisetas a una hinchada que acompaña genera desmanes y peleas.  Y es bien tribunero. Como en Manizales.

Minuto 92: No faltará el que no sepa leer y mucho menos entender lo anteriormente escrito y empiece a lanzar descalificaciones e improperios.  Debe ser uno de esos que logró que cerraran las tribunas norte y sur de El Campín por cuatro (4) fechas.

 

 

 

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04

mar

2016

El paladar futbolístico de la hinchada

Mucho nos quejamos por estas horas sobre las formas futbolísticas que Rubén Israel le da al equipo en las fechas jugadas en este febrero que acaba de terminar.  Ese lamento se complementa con un argumento de enorme relatividad en un sector importante de la hinchada: que este Millonarios anda bien en la tabla de posiciones pero que juega tremendamente feo.

La discusión avanza hasta que se llega a algo que no podemos unificar como hinchada, sabiendo que ser hincha del glorioso Millonarios debería definir un estándar satisfactorio sobre la manera de jugar.

Algunos dicen que lo lírico debe marcar el juego de Millonarios toda vez que el camino lo abrieron Pedernera, Di’Stéfano y Cia que no eran ningunos tiesos de la cintura; años después fue marcado por “Maravilla” Gamboa, Brand, Willington, Maglioni, Amado, “Gambeta” Estrada y Mayer. Todos los que han poblado con talento puro y duro el mediocampo hacia adelante del azul y blanco.

Que el arquero fuera regular (Cousillas, Omar Franco), la defensa dura y patabrava (Prince, Conde, Román Torres), los laterales más bien modestos (“roca” Martínez”, Gutiérrez de Piñeres) o los volantes de marca unas motosierras humanas (Segrera, Pimentel, Vanemerack) nunca fue obstáculo para que Millos saliera campeón, jamás.  Si por esto pasara la definición de “paladar”, sería una cosa más bien tenebrosa.

Por eso, el mentado “paladar” siempre pasa por las formas como el equipo se mueve y se vuelve efectivo hacia adelante, no por lo que bien o mal hace atrás. Es decir, el ataque: lo que genera los triunfos  y la forma en que lo logra.

Dicho eso, es necesario decir que hay una buena parte de la hinchada por un asunto de mera matemática generacional no tiene claro eso del paladar futbolístico; y hay otras fracciones que sí ha visto varias veces campeón a Millos y que ponen sobre la mesa la necesidad- poca, media o alta- de siempre verlo jugar  bien y ganar. Yo los divido en cuatro (4) tipos de paladar:

1. PRIMER GRUPO: Los más jóvenes para quienes es posible  ganar así sea jugando horroroso, a los trompicones, aparatoso y torpe pero desde que sea ganando, la forma no importa mucho.

2. SEGUNDO GRUPO: Dice que -obvio- el objetivo es ganar y si se puede jugando bien mucho mejor. Pero que es muy relativo eso de jugar bien.

3. TERCER GRUPO:  El tercer grupo diría que se debe apostar siempre al buen juego y que por ese camino llegan los triunfos.  Si no se puede, pues ganar pero va a quedar un sabor amargo como el mate que se toman Israel y Robatto.

4. CUARTO GRUPO: Ellos se espantan indignados (y con mucha razón) con una apuesta pragmática de ganar a como dé lugar (todo lo opuesto al primer grupo de los más jóvenes). Este grupo es el de los hinchas que pudieron ver de niños al Millos de El Dorado, a los equipos campeones de 1959 a 1964, el del 72, el del 78 y los otros.  Tienen el saco de leva y el sombrero como mejor metáfora para el juego lírico, elegante y contundente. Con esa fórmula jamás habrá pierde.

—————

Yo pertenezco al tercer grupo. Pero esto es tan heterogéneo que cada uno opine como la gana le dé.

Lo que queda muy claro es que traerle jugadores a Rubén Israel con características de buen pie, cuidadosos de las formas con el balón, veloces y técnicos no es garantía de un juego vistoso ni es una ecuación perfecta entre otras porque creo que Peluffo e Israel son asimétricos.  Su forma de ver el fútbol no pueden entenderse como iguales, ni siquiera cercanas si uno se atiene a lo planteado por el DT en varios partidos: un equipo más bien conservador.  Recuerdo perfectamente que el Millos de Peluffo en ese Diciembre de 2003 con Mayer y Julián Téllez de centro delantero era ambicioso, buscaba los partidos y no se defendía nada mal.

Si Peluffo hubiera sido el Gerente Deportivo cuando de tuvo que buscar el reemplazo de Lunari creo que NO hubiera buscado a Rubén Israel, por lo menos no como primera opción y ni siquiera como descarte porque cobrara menos que otro. Es posible que hubiera buscado un DT más parecido al parecer de los grupos 3 y 4 porque creo que es lo que más se acerca a un patrón de juego que caracteriza a Millonarios y de lo que a él le gusta (Peluffo de jugador no era un tronco, precisamente)

Ahora, díganme: ¿El Millos de Hernán Torres jugaba muy bonito? No mucho, pero nos dio un glorioso título.  Así que, ¿si Rubén Israel lleva a Millonarios con sus maneras a un título local en Mayo de 2016 y a otro internacional más adelante, no lo celebramos? Ja !

Todo es absolutamente relativo porque los títulos es lo único que queda en la historia.

El paladar es otra cosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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28

ene

2016

El largo plazo con Peluffo y Chamo Serna

Sobre el papel parece que las primeras actuaciones de Norberto Peluffo en la Gerencia Deportiva de Millonarios corresponden a ejecuciones claras: nómina completa para la pretemporada, cubrimiento en todas las posiciones, relevo generacional necesario y saber rodearse bien.

La mínima sensatez que Gustavo Serpa y Enrique Camacho debieron demostrar fue en Enero de 2015 cuando se hizo el primer intento de traer a Peluffo, perdiendo nueve (9) meses en la planeación; pero eso ya es historia y al hombre lo tenemos al frente del asunto más importante del equipo: el tema técnico, el fútbol.

Lo de rodearse bien es algo que no entienden algunos pero que es necesario para llevar los objetivos al cumplimiento.  Se trajo  a Jorge “El Chamo” Serna, bogotano y con experiencia en equipos de la Liga de Bogotá en categorías inferiores.  Es decir, un tipo que conoce al jugador bogotano al cual se le atribuyen defectos incorregibles respecto de los jugadores del pacífico, costa atlántica y de cualquier parte de Colombia.  Pero también conoce a los foráneos y algo de ojo debe tener para haber sido nombrado seleccionador nacional Sub-15, edad clave para la formación y en donde se define claramente quien puede y quien no puede llegar a ser jugador profesional.

Me parece que las participaciones en los últimos años de Millonarios en los torneos juveniles y de categorías más pequeñas (digamos desde los 10 años) en Liga de Bogotá y torneos nacionales sin ser pobres, dejan siempre un sabor de que algo se viene haciendo mal.  Alguna participación notable especialmente cuando estaba el gran Nilton Bernal al frente de la Sub-20 de Millonarios hace unos pocos años pero no muchas más.

Por cuenta de la participación de mi hijo con un equipo de la Liga de Bogotá, tengo la posibilidad de ver a los equipos de Millonarios en categorías inferiores. He visto jugadores categoría 2004 (11-12 años) hasta los 1998 (18 años) y en cada equipo encuentro por lo menos uno (1) con condiciones para llegar al profesionalismo.  No es que no haya quien llegue al plantel profesional, es que algo ha fallado para que no lleguen más. Y tampoco puede ser que el resultado de gestionar inferiores sea producir jugadores como Oswaldo Henríquez o Luis Mosquera. NO!

Claro, una cosa es crecer en las inferiores de equipos como La Equidad o Fortaleza y otra en Millonarios.  Desde pequeños, la presión y atención es toda, me explico:  así sean niños de 12 años, el hecho de llevar los gloriosos colores azul y blanco llama la atención de cualquiera, sea para aplaudirlos, chiflarlos o simplemente verlos jugar.  En esas categorías también hay hinchas en contra que los joden, los miran feo y que disfrutan cuando no obtienen un triunfo.

El Chamo Serna llega tiene el reto de trabajar para producir jugadores de inferiores que lleguen al equipo profesional, que le generen resultados deportivos al equipo, con mente fuerte y ganadora y que luego se puedan vender por un buen precio al mercado que más pague.  Será con jugadores bogotanos, con jugadores de otras ciudades pero finalmente excelentes jugadores que hagan voltear los ojos hacia la cantera azul.

Hay que dejarlos trabajar a Serna y Peluffo, eso no es de la noche a la mañana, no será fácil.  Ojalá Serpa y Camacho entiendan que es un asunto de largo plazo como cualquier empresa que traza planes ambiciosos, así, como las empresas de los miembros de esta junta.

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Pd:  empieza la construcción de la sede deportiva del equipo en terrenos de Guaymaral.  Solo deseo que no interfiera con los planes del alcalde Enrique Peñalosa por esos lados y que el nombre escogido corresponda a uno de los grandes ídolos históricos de Millonarios.  Que no vaya y sea que le pongan Sede Deportiva “Gustavo Serpa”; que haya altruismo en ese caso de parte del máximo accionista.

 

 

 

 

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Dirigencia, Inferiores

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21

dic

2015

El invierno más duro de todos

La impotencia y rabia nos llena por estas horas, ha sido un año desastroso para nuestra hinchada. Así: desastroso.

Durante más de sesenta años nos destacamos por ser los más ganadores.  Eso se terminó y cada hincha azul tiene un dolor intenso que durará quién sabe cuánto y que solo se aliviará con una extrema alegría, sea propia o sea la desgracia más profunda de un clásico rival.  Porque el fútbol es así: se vive apasionadamente por el logro propio y se goza con el dolor ajeno.

Hay que mirar porqué llegamos a esto: es cierto que hay factores externos que favorecen a quien toma el lugar desde hoy: un papá empresario rico que nunca escatimó en pérdidas por inversiones regulares y que siempre le perdonó todo para darle plata y más plata hasta llegar a esto. Maldito el día en que Ardilla Lulle le dio por meterse en el fútbol. Un barril sin fondo y un contexto encargado desde hace muchos años de arrugar árbitros para no pitar en contra, un patrocinador de un torneo dueño de un equipo del mismo torneo.  Inexplicable.

Es razonable mirar hacia adentro porque a mi entender hay tres momentos en el tiempo para llegar a esto, empiezo de adelante hacia atrás:

TERCER ACTO

Lo inmediato es voltear a mirar a Gustavo Serpa, su junta directiva y su presidente Enrique Camacho porque son los responsables desde Abril de 2014 de este presente tan incierto.  Tuvieron tres (3) ligas, tres (3) posibilidades de darnos tres (3) títulos y simplemente no les dio la gana, fuera por antipatías contra Juan Manuel Lillo al no traerle jugadores de primer nivel o fuera por reemplazarlo con un DT dócil, inexperto y fácil de manipular como Ricardo Lunari y de paso acabar con la imagen de un ídolo exponiéndolo a un vestuario jodido y a una conformación de nómina más bien insuficiente en calidad.  Estos dueños y esta junta directiva tienen su responsabilidad desde Abril de 2014 hasta el presente y lo que sigue.

SEGUNDO ACTO

¿Y entre 1990 y 2012 qué ocurrió?  ¿Quién estaba? ¿Quién determinaba qué DT y jugadores debían portar el sagrado deber de llevar nuestros colores y objetivos deportivos?  Todos sabemos que mucho gira alrededor del Luis Augusto García y varios vampiros, enano nefasto y miserable que durante 22 años tuvo la oportunidad desde la tras escena de darle un título a esta institución y que solamente se dedicó a practicar lo que él bien sabe hacer y que es vox populi: marrulla, saqueo del equipo, cobro de coimas a los jugadores de inferiores que esperaban jugar en primera y que nunca salieron, coimas a representantes de una lista eterna de troncos que nos vendieron como la gran contratación y que algunos de ellos resultaron obteniendo rentables beneficios vía acciones judiciales.

Luis García, escondido detrás de presidentes payasos o corruptos: Francisco Feoli (1990-1995), José María León (1995-1998), Jorge Franco Pineda (1999-2002), Santiago Rendón (2002-2003), Guillermo Santos (2003-2004), Juan Carlos López (2004-2010).  A estos seis personajes junto a García, es a quienes debemos voltear a mirar porque fue por ellos que en 22 años no pudimos salir campeones del fútbol colombiano.  Por ellos, fue que de una ventaja apreciable, hoy quedamos sin el enorme privilegio. Por ellos, incapaces y determinadores de esta situación.

PRIMER ACTO

¿Quién le vendió el equipo a Rodriguez Gacha? ¿Quién fue el directivo que comenzó esta desgraciada secuencia de entregarle el equipo a un mafioso para que luego cayera en manos de un ladrón bursátil como Juan Carlos Ortiz y finalmente rebotara en un indolente como Gustavo Serpa?  ¿Quién fue el que prefirió vaya uno a saber cuántos miles de dólares por la ficha del equipo a mediados de los 80s?  RAFAEL PULIDO y JOSE FRANCISCO CHALELA.  Este par de personajes pusilánimes le entregaron el equipo a la mafia en los 80s y así nos ha ido, por ellos llegamos a esto.

——————————————————————————————————————

No quiero imaginar el clima de la próxima asamblea general de socios de Azul y Blanco S.A. Claro, todos hoy reclamamos a Gustavo Serpa, su inútil junta directiva divinamente y su caricaturesco presidente por lo que hoy a esta hora debemos bancarnos.

Pero nada va a cambiar para nuestra hinchada: ni el amor por estos colores, por su escudo y su capacidad infinita de apoyar a su equipo en las más duras y dolorosas. Somos Millonarios, nada ni nadie nos iguala en amor por un equipo de fútbol.  Hay que portar la camiseta gloriosa azul y blanca mirando al frente con firmeza y entereza. Somos embajadores.  El que se arrugue hoy o le de miedo que no aparezca en los momentos de gloria.

Este año hemos vivido, sin duda, el invierno más duro de todos.  Culpa de los protagonistas de esos tres (3) actos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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09

nov

2015

¿Y la responsabilidad de los otros señores de la junta directiva…?

(Tomado del portal deportivo FUTBOLRED en Noviembre 09 de 2015:  http://www.futbolred.com/liga-aguila/enrique-camacho-hablo-de-la-eliminacion-de-millonarios+16425185)

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Pregunta FUTBOLRED:

” ¿Habrá revolcón de nómina?

Responde Enrique Camacho:

“Desde que llegó Israel definimos que teníamos que diseñar un nuevo equipo. Él dijo que para que ese desarrollo se llevara a cabo tenía que hacer un análisis de la plantilla, en los diez partidos que quedaban. Hemos trabajado en el rediseño del equipo, para ser altamente competitivos y llegar a las finales. No exigimos ganarlas, pero sí llegar a ellas“.

(El resaltado y subrayado es del autor de este blog)

Es decir, para quien dirige el barco llamado Millonarios FC, quedar 2o, 3o, 4o, 6o, 80, resulta aceptable porque se entra a las finales y se cumple con la exigencia.  Pero ganarlas parece que no es tan importante, es decir NO GANAR TÍTULOS es normal.  Nos sangran los oídos a los hinchas.

Esto es apenas una muestra (más) del poco interés y baja prioridad que el actual dueño Gustavo Serpa, su junta directiva y su presidente que imprimen a su papel en Millonarios FC. Quiero pensar que lo que quiso decir Camacho es que no se puede garantizar 100% la obtención de un título porque no se sabe qué puede pasar en el futuro.  Pero no.  Leo y releo su declaración y ahora me sangran los ojos.

No se entiende que esta junta directiva tan ilustre y tan divinamente, cuyos miembros pasan de agache en esto porque nos enfocamos generalmente con Serpa y Camacho, admitan que el equipo (o “La Empresa” como le dicen) sea manejado por alguien con tan poco concepto de la prioridad deportiva y el contexto que representa la hinchada más numerosa y gloriosa en Colombia.  Y si no lo admiten, lo disimulan muy bien porque Camacho sigue dando cada declaración contraproducente con la necesidad de tener a Millonarios en lo más alto de la liga de fútbol colombiano, Copa Libertadores y Copa Suramericana.  Con toda seguridad en sus empresas no admitirían a un gerente con esos resultados productivos (en este caso deportivos) y administrativos tan pobres.

De qué nos sirve que esta junta directiva conformada por diez (10) personas pensantes y ejecutivas no logre entender que el norte deportivo de Millonarios FC debe ser la gestión que determina los resultados económicos, comerciales, de posicionamiento y valoración de marca.  Y no al revés.

Todos los hinchas azules debemos tener perfectamente claro quiénes son las personas que sentadas en la junta directiva que hacen absolutamente poco por nuestro equipo a la luz de los resultados desde Marzo de 2014, que resulta evidente su inoperancia y criterio, que si bien les puede gustar el fútbol y administran con éxito sus empresas, no saben de planeación deportiva exitosa para nuestro amado Millonarios FC.  NO SABEN.

El siguiente es el cuadro de honor que no objeta a Serpa (porque no pueden decirle que no al dueño) y a Camacho (que parece que no le ayudan a tomar decisiones inteligentes, no le hablan, no le sugieren, ¿o será que sí van a las juntas?).  Ellos deben ser recordados por presumir mucho, tener una vida social divinamente,  y no gestionar un solo logro deportivo ni administrativo.    

 

 

 

 

 

Pues es así como estamos desguarnecidos ante un invierno tremendamente duro con los clásicos rivales ad-portas de celebrar títulos (que todos los dioses del universo nos protejan en este final de 2015).  El año 2016 será otro más sin participar en torneos internacionales, de ser un equipo del montón en el continente.  Y eso, además de Serpa y Camacho, también es culpa directa de estas personas.

Qué maldita pesadilla que atravesamos con esta gente tan “regia” y tan “Anapoima”.

 

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15

oct

2015

El criterio de Peluffo no puede ser limitado

Parto de la base de que Enrique Camacho es un buen hombre, buen amigo, buen tipo. Lo que me distancia de sus actuaciones como presidente de Millonarios FC son los argumentos a medias, a veces flojos o por lo menos no suficientemente claros. Así me parece y ojalá que esto no sea el argumento para un nuevo bloqueo institucional en twitter si es que llega a saber de estas letras.  Mi oposición hacia él no es de índole personal.

(Dicho esto, procedo a desarrollar esta entrada)

No creo que deba ser solo un asunto no más de mirar muchachos con condición de buenos jugadores para que en el mediano plazo jueguen unos pocos partidos en la primera de Millonarios y venderlos en muchos millones de dólares o euros para que Gustavo Serpa pueda obtener su ganancia a la hora de cerrar balances financieros.

No creo sinceramente que deba ser solamente eso a lo que se debe limitar Norberto Peluffo de acuerdo con lo dicho entre líneas por Enrique Camacho: http://www.eltiempo.com/deportes/futbol-colombiano/peluffo-fue-presentado-como-director-deportivo-de-millonarios/16392534

El hecho de que Camacho, seguramente con línea bajada por Gustavo Serpa acerca del alcance de sus funciones, indique que Peluffo se va a concentrar en “…diseñar la filosofía de fútbol, la metodología de trabajo y las pautas de comportamiento de los jóvenes en cada posición dentro del campo de juego en las categorías del Fútbol Base”, además de ”el proceso de selección y búsqueda de talentos de todas partes del país. Entre los elegidos no se mirará edad para que lleguen a integrar las diferentes categorías de divisiones menores del Club y su posterior promoción al equipo profesional…”

Claro, en beneficio de Camacho debo decir también se indica que “participará” en el Comité Deportivo para el diseño del Millonarios 2016 pero no se sabe bien cómo participará (ahí entran mis dudas razonables, yo que a veces soy escéptico):

1   ¿Como un miembro que solo propone o sugiere nombres?

2   ¿Como alguien a quien se le delega la responsabilidad de lidiar con representantes de jugadores y presidentes zorros / gerentes deportivos zorros de otros equipos?

3   ¿Como alguien a quien se le confiere un poder decisorio en lo presupuestal para que se contrate o no a un jugador de acuerdo con su calidad y potencial de aporte al equipo profesional?

4   ¿Como alguien a quien se le pide que opine si de una lista específica de nombres, le parece bueno ó más o menos bueno ó se acomoda a un presupuesto alguno de esos jugadores?

5    ¿Como un invitado de piedra?

6   ¿Tiene voz pero no tiene voto?

Un director deportivo que haga parte del Comité Deportivo de Millonarios FC solo para que opine, como que no.  Debe tener cierto peso su palabra para una decisión de conformación de plantel.  No imagino a Pavel Nedved, Director Deportivo de la Juventus o a Enzo Francescoli en River Plate “participando” solo con su opinión en su Comité Deportivo. Son posiciones de decisión en un equipo de fútbol (o en “la empresa”, como dice Serpa).

No lo tenemos claro y lo que no se deja en claro entra en unas zonas grises de peligroso riesgo de NO-GESTIÓN porque nadie asume nada, todo queda en manos del primero que diga algo más inteligente que el otro o del que más poder institucional tenga.  Nada mejor que indicar a los socios de AZUL & BLANCO, abonados fieles e hinchada sobre su alcance en este asunto específico del Comité Deportivo.

Peluffo tendrá mayor margen de maniobra porque mostrar resultados en divisiones inferiores (jugadores en proyección, convocados a selecciones nacionales sub-15, sub-17, sub, 19, etc.) toma su buen tiempo y no es asunto de un (1) año.  Eso sí, deberá aportarle al Comité Deportivo mayor criterio deportivo para tomar una decisión y que no se repitan los Carlos Ramirez, Luis Mosquera con tres (3) años de contrato o rescatar varados como el “Tiburón” Romero.

Pero así mismo, esperamos de verdad que lo dejen actuar, hablar, opinar, argumentar e incluso manifestar algo que no le parece.  Si Gustavo Serpa y Enrique Camacho esperan que Peluffo se deje bajar línea porque sí, es mejor que lo dejen ir tranquilo.  Peluffo es  -hasta el momento en que lo conocemos- un señor muy decente, trabajador y conocedor del medio, más (mucho más) que Nicolás García y el propio Camacho.

No sé si le vaya bien o mal y me lamenté a comienzos de este año porque MFC no lo hubiera podido contratar porque Peluffo optó por otra posibilidad laboral (otra verdad a medias de Enrique Camacho).  Tampoco sé si esta vez tuvieron que pagarle más, pero lo que sí es un hecho irrefutable y evidente es que se perdieron nueve (9) valiosos meses de trabajo en inferiores y en el Comité Deportivo.  

Quizás Peluffo hubiera indicado alguna objeción sobre (ay!) Sergio “EL TIBURÓN” Romero. 

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22

ago

2015

El Millonarios FC (no) vendedor de jugadores

1. Wilmar Cabrera, uruguayo al Valencia de España.

2. Andrés Chitiva, colombiano al Pachuca de México.

3. Pedro Franco, colombiano al Beksitas de Turquía.

Creo que son los tres (3) únicos jugadores que Millonarios en su historia institucional desde 1984 (31 años) ha logrado vender de manera notable al mercado internacional.  De ese tamaño es nuestra triste y cruda historia en materia de jugadores llevados al fútbol extranjero de primer nivel.

¿Por qué Millonarios no es un equipo vendedor? ¿Ha sido solo un problema del tradicional mal manejo de la cantera? ¿Ha sido también el poco ojo futbolero para traer jugadores jóvenes ya formados en otros equipos para luego venderlos y obtener una ganancia?

¿La popular cometa, el CVY, el torcido, el representante-amigo los que han impedido que Millonarios venda más jugadores al exterior?

Sin duda, hay de todo en este caos deportivo que ha marcado nuestra historia reciente, por lo menos la vivida entre 1990 y 2012 cuando logramos nuestro campeonato 14. Cada quien dirá que una cosa pesa más que otra, que la secuencia nefasta de presidentes (Feoli, Franco, Santos, etc) y accionistas tras la sombra (entiéndase Luis García) solo lograron incrementar sus patrimonios personales trayendo una larga lista de troncos colombianos y extranjeros.

La mayoría de jugadores que han vestido la azul de Millonarios y que han logrado marcar diferencia deportiva se han ido como han venido y no ha quedado un solo peso para el equipo. Y si quedó plata, fue muy poca y nuca se vio porque toda se fue ya nos imaginamos para dónde.  Ejemplos abundan: Dairo Moreno, Fernando Uribe, Carlos Castro, Ricardo Lunari, Gabriel Fernández, Ricardo Ciciliano, Héctor Burguez, Andrés Pérez, Osman López, Freddy León, Jhon Mario Ramírez, Orlando Ballesteros, José Fernando Cuadrado, Rubén Darío Hernández, Carlos Enrique “gambeta” Estrada, Oscar Juárez, Eduardo Pimentel, Mario Vanemerack, Wilman Conde, Arnoldo Iguarán, Carlos Valderrama….en fin.  La lista sigue larga.

De todos estos jugadores, ninguno representó una transacción importante para el equipo. Por lo menos no se supo que al cambiar de equipo le entrara un buen dinero a Millonarios.   La plata quedaría quizás para el representante, para el jugador y para el directivo miserable que nos manejó en algún momento. No lo dudemos.

No somos un equipo vendedor, lamentablemente.  La grandeza institucional también pasa por hacerse visible en el mercado de jugadores, por hacerse notar al vender un jugador a un mercado de primer orden.  Eso habla de la calidad de la dirigencia deportiva que conduce al equipo y de la ortodoxia con la cual observan y llevan jugadores a sus filas, lograr objetivos deportivos (es decir, campeonatos) y luego venderlos por un monto apreciable para el equipo.

Pero no es nuestro caso. No fuimos los que mandamos jugadores a River, Boca, Independiente o San Lorenzo en la década de los 90s, no fuimos los que vendimos a un jugador al Parma a inicios de la misma década, no fuimos quienes logramos vender por lo menos un jugador por campeonato a México o Brasil.  No fuimos ni somos.  Duro decirlo.

¿Qué hacer para lograr esa dinámica entre lo deportivo y la necesidad financiera de ingresos por venta de jugadores?  Volvemos siempre al mismo punto de discusión de este mismo blog en entradas anteriores:  el asunto angular pasa por la gestión deportiva que hoy se mueve (es un decir que se mueve) a través de un Comité Deportivo sin autonomía ni responsabilidad y mucho menos con decisión presupuestal; este ente viene siendo integrado por personas de poco o nulo conocimiento futbolístico y del entorno de este deporte.

Dirán que Alejandro Brand fue incorporado como asesor.  Y pregunto: ¿cuál es su peso en términos prácticos en este comité? Es una incógnita.   Desde hace tiempo el señor Nicolás García ostenta la posición de Director de Planeación Deportiva y nadie sabe cuál es el poder que lo mantiene ahí.  En enero de este año se hicieron acercamientos con Norberto Peluffo, buen candidato para la gestión deportiva, y el presidente Enrique Camacho dijo en la Asamblea General de Socios que no se concretó porque él prefirió otra opción laboral (Gol Caracol).  Esto es falso, corroborado por una fuente absolutamente confiable que no va a mentir al respecto.  No se pusieron de acuerdo con la plata ofrecida por Millonarios, la diferencia era poca, terminaron de negociar sin acuerdo y ahí fue cuando a Peluffo le propusieron lo de Gol Caracol.

Hoy -estoy seguro- ahora les tocó ofrecerle a Peluffo un mejor sueldo que el propuesto en Enero de este año para que aceptara el reto y habiendo perdido nueve (9) meses de trabajo (enero a septiembre de 2015) en donde se  pudo haber avanzado mucho.

Hay mucho que hacer para cambiar esta característica institucional de invisibilidad de Millonarios en el mercado internacional de jugadores. Y con esta junta, con Gustavo Serpa como mayoritario, con un presidente más bien dubitativo y poco convincente, resulta incierto y doloroso pensar que podamos revertir esa incómoda condición.

En el fondo para esto viene Norberto Peluffo a quien hay que dejarlo trabajar, dejarlo con su bajo perfil, no andarlo postulando como DT interino y no aburrirlo, Señores Serpa y Camacho.

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Pd:  Con seis (6) partidos jugados el rendimiento es del 39% en esta Liga Águila 2015-II, pero sobretodo con ese juego tan pobre resulta difícil que Ricardo Lunari -buena persona, gran jugador en su momento, ídolo de muchos- se sostenga.

 

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